Lo envidiaba tanto que decidí amarlo. Por Mónica López Bordón
Atravieso las llamas de tu blanco, hacedor de tanto amor en versos sostenidos en tu vacío, tan bello…tan lleno de metáforas anticipando la vida. Quise tenerte siempre para mí: la próxima palabra, el próximo verso… Tanto te envidiaba que hundí mis manos en tus hojas y decidí amarte, solemne, precisando…
