El bálsamo de Fierabrás. Por Anita Noire
Por desgracia, a ella le gustaban más los atardeceres que las llaves y terminó desapareciendo en uno. El inicio de algunas discusiones es tan absolutamente absurdo como estúpidas las consecuencias que acarrean. Basta una chispa para que, cuando hay yesca acumulada, prenda sin control y acabe arrasando con buena parte…

