
«Alarido gitano»
Desde la intimidad local siempre recogemos la siembra de lo universal, y por supuesto no va a ser menos en el corazón del Valle Morisco. Archena a través del gran poeta Vicente Medina, crea un vínculo inmemorial con nuestro poeta universal, con el granadino Federico García Lorca.
El último poema “Alarido gitano”, escrito desde el exilio del honrado “ahora” Vicente Medina fue escrito en Montevideo (Uruguay), justo antes de morir en 1937, fue su último poema desde su exilio forzado, los trazos marcan el dolor, la pena, y la injusticia de la sin razón. Si no vamos al origen hay que decir que muchos granadinos intentaron desde su influencia, aunque, y desde su afinidad a la sublevación salvarle la vida, así lo hizo el poeta falangista Luis Rosales y familia, que arriesgaron y pagaron por ser personas justas.
No puedo olvidar desde mis lecturas tempranas de Gibson o las tertulias de Balbin en el mítico programa “la clave”, ni se imaginan el dolor que me produce pensar en Federico encaminando la salida de VÍznar con los fusiles apuntando su cuerpo de una delicadeza tan creativa, y a la vez tan humana. Igual que a Medina le ocurrió también a gran parte de sus contemporáneos les paso, hasta el gran maestro Manuel de Falla que cobijó en su casa, que creó un santuario donde se salvaron algunos pocos, y que la abandonó tras tan infames disparos impactados en el cuerpo del poeta que no podía correr, Don Manuel se marchó, se fue para irse al exilio, y no soportó nunca la muerte del poeta. Hay que decir que justo en aquella época, Falla y Federico estaban algo distanciados, pero quizás nadie pudo hacer más ni siquiera Ortega y Gasset ante la barbarie mediocre de los Ruiz Alonso, Velasco, Valdés, o Trescastro entre otros, y contra las tablas resto la puntilla dada por el virrey sublevado de Andalucía, Gonzalo Queipo de llano (consuegro de Niceto Alcalá Zamora presidente de la República), y su famosa frase después de sus famosas alocuciones etílicas en Unión Radio Sevilla, “Dadle café , mucho café”, eso le contestó también al Gobernador Valdés, a su pregunta, ¿qué hacemos con Lorca?
A lo largo de generaciones han fluido por nuestras venas la pasión lorquiana, y pasados noventa años después de su asesinato, el dolor sigue tan grande que lo sentimos perenne, como bien le dijo Gibson a mi paisano Poveda tú también eres “enlorquecido”, cualquier persona con un mínimo de corazón debe sentirse enlorquecido.
Mil anécdotas se tejen alrededor de la memoria de Federico, muchas te hacen sonreír ante un ser puro, delicado, fuerte y al tiempo sensible. Por ejemplo decía ante sus innumerables amigos al ser preguntado al entrar en templos:
— Federico, si tú no eres Católico, ¿porque te gustan tanto las imágenes de vírgenes?, y contestaba — Ay, es que, es que son tan bellas que no puedo dejar de admirarlas, yo es que… yo es que soy anarco-católico, ¿se puede ser más genial?
Jordi Rosiñol Lorenzo.
