Angelita. Por Rubén Castillo

Angelita

 

angelita

Ángela Miranda es una joven melancólica que, paseándose siempre con un libro entre las manos, medita sobre su vida, sobre el futuro, sobre cómo habrá de actuar el paso del tiempo sobre ella. Un día, en medio de uno de sus lánguidos paseos, se tropieza con un desconocido que parece saber bastante sobre la asombrada muchacha y que, por sorpresa, le regala una sortija muy especial: girándola, ella podrá hacer que el tiempo avance a su antojo, situándose de golpe en un porvenir emplazado a dos, tres, cinco, diez años más allá, dependiendo de las vueltas que le dé al raro anillo.
La tentación es tan infantil como poderosa; y Angelita, quizá no resulte necesario explicarlo, parece dispuesta a comprobar si las palabras del misterioso caballero encierran una burla o son verídicas. Así que, aprovechando la soledad de su casa, agarra el anillo… y le da varias vueltas.
Es entonces cuando descubre que ahora está casada, tiene una sirvienta de lo más curiosa y es madre de un chiquillo. ¿Cómo es posible que todo esto haya tenido lugar? ¿Cómo reconocerá a su marido cuando lo vea, si ni siquiera conoce su nombre, su profesión, sus gustos o su aspecto físico?
Partiendo de ese peldaño tan sugerente, e invitándonos a subir por la asombrosa escalera, Azorín nos ofrece en esta obra teatral una reflexión muy elaborada sobre el paso del tiempo, sobre la imposible felicidad del ser humano (sujeto siempre a vaivenes e incertidumbres) y sobre la plácida serenidad que se adquiere cuando la persona vive en paz con su realidad presente.

Rubén Castillo

Blog del autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *