Aquella vez en Berlín.

Aquella vez en Berlín.

 

El viernes pasado tenía una mañana de los más ajetreada cuando me llamaron al móvil. Era un número desconocido y a punto estuve de colgar.

—¿Es usted María José Moreno?

—Sí —respondí.

—En diez minutos le dejo un paquete.

—Que yo recuerde no estoy esperando nada.

—Pues si es usted, María José Moreno, el paquete es suyo.

aquella vez en BerlinLe respondí que lo esperaba y seguí con lo que estaba haciendo, dando vueltas en mi cabeza a qué sería o si se habría equivocado. De pronto se me ocurrió que podrían ser los libros de Aquella vez en Berlín que me enviaba la editorial, pero me parecía demasiado pronto. Cuando vi al señor en la puerta con una caja, relativamente grande, supe que sí eran.

Con cierto temblor cogí las tijeras y la abrí y lo que me encontré superó mis expectativas. Sabía que iba a quedar bien, pero aún así me sorprendió. Mientras los acariciaba y ojeaba sus páginas, el corazón me palpitaba de contento, tenía cierto aleteo en el estómago y la típica sonrisa bobalicona (esa que me acompaña cuando estoy feliz).

Más serena, me di cuenta de que era la misma sensación que había tenido cuando  recibí mis otras cuatro novelas, pero a esta se añadía algo especial. Durante años había tenido esta historia en mi cabeza y, por unas cosas y otras, no había podido meterme con ella, lo cual fue mucho mejor porque el paso de los años sedimentó mi propuesta y la enriqueció con avatares que se fueron conexionando. Además conseguí terminarla justo a tiempo para que una persona que tenía mucho interés en leerla pudiera hacerlo. Si hubiera tardado unos meses más no podría haberlo hecho.

No os voy a negar que superados esos momentos iniciales, también sentí algo de miedo. De nuevo me exponía al público y aunque he tenido la suerte de que siempre me ha tratado bien, quedarte desnuda ante él, siempre es comprometido. Sobre todo, después de cambiar de registro, de dejar atrás a los psicópatas y sus miserias y meterme, de nuevo, en la novela intimista. Y tenía que ser así, porque de otra forma esta historia no podría haberse contado.

Como dije en una entrada en Facebook, la novela ya no es mía, pronto estará en vuestras manos y seréis vosotros los que la juzguéis.

Yo he sido muy feliz escribiéndola y mi mayor deseo es que disfrutéis con su lectura. Esa será mi recompensa.

María José MOreno

 

María José Moreno

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