
Confieso
Tengo que encontrar la forma
de combatir la rigidez de las manos.
De contener la mediocridad.
Dejar de ser proletaria de la injusticia.
Confieso que alguna vez
disparé por la espalda al pétalo de alguna rosa.
Que guarde veneno en mi saliva,
y que arrojé piedras a los pájaros
entre las ramas.
Eran los primeros fríos de un caluroso
verano.
Pedazos de tiempo oxidado entre los
cristales.
Días apagados,
restos de rabia
que se colaron por mi
Ventana.
Puri Teruel Robledillo

