Hilario J. Rodríguez, El arte de viajar sin moverse del sitio. Ángel Silvelo

el arte de viajar

El arte de viajar sin moverse del sitio.

EL VIAJE COMO DESEO E IMAGINACIÓN.

 

Siempre me gustaron los mapas. Incluso dibujé alguno en ocasiones inesperadas. Sus líneas rojas, las batimétricas azules del mar, o las verdes de los enclaves próximos a grandes montañas fueron parte de un reto y un deseo: llegar. Sin olvidar, por supuesto, los nombres que en ellos aparecían en letra romanilla o heráldica. Los mapas, entonces, eran lo más parecido a un juego. Un juego en el que volcar deseo e imaginación. Una sensación que he vuelto a experimentar mientras leía el nuevo ensayo viajero de Hilario J. Rodríguez, El arte de viajar sin moverse del sitio (Barlin Libros, 2026), a través del cual se propician las sensaciones que te invitan, cómo no, a catalogar el viaje como un universo que no conoce fronteras. Porque de eso va este portentoso libro, de crear un mundo que no tiene más límites que los de seguir descubriendo gentes, países, accidentes geográficos y, sobre todo, satisfacer las necesidades de la curiosidad que se impone a todas las restricciones físicas o materiales que se nos presentan a la hora de derribar las barreras de la realidad. Este viaje infinito es una singladura perversa por lo escandaloso que resulta explorar todo el planeta Tierra y, más allá, por la imaginación con la que Hilario afronta este relato de relatos que produce vértigo sólo de pensar la cantidad de lugares y anécdotas trascritas en las páginas de El arte de viajar… Y, si resulta majestuoso en su faceta geográfica, no lo es menos en sus referencias literarias, cinematográficas o vitales, porque uno creía que Paul Bowles era el gran prototipo del viajero universal, pero Hilario J. Rodríguez le da una vuelta al hemisferio del escritor norteamericano para convertir la experiencia de viajar en un cúmulo de puertas abiertas, donde la necesidad de llegar al lugar que uno desea sólo es la posibilidad de plantearse un nuevo reto.

El arte de viajar sin moverse del sitio registra un sinfín de aventuras viajeras, aunque no se nos presenta sólo como un perfecto atlas con el que abordar la lectura de los mapas por los que transita, sino también, la opción de descubrir todo aquello que se refugia tras nuestros sueños, impregnados muchas veces de símbolos, líneas o rastros que en un principio no conocemos o no somos capaces de descifrar, pero que sin embargo, en latitudes distintas a las que los hallamos o soñamos recobran todo su sentido en un perfecto juego de alquimia traslacional que nos lleva a sentir, aunque tan sólo sea por un instante, que hemos llegado a conquistar una parte de nuestros anhelos.

W. G. Sebald, Jorge Luis Borges, Ricardo Piglia, Reinhold Messner, Judith Schalansky o Michael de Certeau son sólo una parte de los compañeros de viaje a los que Hilario J. Rodríguez coge de la mano a la hora de dibujar los atlas memorísticos que nos permiten derribar el concepto del turismo, para con ello, adentrarnos en la verdadera esencia del viaje que no es otra que la de poner a prueba a nuestra imaginación. Y, con ella, volver a sentir el asombro que nos produce el descubrimiento de aquello que una vez soñamos, porque, sin duda, en cada lugar y en las palabras que estos nos sugieren, se halla el viaje como deseo e imaginación.    

Ángel Silvelo Gabriel.

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