Jannette. Por Luisa Nuñez

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Jannette Odriozola y Luisa Núñez

Jannette

Buscando entre álbumes de fotos con otros propósitos, he encontrado en blanco y negro, algunas de mi época de bachiller, cuando los colegios aún no eran mixtos. Uno de esos recuerdos que ya tenía envuelto en la nebulosa que crea el tiempo, pero que de repente se hace presente como si esa foto se hubiera hecho ayer y todo el entorno que la rodeaba se vuelve nítido y recobra sonidos y sentimientos.

 Me llegan los ruidos del patío, el silencio de la capilla, los rumores en la clase como si estuviera allí.  Un colegio tan grande siempre amplifica los ruidos y las voces entre pasillos y claustros. 

Sí, corría el año de gracia de 1968 y cursábamos bachillerato en el Colegio del Sagrado Corazón La Anunciata en Valladolid. En aquellos años estaba regido por una comunidad de monjas dominicas, aunque también había profesoras seglares y se practicaban varios deportes como baloncesto, atletismo o voleibol -entonces balonvolea- del que fuimos campeonas de España en Madrid en 1970, También había caminatas de sábado por el campo con mochila y merienda -senderismo, diríamos ahora- y las consabidas clases interrumpidas cada día por el recreo, las andanzas en el patio, en los columpios y en diversos juegos.

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En medio de todo ese batiburrillo aparece Jannette, una alumna que llegaba de Bolivia, del departamento de Cochabamba recomendada por misioneras y bajo la tutela de las monjas que le proporcionaban educación en España. Esta práctica era habitual entre paises hispanoamericanos y nuestro país. Ella se integró con toda la clase, aunque al principio se comportara tímidamente pues algunos de nuestros comportamientos le resultaban sorprendentes o demasiados desenfadados.

Hicimos una gran amistad tratando de entender el mundo que ella vivía en su país natal que no parecia fácil y las diferencias que aquí encontraba y que finalmente eran un gran tema de conversación y de enriquecimiento mutuo. Yo sentía admiración por esa capacidad de transportanos a miles de kilómetros (como si de otra galaxia nos hablara) y el interés por aprender que demostraba.

Recuerdo el día que nos hicimos la foto sabiendo que pronto nos separariamos y fue cuando decidimos poner en el reveso nuestros nombres para que, pasado el tiempo, pudiéramos recordarlos. Y así ha sido, así la he recordado casi sesenta años después, con su nombre y apellido, con su dulzura y un gran sentimiento de hermandad que quedó impreso junto a otro que me parecía sonoro y precioso: Cochabamba.

Nunca hemos vuelto a saber la una de la otra, han pasado muchas cosas en el mundo desde aquellos tiempos tan diferentes y por otro lado tan hermosos, supongo que se casó y tuvo hijos como yo, quizá ejerció una profesión y ahora  buscando con otro propósito revuelve fotos. Quizá me encuentre también, o no.

Allí donde estés ahora, Jannette, un fuerte abrazo hispano.

Luisa Núñez

Luisa Nuñez

CEO del Portal Canal Literatura
Especialista Universitario en Sistemas Interactivos de  comunicación.

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