La siembra de la desmemoria.

desmemoria

La siembra de la desmemoria

Entre frondosos bosques de acacias, es en un lugar indeterminado donde crece mimado a su amparo un inmenso sembrado humano, que oculto al mundo arraiga fértil en la tierra, ningún ser humano a labrado dicho terruño, ni por supuesto ha marcado los surcos en el perfecto orden en el que no se encuentran, ni tampoco nadie ha tenido la voluntad expresa de abonar en la perfección, ni tan siquiera lo ha regado ex profeso. Pero es sin duda alguna la plantación más perfecta jamás cultivada. 

Las espigas de la memoria adormilada crecen mirando al cielo, dejándose mecer por el rubor indeterminado por el viento no deseado. Los años calientan el deterioro expuestos a la tibieza del sol que amarillea su verdor tras haber despuntado en la tierra húmeda de la vida. Es un misterio desconocido hasta hoy, es el vergel de un cementerio vivo, y no hay una segunda oportunidad para la memoria extraviada, La cápsula natural del tiempo sigue a la expectativa de que una gran parte de la humanidad regrese, todos deseamos que ocurra más pronto que tarde en la recolecta de la savia en el tallo de los recuerdos custodiados en su mata. 

Personal biografía viva para segundas, terceras e indefinidas vidas a las que inevitablemente podamos volver ciclo tras ciclo. En ninguna de ellas tendremos similitudes con las anteriores, no coincidiremos en espacio y tiempo, y nada nos hará pensar, ni rememorar quienes fuimos en existencias pasadas ¡nada! excepto la espiga de la memoria que está anclada en nuestro subconsciente cuando nos evocará en sueños a quienes fuimos, a quienes queremos, y a quien hicimos felices anteriormente. 

Vamos muriendo en vida, el deterioro físico no es tan relevante como el encadenamiento de la muerte de las neuronas, estas fenecen paulatinamente en el cerebro, pero es en el momento del deceso, cuando tan diminuta célula ya ha trazado su camino, y el destino graba donde nos espera. 

Las unidades del recuerdo, a modo de flor de diente de león son despeluchadas por el soplo de lo que fuimos, y conducen al compás de la brisa desde residencias, hospitales, y hogares, hasta el sembrado enigmático de la memoria. Traspasados se iniciarán de nuevo el ciclo de la existencia. Y desde la primera noche del recién parido, y a lo largo de su nuevo transitar, será en nocturnidad, será durante el sueño profundo que nos volverá a mecer el ritmo de las espigas contando nuestro pasado eterno.

Jordi Rosiñol Lorenzo.

jrosinol

Nacido en Barcelona, catalán al cincuenta por ciento y por igual de orígenes murcianos. Desde la emigración forzada por la necesidad tras la Guerra Civil, soy el primer retornado de mi familia al mencionado origen. Autor: «Nunca pinto sueños o pesadillas. Pinto mi propia realidad» Frida Kahlo — premio con el relato «Urgencia humanitaria» en el I Concurso de Microrrelatos Navidad 2017 de Molina de Segura. — Finalista con el relato «Hipocresía» en el I Premio Espacio Ulises 2017. — Seleccionado con el relato «El cine de las sábanas blancas» en la antología de relatos «Ulises en el festival de Cannes» Playa de Ákaba 2017. — Seleccionado con el relato «La ventana a la libertad» en la antología «Cosas que nos importan» Playa de Ákaba 2017. — Seleccionado con el relato «La batuta mágica» en la antología «Las 7 notas musicales» Defoto libros 2017. — Columnista habitual desde 2015 en «Periodista Digital» dirigido por Alfonso Rojo. Anteriormente colaborador con opinión en «Crónica Global» y diversos medios regionales y locales. — Articulista de opinión en el Semanal Digital dirigido Antonio R Naranjo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *