nocheparasiempre. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Yolanda Sáenz de Tejada

Tampoco fue
una noche
loca
(aunque su mano
sobre mi falda
fuera una locura),
ni sus dedos fueron
los más
expertos
(aunque me traspasaran
de humedad
hasta los huesos).

No,
no fue una
noche de esas
de cine erótico
(ese es el
gran problema).

Fue una noche
de ternura
abierta en canal y
acumulada durante
muchos días de
llamadas;
de besos de
colegiala
(de primera vez
en tu vida y
de la última);
de acercarte
con miedo y
pudor
para retirarte
con delirio y
ardor y
de apretar los
labios hasta sangrar
de hinchados
(como cuando eres
joven y piensas
que hacer el amor
es sólo
besarse).

Y lo peor,
lo peor y
lo peor
que me pudo
pasar,
es que durmiera
toda la noche
y parte de la
mañana
abrazado a mí
(o al revés)
y sin despegarse
ni un instante
de mi reventado
corazón.

Y digo yo:
¿Qué voy a hacer
ahora con
tanto amor?


Yolanda Sáenz de Tejada
Colaboradora de esta Web en la sección
“Tacones de Azucar”

Blog de la autora

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