Soneto a aquella en tarde en Cabildo y Juramento. Por Marcelo Galliano

mujer

 

Fueron doscientos metros junto a ti caminados
y fue la sombra tenue que en la tarde de invierno
-adornada por risas de tus labios tan tiernos-
le donaron las ramas al asfalto mojado.

Y fue, por un momento, más bella y candorosa
la ajena Buenos Aires y también más brillante,
el sepia de mi alma, incluso, en un instante
mutó por los matices de tu boca de rosa.

¡Ay de esa rauda esquina -Cabildo y Juramento-!
¿Sabrán esas baldosas del milagro profundo
que provocan tus ojos -irresistible daño-?

¿Acaso esas paredes entienden el lamento
de quien con sólo verte reconoció otro mundo?
Pasó tan sólo un día, te juro: ¡ya te extraño!

 

Marcelo Galliano
Argentina

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