
Una pizca de tu vida.
Un trozo de cada día de tu vida,
una pizca de esos momentos que quisieras olvidar
se quedan para siempre
en alguna vértebra de la región cervical.
Furiosa, impaciente por salir a flote.
Aplastada entre
la válvula sigmoidea pulmonar,
o quizás en la parte superior del estómago
próximo al cardias.
Una pizca de cada día de tu vida,
se queda atrapada en algún sucio pasillo
de las arterias.
Envuelta en vértigo, en sangre, en llamas.
Con pedazos sueltos de melancolía.
Perdidos por las veredas,
como borrachos que no encuentran su camino.
Una pizca de cada día de tu vida,
marca la tierra estéril de tu pecho.
Escondiendo códigos secretos de batallas
perdidas.
Asfixiando tus pies, paralizándolos.
Fracturando tu vida.
Dejando esa fealdad
a la vista de todos.
Puri Teruel Robledillo
