ROSALÍA ENTRE LOS PINOS Ella no sabe que la estoy mirando, casi como un espía… Está desnuda como las piedras que descansan sobre su tocador. Sus manos acarician el rostro con la crema rosada; la vincha, del mismo color, está pegada a la frente. Esa frente, ¡Dios!, esa frente… Pulida,…
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