Vienen veloces del azul oscuro, al anochecer, quién sabe qué, o quiénes, y me inquieta su sombra, aleteos negros que tiemblan, reverberan y desaparecen al instante. Fugaces señales de ese otro mundo que no veo, pero que sé que está aquí, ahí, rodeándome, yo sumergido en él sin apenas saberlo….
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