LAS CUATRO ESTACIONES (III, IV y V). Por Salvador Pliego
III Otoño Apenas se descubre, tela vital o manantial de alas, en unos ojos que acunan las interrogantes juntas, las preguntas ardientes y estampadas en sentidos aún no descubiertos. Entonces, el hombre salta al fuego, desde su propio idioma: llorando a todos, en un millón de hornos, descolgándose de los…

