El último romántico. Por Segismundo Fernández Tizón
Sucedió de repente. Al principio sus manos se volvieron cometas y soñaba despierto con mundos imposibles; más tarde fue consciencia de ser anacronismo, de haber nacido tarde, de vivir otras vidas. La gente se extrañaba de aquel ser diferente, del colorido absurdo de sus palabras viejas, de su afán de…


