«Cordeluna», de Elia Barceló. Por Rubén Castillo
En literatura no existen los subgéneros. Ese rótulo denigrante o conmiserativo se lo inventaron media docena de analistas que sólo alcanzaban el éxtasis intelectual desayunando capítulos del Ulises de Joyce, comiendo chuletones de Ernst Jünger y cenando en compañía de Ezra Pound. Pero esa taxonomía mentecata y falaz se encuentra…

