asomadaatí. Por Yolanda Sáenz de Tejada

-¿Pero lo amas? –me preguntó él antes de marcharse de mis entrañas. -Desde luego, mira que haces preguntas raras…-le contesté grotesca y deseando que cerrara la puerta y se evaporara (demasiadas indiferencias suyas en los últimos dos años). Desde aquella mirada (agrietada y casi podrida) pidiendo clemencia, han pasado seis…

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