Papá, ¡no es la niña, no es Greta, es el planeta! Por Jordi Rosiñol

Papá, ¡no es la niña, no es Greta, es el planeta!

 

Si en lugar de ser una niña que ha decidido dedicar su vida a salvar tierra, fuera un niño que luchara por el sueño de ser torero o futbolista, ¿seriáis tan crueles los adultos con ellos? Y si además estos niños padecieran un síndrome como el de Asperger, lo utilizarías para menospreciar sus cualidades en la búsqueda del éxito de su sueño.

Papá, ¡no es la niña, no es Greta, es el planeta!

Papá, ¿Realmente es necesario ir cada vez más lejos y más rápido? No ves la crueldad del sistema, encarnado en la frustración encarnizada en la insatisfacción continua, somos hijos herederos del consumo frustrante, obteniendo lo inmediato en el caduco espacio de tiempo necesario para desear y conseguir lo siguiente.

Ilusión nos ofrece nuestra compañera, Greta es el símbolo de una necesidad, no solo puede ayudar a revertir el cambio climático, también puede encabezar una nueva sociedad. Jóvenes con un objetivo común que por primera vez no va ligado al consumismo. Papá el capitalismo salvaje, es una pescadilla que se come la cola en una espiral de tal velocidad, que ya tan solo satisface a unos pocos interesados y desquiciados negacionistas, apoyados por un menguante ejército de malogrados adultos.

Papá, ¡no es la niña, no es Greta, es el planeta!

Papá el clima se calienta, sudamos los veranos a cuarenta y cinco grados. Me críticas por luchar mientras te escondes tres meses sentado y engordando en un buen sofá, siempre con la tele enfrente, y con el aire acondicionado colgado y soplando constante en la nuca.

Todavía colea la canícula y llueve, pero no llueve igual que siempre, el agua no cae con la gracia para reblandecer la tierra, y de que ella nazca un vergel. Papá, este otoño viste la tromba de agua que desbordo el rio Segura. Acostumbrados a verlo bajar manso y apacible, se tornó airado y salvaje arrastró cauce abajo la debilidad que rodea nuestras vidas.

Papá, ¡no es la niña, no es Greta, es el planeta!

Papá, tu siempre me cuentas aquellos veranos en el Mar Menor con los abuelos, lo bien que los pasabas mirando a través del cristal de las gafas de buceo el cabalgar delicado de los caballitos de mar. ¿No crees que es hora de luchar? De pelear, de exigir que no muera la vida.

Lo siento papá, sé que no me lo permites, sé que soy menor de edad, pero me voy a Madrid. He preparado dos pequeñas pancartas, y una es para ti, te esperare hasta el último segundo en el andén para un viaje hacia delante, para andar juntos, para recuperar el mundo.

Papá, ¡no es la niña, no es Greta, es el planeta!

Jordi Rosiñol

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jrosinol

Nacido en Barcelona, catalán al cincuenta por ciento y por igual de orígenes murcianos. Desde la emigración forzada por la necesidad tras la Guerra Civil, soy el primer retornado de mi familia al mencionado origen. Autor: «Nunca pinto sueños o pesadillas. Pinto mi propia realidad» Frida Kahlo — premio con el relato «Urgencia humanitaria» en el I Concurso de Microrrelatos Navidad 2017 de Molina de Segura. — Finalista con el relato «Hipocresía» en el I Premio Espacio Ulises 2017. — Seleccionado con el relato «El cine de las sábanas blancas» en la antología de relatos «Ulises en el festival de Cannes» Playa de Ákaba 2017. — Seleccionado con el relato «La ventana a la libertad» en la antología «Cosas que nos importan» Playa de Ákaba 2017. — Seleccionado con el relato «La batuta mágica» en la antología «Las 7 notas musicales» Defoto libros 2017. — Columnista habitual desde 2015 en «Periodista Digital» dirigido por Alfonso Rojo. Anteriormente colaborador con opinión en «Crónica Global» y diversos medios regionales y locales. — Articulista de opinión en el Semanal Digital dirigido Antonio R Naranjo.

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