En la cima. Por Marita
El viento empieza a soplar suavemente y tus manos me acarician haciendo temblar mi piel. La lluvia se hace notar, primero despacio, luego en torrente; tus besos me queman los labios. Los árboles se mueven al ritmo del viento en una danza incontrolable, mágica, como tu abrazo. La Tierra comienza…







