BEJÁRAT. Por Anita Noire
Con tu belleza matadora, cien veces bella, más y más, tú siempre, siempre, a todas horas, de frialdad fundida estás. Al aterrizar sabía que lo primero que debía hacer era cubrirme las orejas y destapar muy bien los oídos. Nada que perderse aunque sea muy poco lo que se comprende….








