«Don Camilo». Por Rubén Castillo
Volver a los libros de la adolescencia es como mirarse en un espejo lleno de polvo: no sabe uno muy bien qué nitideces o qué deformidades le devolverá la lámina. Supongo que yo tendría unos 14 o tal vez 15 años cuando, por azar, cogí de la estantería de mi…







