Domingueros. Por Manuel Chacón

Domingueros

Domingueros años 70

Cuando era adolescente, recuerdo que los domingueros me suponían una molestia, hasta el punto de no bajar ese día a la playa. En una ocasión, mi padre, harto de mis ínfulas pequeñoburguesas, me reprendió recordando que hasta no hacía mucho también lo habíamos sido: cinco en un R-8, cargados de nevera y sombrilla por aquellas carreteras de principio de los setenta. Y que si teníamos casa para veranear era gracias a juntar dos sueldos de maestros y mucho esfuerzo (hacía poco acababan de  dejar atrás los tiempos de «pasas más hambre que un maestro de escuela»… muy poco).

Domingueros

Pasados los años, cada domingo en Mazarrón observo a los abnegados padres de familia dispuestos a dar un día de playa a los suyos. Con sus coches cargados y buscando un hueco para aparcar que parece no existir, para achicharse bajo una sombrilla, bote de cerveza en mano, mientras sus hijos se arrugan felices en el agua, al tiempo que su madre les recuerda a gritos que hay que ponerse la crema protectora.
Sigo sin bajar a la playa los domingos, aunque ahora entiendo que quien no debe molestar ese día soy yo.

Manuel Chacón

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Un comentario:

  1. Que bonita reflexión llena de recuerdos para todos los que vivimos esas excursiones. Sin cinturones de seguridad, enlatados en pequeños utilitarios sin aire acondicionado. Con nevera, sombrilla, sillas y todos los enseres pertinentes. Y suerte los que tenían playa cerca, otros se conformaban con los pinares de las afueras, cazar lagartijas y coger piñones.
    Pasado el tiempo se comprenden algo mejor lo que cuestan las cosas. Gracias por recordárnoslo.
    Un abrazo.

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