29- Waterloo Punto 1815. Por Lovecraft
- 3 octubre, 2012 -
- Finalistas del público, Relatos -
- Tags : 9 Certamen de Narrativa Breve 2012, Napoleón, relatos, SocialNet
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En la suite 612 de La Belle Alliance, un dubitativo Napoleón Bonaparte tamborileaba con los dedos sobre el touchpad de su portátil de última generación. El parpadeo del cursor en el último campo del formulario ejercía sobre el general un efecto casi hipnótico:
«Introduce tu contraseña».
Aquella solicitud era una clara invitación a finalizar su registro. Tras unos minutos de indecisión, se le iluminó el semblante y tecleó nervioso la palabra de paso escogida. La elección se le antojó una ocurrencia muy atinada, dado el inminente acontecimiento histórico del que sería principal protagonista:
«Waterloo.1815».
El emperador francés pulsó sobre el botón «Regístrate» y omitió con prisas las primeras pantallas de opciones, que le parecieron superfluas, hasta llegar a la ventana inicial, donde recibió el saludo estándar para los nuevos usuarios:
«Bienvenido a SocialNet, Napo_Bonaparte. ¿Qué estás pensando?».
Para inaugurar la cuenta recién creada, eligió como primer estado una sentencia que llevaba tiempo madurando:
«Il y a des empires, des royaumes, le monde entier ou rien de rien entre un batalle gagnée et un bataille perdue».
El Mariscal Ney, al que gustaba alardear de sus conocimientos informáticos («nivel de usuario avanzado», informaba con petulancia a sus interlocutores), convenció al emperador de la utilidad estratégica de este tipo de herramientas. Siguiendo sus indicaciones, Bonaparte localizó la sección «Personas que quizá conozcas» y se aplicó a enviar solicitudes de amistad a todos los usuarios que figuraban en el interminable listado. Allí aparecían, junto a cientos de desconocidos, el propio Michel Ney y su conmilitón el mariscal Emmanuel de Grouchy, Antoine Drouot, el general Maurice Étienne, É. A. C. J. Mortier, Dominique Vandamme, el también general Georges Mounton (a la sazón conde de Lobau) y hasta el mismísimo Fabrizio del Dongo junto al miserable sargento Thenardier. Napoleón no hizo distinciones entre unos y otros, sino que se dedicó con frenesí a activar el enlace «Añadir a mis amigos» hasta que agotó una onomástica que parecía interminable.
Su actividad era tan absorbente que al principio no se percató del cambio, pero enseguida advirtió que, a la izquierda de la pantalla, bajo el epígrafe «Amigos», el número de estos iba aumentando de forma imparable. Media hora más tarde, no menos de 120.000 prosélitos habían aceptado su solicitud de amistad, entre generales, oficiales de diferente rango, cazadores, pontoneros, dragones, granaderos, húsares, artilleros, voltigeurs y miembros dela Vieja Guardia Imperial (muchos de ellos galardonados por él mismo, en anteriores campañas, con la Legión de Honor).
Napoleón decidió que ese era el momento de compartir el primer comentario en su muro. Una encendida arenga a todos sus seguidores sería el mejor acicate para enfrentarse con honor y fiera determinación a los ejércitos que la Séptima Coaliciónhabía reunido para rechazar a l’Armée du Nord:
«Napo_Bonaparte. Amados hijos de la Francia eterna: puede que los enemigos nos superen en número, pero os aseguro que aun así tenemos noventa probabilidades sobre cien a nuestro favor. Ese petimetre inglés ha jugado ya su suerte y el resultado está a nuestro favor. Él es un mal comandante, sus tropas son unas malas tropas y derrotarlas será tan fácil como degustar una ración de chocolate con churros madrileños».
El discurso consiguió enseguida su efecto alentador. La primera señal sólo fue un tímido «A Jean-Baptiste Drouet le gusta esto», pero dos minutos más tarde, tras actualizar la página, a éste se le habían unido el general conde Édouard J. B. Milhaud con el Cuarto Cuerpo de Caballería, Jerónimo Bonaparte comandando una división del Cuerpo de Reille, los veteranos de Quiot al completo y 85.000 personas más. Una adhesión tan cuantiosa levantó sobremanera el ánimo del emperador.
Hacía tiempo que El Comandante en Jefe de las Tropas Revolucionarias fingía padecer una úlcera gástrica que le obligaba a mantener su mano derecha oculta sobre el vientre, con el objeto de mitigar los supuestos dolores que aquella patología le provocaba. En realidad, esta falsa dolencia no era más que un subterfugio para disimular, escondido en el hueco del puño, un pendrive donde almacenaba numerosa información de interés táctico junto a bastante otra de carácter personal. Napoleón insertó el aparatito en el primer puerto USB libre y comenzó a subir fotos a un álbum recién creado, con intenciones claramente propagandísticas.
El primer upload fue una de sus imágenes predilectas, captada por el fotógrafo de cámara, Jacques-Louis David. Se trataba de un retrato ecuestre donde El Salvador de la República y de la Patria aparecía cruzando el paso alpino de Saint-Bernard (en su versión de Belvedere, que como todo entendido sabía era la única que nunca precisó de retoque digital alguno).
Siguieron a aquella varios cientos de «jotapegés» donde fue etiquetando con meticulosidad a todos sus adeptos. Pero no fue del todo sincero. Bajo la foto que Meissonier le tomara años atrás junto a su alto mando tras la derrota en la batalla de Laon, incluyó un comentario engañoso que rezaba: «De vuelta a París, victoriosos, después de darles lo suyo a esos “guiris” de patillas largas y piel encarnada». Y en otra de las muchas instantáneas en las que el afamado Appiani plasmó al otrora general de brigada, primer cónsul y rey de Italia, Napoléon manipuló el siguiente comentario: «Apoteosis de Bonaparte. Celebrando la aplastante victoria en Waterloo con una monumental “fiestuki”. ¡Vive l’Empereur!».
Lo siguiente fue convocar unos cuantos eventos falsos con los que pretendía dirigir los movimientos de sus tropas y confundir al mismo tiempo a los mandos enemigos:
«Napo_Bonaparte te invita a un “macrobotellón” en las aldeas de Quatre Bras y Ligny el próximo 16 de junio a eso de las 13:00 a.m. Habrá armagnac y Saint-Nectaire a tutti pleni (más de lo primero que de lo segundo)».
Ignorantes pero animados por las falsas expectativas, las alas derecha e izquierda del ejército francés avanzaron hacia los objetivos señalados, convencidos de que aquella marcha se convertiría en un paseo militar. El amanecer del día 17, sin embargo, sorprendió al estratega con un puñado de desalentadoras notificaciones:
«Ney_Miguelón. Mierda de party. Ni coñac ni la madre que lo parió. Un puñado de hooligans británicos ocupaban ya la arena de la “celebreision”. Nos aplicamos a conciencia para desalojar el escenario. Inteligencia asegura que trasladan su fiesta a otra explanada, entre el castillo de Hougoumont y los huertos dela Haye Sainte».
«Manu_Grouchy. Ligny es una madriguera de bárbaros del norte. ¡Qué fuerte me parece! Huyen como cobardes pero amenazan con volver más borrachos todavía».
Al emperador no le desalentó este momentáneo fracaso. Evaluó con rapidez la situación y convocó un nuevo evento que, a su juicio, habría de ser decisivo. Mientras el mariscal de Grouchy terminaba de despachar a los prusianos puestos en fuga, él concentraría al resto del ejército con todas sus reservas en la vertiente meridional del Mount Sant-Jean, donde esperaba aniquilar a los regimientos aliados:
«Napo_Bonaparte. Gran fiesta definitiva y fin de temporada en las verdes campiñas al sur de Waterloo. Se garantiza diversión sin límites (y copioso botín) hasta altas horas de la madrugada».
Aquella noche la pasó en vela, pendiente de la pantalla del ordenador. Intranquilo ante la ausencia de noticias, no fue hasta bien avanzado el mediodía del 18 de junio cuando sus peores sospechas empezaron a confirmarse. Un aluvión de comentarios le demostró que las cosas por fin no resultaron como había planeado:
«Conde_D_Erlon. Desastre total. Un gentlemen inglés galopando en uniforme de paisano nos ha corrido a gorrazos blandiendo un paraguas mugriento».
«Pierre Cambronne. ¡Merde!… La Garde meurt, elle ne se rend pas!».
«SocialNet. Lo sentimos. Todas la fotos de su álbum han sido denunciadas por Mariscal_de_Campo_von_Blücher y 117.000 prusianos más».
Napoleón comprobó horrorizado como su contador de amigos disminuía de forma vertiginosa. El primero en desertar fue el general de división Bourmont, lo que no le cogió de sorpresa, pero en poco menos de dos minutos el total de sus partidarios se había reducido a tan solo cuatro incondicionales.
Una burbuja amarilla de advertencia saltó en el área de notificación anunciando que acababa de recibir un nuevo correo electrónico:
«El departamento de soporte de SocialNet ha recopilado numerosas evidencias de que Ud. está vulnerando las normas de uso de este servicio.Por motivos de seguridad, su cuenta será auditada por nuestros técnicos.Si desea continuar utilizándola, por favor,póngase en contacto con el administrador».
Napoleón comenzó a mesarse la barba de cuatro días en un gesto de resignada desesperación, mientras valoraba la conveniencia de responder a este último mensaje. Las elucubraciones del que fuera Gran Tribuno del Poder Popular se vieron interrumpidas por otro bip del altavoz. Esta vez fueron dos los avisos recibidos al mismo tiempo:
«Tienes un mensaje privado».
«Has recibido una invitación a un evento».
El privado, cuyo autor se identificaba bajo un sospechoso seudónimo, resultaba bastante explícito:
«Joseph Bottle. Enterados de lo tuyo en esos infectos barrizales de la Bélgica valona. Julie y yo estamos pensando cambiar de aires durante una temporada. Saltaremos al otro lado del charco. Nos recomiendan una larga estancia en un precioso pueblo del condado de Laurens, allá en Carolina del Sur. Waterloo creo que se llama. ¿Quieres que te saquemos un pasaje, brother?».
La lectura del mensaje terminó por exasperarle. Nunca había confiado en las habilidades políticas de su hermano mayor, pero aquella decisión precipitada le pareció una traición en toda regla. La decepción le obligó a cambiar su estado en SocialNet por una frase lapidaria:
«El talento no es hereditario».
Al fondo, hacía rato que la radio de galena repetía machaconamente el estribillo de un popular tema musical con el que, varios años atrás, un desconocido conjunto musical sueco ganó un reputado festival de canción pop europea:
«Waterloo, I was defeated, you won the war…
Waterloo, finally facing my Waterloo».
El advenedizo de Ajaccio se precipitó sobre el portátil para consultar el contenido del segundo mensaje:
«Duke_Wellington te invita a un evento. Disfruta de unas vacaciones pagadas en Saint Helena Warrior’s Rest, un lujoso resort en una paradisíaca isla del Atlántico Sur. Loyal and Unshakeable!!! Participar. Tal vez asista. Rechazar».
Su mano, crispada sobre el ratón, inició un movimiento nervioso de vaivén entre las tres opciones disponibles. Una gota de sudor que resbaló desde su sien derecha hacia la barbilla terminó precipitándose sobre el dispositivo señalador. El estímulo activó algún tipo de resorte oculto y el corso derrotado hizo clic sobre la primera de las alternativas. Se retiró de un salto hacia el centro de la habitación, sujetó la cabeza entre sus manos y comenzó a girar como un perturbado, buscando algún objeto sobre el que descargar toda aquella ira acumulada. Todavía confuso, se acercó hacia la radio, que seguía emitiendo la misma melodía:
«My my
At Waterloo Napoleon did surrender
Oh yeah».
De un puntapié destrozó el aparato, cuyos restos quedaron esparcidos sobre la moqueta de la estancia. Enel escritorio le esperaba la factura de la hostería con el importe de los servicios recibidos. Bonaparte cogió su pluma y rubricó: «Francia, el ejército, Josefina». Después de soltar la estilográfica, se desplomó con violencia encima de la chaise longe. Su puño, oculto bajo la guerrera, apretaba con fuerza el pendrive que, ahora sí, le dolía cada vez con más insistencia.






Hola Bonsai:
Sigo pensando que el tuyo es un buen relato. Que no me convenciera el final no supone ningún demérito para el cuento; simplemente es una cuestión de gustos y pareceres.
Muchas gracias por tus amables comentarios y de nuevo suerte.
Lovecraft:
Hola, ¿cómo estás? Soy Bonsái. Bueno… no es que quiera una conversación tipo carta, lo que sucede es que ya no sé qué decirte. Te lo han dicho todo. Llego tarde, pues he tenido problemas con Internet y recién puedo ponerme a leer. Tú ya has dejado tu comentario en mi relato y,por cierto, no te convencía el final que para mí es de lo más atinado, pero eso no importa. Escribí “Terapia Musical” como un reto. Quería saber si podía crear un “malo” que hasta resultara querible o comprendido y creo haberlo logrado. Sé que no es un relato para ganar un certamen, pues no es políticamente correcto. Pero he logrado mi propósito.
Pasemos a lo tuyo: sentido del humor, eso es siempre necesario, conocimientos históricos, también necesarios, a esto le sumamos informática y redes sociales;formas con estos elementos un muy buen relato.
Un amigo una vez me dijo: “Cuando no sepas qué escribir mete un gorila en la narración.” No te creas… es muy buen método. Pero a ti no te ha hecho falta el gorila, te las has ingeniado muy bien con Napoleón.
Felicitaciones.
Hola Tata_Ogg:
¿Mucho camino por recorrer? ¡Me queda todo! ¡Si no he hecho más que empezar! Me has pillado: si me emocioné escribiendo el relato; uno, que es así de apasionado. En cuanto al final, todo es revisable desde luego. Mi relato pretendía ser una crónica breve (2000 palabras, ya sabes) de la última batalla que libró Napoleón, y la batalla (y por lo tanto el relato) termina con la derrota del emperador y su exilio en Santa Helena. Había poco más que añadir, pero entiendo que te haya resultado algo precipitado (para gustos, los colores).
Cierto, cierto, no todo son signos de puntuación en esta vida. Los signos de puntuación son otro aspecto más de la escritura, ni más ni menos importantes que la creatividad, la imaginación, el estilo, el pulso narrativo, el punto de vista, etc… Ni más, ni menos.
No te preocupes, que no desespero. La desesperación es uno de los peores aliados del artista (toma ya, que flor me acabo de echar).
Mil gracias por tus consejos.
P.D.: soy un inculto literariamente hablando. No sabía quien era Pratchett. Snif.
Me gusta Swift, Pratchett, etc…, aún te queda mucho camino que recorrer. Siendo un relato algo dinámico, lo acabas como si te hubieras emocionado escribiéndo el relato y tuvieras que cortarlo de repente. No todo son signos de puntuación en esta vida… No desesperes
Gracias por tu comentario y el tiempo dedicado. Conocía muchos trucos para cuando la inspiración falla, pero no ese que me recomiendas (y que al parecer he seguido al pie de la letra). Me lo guardo en el arsenal de ideas contra el temido folio en blanco.
Un saludo para Día de la Ira
Nobleza obliga, busco tu relato. Después de leer los comentarios, no intentaré pecar de original, pues quedaría en orinal también. ¿Hay algo más que añadir? Me uno al hechizo general por lo ameno, divertido, bien traído y mejor escrito, amén de que logras el propósito de que el lector se interese y aprenda algo más. ¡La Historia no tiene por qué ser un muermo!
Me recordó, nada más empezarlo, un buen truco o consejo que me atrevo a compartir con todos: cuando no sepas qué escribir, busca dos cosas incompatibles y trata de jugar con ellas.
Enhorabuena.
¡Magnífica tú!
Te refieres a «La Sombra del Águila», supongo. Sí, hay algo de gamberro en ambos que me resulta familiar…
Sacha, otro de l@s esforzad@s peregrinos en la ruta de los comentarios del IX Certamen. Esperaba ansioso el tuyo. Muchas gracias por los elogios.
¿Bierce? ¿Quién demonios será Bierce? ¿No será el mismo Bierce que conocí a través de una antología de cuentos de Lovecraft?
Ph‘nglui mglw’nafh Cthulhu R’lyeh wgah’nagl fhtagn.
A mi me ha encantado lo del juego con el padre Kronos. Muchas gracias por un comentario que resulta casi tan jocoso como mi propio relato. !El sentido del humor por encima de todo!
Suerteeeeeeeeeesssssssss
Gracias Jazzmina por tu amable comentario (te las habría dato igual aunque no hubiese sido amable). En cierto modo tienes razón: es un relato antibelicista desde el momento que intenta convencer al lector, a través de una sucesión de situaciones majaderas, de lo estúpida que puede llegar a ser una guerra.
Suerte también para vos.
¡Magnífico!
Sólo me resta añadir que sintoniza a la perfección con el comic de Reverte en el XL Semanal
Sí, excelente, me sumo a los elogios. Éxito de crítica y público.
El seudónimo me agrada, yo también frecuenté en su momento a Lovecraft y guardo de aquellas lecturas un buen recuerdo. En fin, repito mi enhorabuena, Mr Lovecraft (¿O debería decir Mr Bierce?).
Qué buen relato! Puro divertimento. Gracias por el buen rato que me dio tu relato. El juego con el padre Kronos me encantó. Muy bien estructurado y documentado.
Enhorabuena! Best of luck.
(No he podido encontrar como se pone el signo de exclamación al principio de la frase en un Mac, así que pónselos en tu imaginación no vaya a ser que se embejuque el señor de los mares)
Aquí va el gi para el orinal: gi, gi,gi. Qué «typo» tan simpático!
Que agradable conocer a alguien a través de su escritura. Sigue escribiendo, por fa!
Acabo de llegar al certamen, y, desde luego, lo que sobresale en tu relato es el contenido histórico que has desarrollado. A pesar de todo, he logrado leérmelo enterito. A estas alturas decirte que está “religiosamente” escrito y sin un “pero” en lo gramatical, supongo que es como no decirte nada. Tiene momentos graciosos (muchos), desde el botellón hasta el pindrive oculto en la muñeca. Yo diría que casi todo el texto es así. Incluso, si lo hubieras dotado de algunas imágenes sanguinarias—que no es el caso—, se podría decir que es un relato antibelicista por la forma sarcástica de contarlo. En fin, tú sabrás Lovecraft.
Suerte
A La Señorita Bennet:
Aclararé tus dudas ya que un comentario tan extenso es lo menos que se merece. Conozco lo que son los foros y los grupos sociales de rol en Facebook, pero debo confesarte que mi historia ni está inspirada ni tiene nada que ver con ellos, ni por supuesto esconde ningún tipo de crítica contra ésta o cualquier otra red social. Es mucho más sencillo que todo eso.
El que habla en mi cuento es el verdadero Napoleón y no ningún «pirado» que se crea Napoleón. La idea del relato surgió cuando me planteé que ocurriría si las disputas bélicas que han acompañado al hombre a lo largo de su historia hubieran tenido lugar no en el campo de batalla sino a través de un chateo o un intercambio de mensajes en cualquier red social. Desde luego nos habríamos ahorrado bastantes derramamientos de sangre.
Aparte de esto, tenías razón: el segundo motivo por el que escribí este relato fue para pasar un buen rato, y si conseguía que de paso también divirtiera a los posibles lectores, pues miel sobre hojuelas.
En cuanto a la ESO, la LOGSE, la LOE y la madre que las fundó a todas ellas y a sus nefastas consecuencias sobre la educación de nuestros jóvenes, no voy a ser yo ahora quien resuelva el eterno debate sobre la enseñanza en nuestro país, pero si mi relato sirve para estimular la curiosidad de un par de personas sobre aquel episodio histórico, doyme con un canto en los piños.
Gracias, hermos@
Hola Lovecraft.
Tu historia me ha llamado muchísimo la atención, pero no creo que por las mismas razones que a los demás… (Ahora procedo a aburrirte un rato)
No sé si sabes (seguro que sí) lo que son los foros de Rol. Lo que no sé si sabes que existen son los grupos sociales de Rol que se hacen en facebook. Al principio, al empezar a leerlo, pensaba que era una crítica contra dichos perfiles de facebook. (Tengo amigos que lo hacen, sólo que sobre el Señor de los Anillos, Harry Potter…) Se hacen perfiles y tratan de comportarse como los personajes… De hecho hacen mucho eventos del tipo «asaltando Mordor»…
Supongo que he me reído bastante leyendo el relato porque me he acordado de ellos. Me creaste tanta curiosidad que busqué a Napoleón por facebook, y encontré varios perfiles.
El relato me ha causado risa y extrañeza a la vez. He tratado de buscarle un sentido, pero al final he determinado que el único sentido que le quieres dar al relato es que pasemos un buen rato, o que soy muy cortita (que lo soy, sobre todo los días que que estoy constipada, como hoy)
Supongo que al final la gente va a tener razón y la ESO ha hecho mucho daño ya que apenas conocía los nombres que mencionabas (algunos si)
En el aspecto formal, está bien escrito, aunque el asunto de los idiomas me mareaba un poquito.
Un saludo. ¡Y suerte!
pd/ si te basaste en los perfiles de rol de facebook para hacer este relato me gustaría saberlo, aunque solo fuera para saciar mi maldita curiosidad.
¡Ah, bueno, si es en bielorruso no me siento tan idiota! gracias por aclararmelo, yo también te deseo suerte.
Estimado asesino (¡que mal combinan estas dos palabras!):
Es que me resultaba demasiado monótono desear el mismo tipo de suerte a todos los participantes, así que decidí (cuando no se me olvida) hacerlo cada vez en un idioma distinto. En tu caso, te las desee en bielorruso. No te sorprendas, no estoy tan versado en idiomas; basta con recurrir a Google, que como sabes contiene las respuestas a todas las preguntas (aunque no siempre sean las correctas).
Puedes molestar todo lo que necesites
Querido maestro: lo siento, pero voy a molestarte otra vez, arriesgándome a parecerte algo pesado (ya ves, mi tiempo no es tan preciado);y es que, al revisar los comentarios de La vieja bodega, me encontré en el tuyo, justo al final, una palabra en solitário que me tiene desconcertado.
Nocnex.
No digo que me quite el sueño (lo asesiné hace mucho) pero si que me tiene desasosegado…no tengo ni idea de idiomas foráneos e Internet no ha conseguido traducírmelo. Por favor, sigue iluminándome y pierde un poquito de tiempo explicandome que has querido decir con tan enigmática palabra. Te quedaré eternamente agradecido…bueno, exagero, pero si que, al menos, devolverás algo de tranquilidad a este asesino perplejo.
Respuesta merecida para el inefable Abuelo:
El Emperador me pide que te transmita su más profundo agradecimiento por tus palabras (me lo transmitió «en franÇais», pero yo te lo traduzco, ya que tú tuviste esa deferencia con nosotros) y me pide que te recuerde que esa frase puesta en su boca fue pronunciada realmente por él hace ya un porrón de lustros.
Moltes gràcies
Poco puede añadirse a lo ya comentado. Únicamente sumarme a la admiración general y admitir que tras la lectura se me escapó un ¡Mon Dieu, quel ignorant je suis!
Me ha encantado esa frase colocada en boca de Napo: «el talento no es hereditario». Si mon général no andaba errado, cuánto lo lamento por mis hijos.
Congratulations, really fantastic.
Rulfo:
Comprendo que te hayas embrollado con esa retahíla de nombres y «palabros» técnicos, así que agradezco doblemente que terminases de leer el relato, y otro tanto la molestia que te has tomado en comentarlo. Los comentarios sinceros son siempre los más bienvenidos.
No, no soy historiador (aunque me gusta la historia)así que tuve que documentarme a base de bien para perpetrar esta particular crónica de la batalla.
Que quién ganó al final en Waterloo. Hay quien dice que todos los europeos, otros que Wellington, otros que los prusianos, otros que los aliados, etc… En lo único en lo que hay acuerdo es en que el gran perdedor fue Napoleón.
Un abrazo
Pues la verdad, Lovecraft, me ha costado un triunfo seguirlo. No se realmente si tanto como un triunfo, pero una lectura muy tendidita y varios trozos hasta dos o tres, seguro. Entre los tecnicismos propios de las nuevas tecnologías, más los nombres de todos esos jerifaltes que se peleaban por nada, me ha sido complejo seguir la historia como para concluir algo razonable. Así que prefiero no decirte gran cosa. Sí, que está pulcramente escrita y que por el lado gramatical no hay nada que objetar, y también que, con el tiempo que te habrá llevado, alguna medalla, no sé si de guerra o de paz, habrán de darte. A no ser que seas un historiador nato y nos la hayas pegado pareciendo que sí, pero siendo que no. Por cierto ¿quién ganó al final en Waterloo?
Suerte
Lamari:
Gracias mil por tus buenos deseos. Aqui no hay nada decidido y todavía faltan muchos relatos por llegar, pero gracias en cualquier caso. Si, yo también estoy sorprendido de que mi relato aparezca casi a diario en el top ten, pero aunque sea uno de los más visitados, en comparación es también de los menos comentados, que es lo que a mi más me interesa (¡es que si no, no hay manera de aprender!).
El relato es genial, estoy segura que es uno de los que estará en la final.Me recuerda a mi paco cuando chateaba como el ” Capitán Nelson”, porque era muy torpe habriendo ” cuentas” y no le iba el facebook.De profesión ” la nada” , de hobbie surfista y flysurfings_ta.Y me llevaba al Cabo de Trafalgar de novios para rememorar esa guerra que lo tenía obsesionado.Mientras él se daba más de una ostia contra en faro yo hacía top less.
A alguno se le ha quedado el dedo pegado en este relato porque siempre es el más visto.Yo no soy se lo juro por mi tía frasquita.
A que me apunto a una escuela de escritores y el año que viene salgo con la alcachofa en la mano y mis leuros.Aquí dan dinerillo o un curso de gratilandia para licenciarte en plumilla?
Esto no lo van a publicar jejej.
Morpheo’s Killer:
Te preocupas demasiado por cosas que no merecen restar ni un segundo a tu precioso tiempo. Lo importante de una historia es que al lector le resulte interesante y pase un buen rato durante su lectura. El resto de consideraciones son «sacrificables», como diría el ordenador central MADRE de la película «Alien». Si te los has pasado bien, ni tú ni yo necesitamos nada más. Gracias por el tiempo dedicado.
Mi admirado Lovecraft: he tardado más tiempo en escribirte del que yo hubiera deseado por pura cobardía. Me ha costado leer tu relato y no es tu culpa. Se que es un buen relato: bien escrito, bien estructurado, original y con mucha chispa. En mi fuero interno me insulto fiéramente por mi desconocimiento de idiomas; apenas hablo el castellano bién y tengo lagunas para escribirlo correctamente. No me faltaba más que la leve dislexia que, de vez en cuando, me pone en ridículo. Para colmo, el lenguaje infomático hace un cortocircuíto en mis neuronas troglodíticas…un desastre. Anonadado me has dejado, esa es la verdad. Quedate con mi admiración, a pesar de que sea un lector absolutamente inculto que no conoce de nada a todos esos personajes que se asoman en tu relato (bueno, Napoleón si me suena)…¡con lo tranquilo que yo estaba!
Juas, Lovecraft, lo siento, esto de escribir en el ipad es lo que tiene, se te van las letras. Está claro que no corrijo mis comentarios… Bueno, lo dicho, muy orin… que no, que esta vez no. Un abrazo!!
Isabel de Potiers:
Han motejado mis relatos con toda clase de adjetivos, pero nunca los habían comparado con un orinal. ¡Juas, juas! ¡Todavía se me saltan las lágrimas de la risa!
Muchas gracias por este buen rato que me has hecho pasar
Un relato de lo más orinal, divertido y bien escrito y documentado. En fin, que lo tiene todo. Enhorabuena, Lovecraft!!!
Aljibe: muchas gracias por detenerte unos minutos en mi relato.
Simplemente genial.
¡Enhorabuena!
Avril:
¿QUE quieres QUE te diga? QUE gracias
Qué relato más original.
Qué imaginación.
Qué conocimiento de la historia y de los aparatos estos.
Que muchas gracias por pasarte por mi relato y por tus
amables comentarios.
Que te felicito por tu relato.
Que tengas suerte en el Certamen.
Querid@ lectora:
Comprendo perfectamente lo que me dices y en ningún momento me he sentido molesto ni tu comentario me ha parecido informal. Como ya he repetido más abajo, me alegro si la lectura de mi relato te ha servido como excusa para refrescar tus conocimientos sobre historia. Y ningún comentario es patatero, que conste.
Mil gracias
Mil gracias, Ms Rioja, por los elogios.
Suerte en el certámen, si participas.
Me alegra que te haya gustado el relato, y me alegra más que hayas sido capaz de terminarte ese yogur sin atragantarte. Espero que su lectura haya contribuido, como tú misma te temías, a «culturizarte» un pelín.
Lo mismo te deseo
Hóskar-wild is back:
Tranquilo. Han pasado ya casi 200 años desde que l’Empereur la palmara, asi que imagino que sus frases son ya de dominio público. Puede apropiarte de ellas sin citar la fuente. Como verás yo las uso también sin citarlas, claro que en mi caso no es necesario puesto que son pronunciadas por su autor original: sí, aunque parezca lo contrario, buena parte de las frases que utiliza el protagonista en mi relato fueron pronunciadas, con alguna modificación que me he permitido, por el mísmísimo Bonaparte en vida.
Gracias por detenerte y comentar este relato
Si con mi relato he contribuido de algún modo a eso que se llama educación transversal (ya sabes, enseñar al mismo tiempo historia, informática y humor) me doy por satisfecho. Quizás parezca descabellado, pero si se enseñara la historia (y otras materias) utilizando escusas como la de mi relato, quien sabe si muchos de nuestros jóvenes no se interesarían más por estas materias.
Aciertas cuando dices que me divertí un buen rato escribiéndolo, y también refresqué en la misma medida mis conocimientos sobre aquellos episodios históricos (además de decenas de páginas web me devoré una sesuda monografía sobre la batalla de Waterloo, que me proporcionó mucho material para armar este disparate).
Gracias, Primo Génito, por dedicarnos unos minutos, a mi y al señor Bonaparte.
Lovecraft, me ha encantado. Reconozco que soy una persona de ciencias y de Historia ando justita. Cuando leí el título de tu relato pensé «a culturizarme toca seguro», y sentí pereza, pero me atrajo esa pareja título/seudónimo desde que apareció en el certamen. He pasado un buen rato, es más, para terminar de desayunar me he cogido un yogur, lo he abierto, he cogido una cucharada, he comenzado a leer tu relato mientras me la llevaba a la boca, y cuando he terminado de leer me he dado cuenta que al yogur sólo le faltaba una cucharada.
Ahora mismo, sin darnos cuenta, hay muchas batallitas e incluso batallazas que se guisan por internet, en las que incluso quizá seamos parte de los ingredientes para conseguir ganarlas.
Mucha suerte.
La imaginación al poder. ¡Cómo se agradece que alguien abra las ventanas y entre un poco de aire fresco entre tanta lamentación y párrafos tristones! Algunas de las expresiones son imapagables y las hago mías (citando la fuente, no sea que el del ‘pendraif’ se enfade). Mucha suerte.
Descomunal ensamblaje de Historia y chips.
Sin haber nada en el relato (¿o crónica?) que resulte deforme ni desmesurado, el conjunto resulta óptimo para divertirse un buen rato. El mismo, como mínimo, que debe haber pasado el autor al redactarlo.
No entresaco ni una sola frase porque, entre otras cosas, me armaría un lío con los idiomas de guiris y gabachos. Además, un servidor es huérfano de feisbuk.
Solo reivindico la preeminencia del relato, que aplica a la realidad histórica una lógica más bien circense, frente a otras historias sesudas llenas de nebulosas, lágrimas, retruécanos y deducciones risibles. Aquí no hay más cera que la que arde ni más memoria que la del lápiz bajo la casaca de Napo.
Siempre la «grandeur» por encima de la línea de flotación de Europa. Aunque nos vuelquen los camiones.
Una pasada, Lovecraft.
El relato me ha hecho gracia. No es nada fácil la escritura humorística pero lo has conseguido.
Señor/a Lovercraf no me he divertido, me he culturizado porque me ha obligado a consultar sobre una parte de la historia que se me atragantó en su tiempo.
Cuando algo no te interesa no llamas a la enciclopedia a consultas, dejas el texto a medias y pasas la página.Espero que mi comentario, falto de formalidad , no le haya creado una imagen distorsionada y le suene a cachondeo.
Soy mariquita «la torpe en letras», eso me dijo mi profe de lengua hace más años que la Batalla de Waterloo.Por su bien y el de su relato mejor no estropearlo con mis comentarios patateros.
Comprende «usté».
Un saludo
Gracias por la lectura, Lectora. Espero que al menos te hayas divertido un rato.
Ya está corregido, tal como venía en el original. Saludos
jajjaaj Vaya con el Facebook!!La paliza que le he tenido que dar al Google!!!
En una de mis búsquedas me ha contestado de forma muy personalizada…
¡¡¡Torpeeeee!!
Suerte
Para los administradores:
Excelente trabajo de maquetación del texto. Reconozco que lo he puesto difícil. ¿Sería posible, para facilitar la interpretación del texto, corregir el sangrado del párrafo que empieza «Aquella noche la pasó en vela…» para que se alinee con el cuerpo principal del texto?
Muchas gracias