Thomas Wolfe, EL NIÑO PERDIDO: ¿Adónde se ha ido el tiempo?
Qué podemos hacer cuándo los recuerdos se enfrentan al tiempo: nada, concluimos, porque la pérdida, entonces, se muestra infinita e inexpugnable cual Everest anímico, y no nos queda más herramienta para salvarlo que los recuerdos y las sensaciones que éstos son capaces de transmitirnos. La selección que nuestra memoria hace…

