Juan F. Rivero, Las hogueras azules.

las hoguera azules

El libro

Juan F. Rivero recorre y hace suya la tradición poética de China y Japón, para ofrecernos 56 delicados y concisos poemas, variaciones íntimas de formas y géneros milenarios de las que, paradójicamente, emerge una voz radicalmente contemporánea y muy personal. La contemplación del paisaje y sus revelaciones, la emoción de un recuerdo y la resignificación de la existencia cotidiana son los ejes temáticos de este libro que nace de una profunda meditación sobre el mundo y que, desde la vibraciones del misticismo, reformula, sin pretenderlo, la poesía de la experiencia. Atravesada por distintas influencias –de John Ashbery a Matsuo Bashō, de Anne Carson a  Raúl Zurita o de Ezra Pound a Rubén Darío–, la poesía de Juan F. Rivero es una apuesta por la sencillez y la transparencia, que nos acerca sutilmente a algunas pulsiones simbólicas de nuestro tiempo, al desconcierto compartido, pero también a las frágiles certidumbres que nos sostienen.

Las hogueras azules llegará a las librerías el lunes 6 de julio. Ojalá te animes a descubrirlo y a dejarte impregnar por la delicadeza y serenidad de sus palabras.

El autor

Juan F. Rivero

Juan F. Rivero (Sevilla, 1991). Es poeta, traductor y editor, con especialidad en clásicos literarios y filosofía. Ha colaborado en distintos medios como La Tribu, Caligrama, PlayGround u Oculta Lit. Ha traducido, entre otras, la poesía de John Ashbery (Antología, La escuela de Nueva York, 2020) y publicado Plural de habitación (2015) y el poemario Canícula (2016, 2019). Actualmente reside en Madrid.

 

Diseño de la colección: Francesc Fernández
©Imagen de la cubierta: Francesc Fernández
Primera edición: Junio 2020

Editorial Candaya


ADELANTO DE LAS HOGUERAS AZULES

 

1 Prosopoema de una gota de lluvia

Imaginemos, ahora que la nieve del papel en blanco está reciente aún, una gota de
lluvia en la mitad de su caída. Imaginémosla precisamente en su imposible: detenida y
redonda como una diminuta esfera de cristal que reflejase al mismo tiempo la tierra y
el cielo.

Un poema puede parecerse mucho a esa gota de agua, inteligencia condensada que
por pura gravedad se aleja de la mente y queda suspendida en la pantalla o en la hoja
de un libro, entre quien lo compone y quien lo lee.


 

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