La escena de la fotografía. Por Charo Guarino

La escena de la fotografía

La escena de la fotografía.

 

   Hace 55 años aproximadamente a esta hora se estaba produciendo la escena de la fotografía. El día debió amanecer con trajines en el número 27 de la calle Lluçanés, en Can Oriach, e imagino la cara de ilusión de mi madre, porque además la he visto miles de veces en las fotos que inmortalizaron el momento: había llegado el día de su enlace nupcial con su novio, mi padre, que volvía de los dos años de servicio militar en la marina. Tras la ceremonia en la iglesia, celebraron su alegría con familiares y amigos.
El menú era humilde, a base de bocadillos, pero no faltaron ni la tarta ni el cava, el café y los puros.
Hoy no ha habido tarta ni invitados. Solo él y yo frente al retrato de ella, que ha terminado de pintar y nos acompaña sonriente con el mar de fondo. La vida sigue aunque las ausencias, seguramente el factor de transformación personal más importante, le impriman otro ritmo. Ya no volvemos a ser los mismos. Las personas que se van no desaparecen sino que se incorporan a nuestros pensamientos y nos habitan. Yo lo percibo como una forma de posesión espiritual que en el caso de los familiares y en particular de los padres se suma a la genética. El ADN es biología, pero el sentimiento de orfandad lo trasciende. Es un vacío que llenamos de recuerdos para evitar el vértigo que produce enfrentarse a la idea del adiós para siempre. Un vacío que es un peso, como una losa sobre el pecho.
Mi abuela materna, a la derecha, sonríe mientras se tapa el rostro con el abanico en un gesto entre pícaro e ingenuo. Tenía un año menos de los que yo tengo ahora cuando casaba a la menor de sus hijas, pero no la última en hacerlo. Tres años después se despedía de la soltería mi madrina, mi tía Maruja, una mujer especial 💙🌷

 

Charo Guarino

18/07/2022

Charo Guarino

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