Theodor Fontane, Effi Briest. Ángel Silvelo

Theodor Fontane, Effi Briest.

LA CULPA Y SU EXPIACIÓN

   ¿Qué hay detrás de la expiación de la culpa? El silencio. El abandono. La soledad. Y, sobre todo, el rechazo. Las reglas del juego amoroso del siglo XIX se hallan a años luz de las costumbres actuales, aunque el objetivo siga siendo el mismo, pero no así sus consecuencias, o no al menos a priori. En un ambiente cerrado y lleno de miedos Effi Briest verá cómo sus sueños de alegre adolescente se trastocan cuando se casa con el barón Von Innstetten. Su autor, Theodor Fontane, construye esta historia desde la distancia que marca el realismo literario del siglo XIX, y de una forma más bien paralela —recreándose en los ambientes sociales de la sociedad prusiana sin llegar a entrar en el fondo de la cuestión salvo al final— a las circunstancias vitales de una joven mujer que antepone su vigor vital a los convencionalismos de una época atada a unas férreas costumbres morales y religiosas. La disciplina prusiana, en esta ocasión, es el atávico vestido del que tiene que desasirse una protagonista que solo busca ser feliz. Su felicidad, sin embargo, será marcada por la culpa y su expiación. Dos armas que no sabrá cómo lidiar sino ataviada por la melancolía y el remordimiento. Theodor Fontane se basó en un hecho real, según revelan sus cartas, para escribir Effi Briest. En concreto, en el caso von Ardenne. De esa historia surge esta otra que está considerada como una de las obras maestras del realismo alemán, y que da luz a unos usos y costumbres inadmisibles en la sociedad de hoy, pero que sin embargo, nos sirven para reflexionar sobre cuál ha sido el largo camino y el gigantesco esfuerzo que han supuesto para las mujeres alcanzar cotas de libertad en todo lo referente a su sexualidad y su posición de igual a igual en el amor con los hombres. En este sentido, Fontane nos retrata a una Effi Briest inocente, cándida y exenta de los forces que sí maniatan al resto de jóvenes mujeres cuyos matrimonios eran concertados por sus padres. Todos ellos matrimonios de conveniencia con hombres mucho mayores que ellas, y con unas ideas muy alejadas de todo aquello que conlleve algo de libertad.

   Si ahondamos un poco en el estilo del autor alemán a la hora de crear este personaje femenino y el mundo que le tocó vivir, hay que decir que, aparte de resaltar el carácter realista de esta historia, su poder de observación se pierde en largas descripciones de ambientes sociales y pensamientos que marchan de manera impostada respecto del tema principal de una narración que, como se apunta, se pierde en las formas alejándose del alma de una historia de amor, desamor y sus consecuencias. Una lejanía que, felizmente es abandonada por su autor al final de la misma, donde los personajes por fin se confiesan ante sí mismos y sus errores, marcando con ello el sentido final de la historia narrativa que se nos plantea. Sin embargo, la falta de salidas —más allá de las convencionales asociadas al ostracismo existencial— redundan en el resultado final de la misma, y en la falta de rebelión de un estilo literario afanado en observar sin llegar a tomar partido. Esa falta de riesgo y posicionamiento lastran esta novela de la que Thomas Mann dijo que si alguien se veía obligado a reducir su biblioteca y a poder conservar solo seis novelas, una de ellas debía ser Effie Briest. Una historia basada en los conflictos morales y sociales desencadenados por un adulterio. Un viaje existencial cargado por la culpa y su expiación.

Ángel Silvelo Gabriel.

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