Fernando Pessoa, el hombre que quiso ser otro u otros. Por Ángel Silvelo Gabriel

Apenas la primera luz de la mañana ilumina la apacible silueta de la desembocadura del Tajo, se cierne sobre Lisboa la sombra de la nostalgia que, en esa incierta hora del día, se tiñe de melancolía en forma de un majestuoso poder de evocación. Lisboa, ciudad del fado, la tristeza…

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