Josefine y yo, de Hans Magnus Enzensberger. Por Rubén Castillo

Los ancianos —siempre lo he dicho— esconden historias. Aunque, pensándolo bien, quizá el verbo esconder no resulte el más adecuado para definir su espíritu, porque incorpora como ingredientes básicos las nociones de ocultación y oscuridad cuando, realmente, lo que muchos de ellos quieren es precisamente lo contrario: compartir, comunicar, revelar. Basta con…

leer más