Interior. Por Juan A. Galisteo Luque

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  INTERIOR   Salía del presagio desbandado con una fuerza que de mí pendía, y en el recuerdo yo tenía un camino estrecho y olvidado. * Era un tiempo oscuro y tembloroso, lleno de verdad y pesadumbre, cruel é inesperado hacia la cumbre de un silencio amargo y rencoroso. *…

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Serenidad. Por Emilio Aparicio Díaz

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  Esto es lo que os deseo, junto a la salud, para el próximo año. Que nada rompa vuestra calma; que abandoneis a los hijos ilegítimos de vuestra serenidad…   SERENIDAD El pasado viene como un niño agarrado a tu pernera. No quiere que avances a menos que lo cojas…

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El Nobel de Literatura en Rinkeby.

Nobel de Literatura en Rinkeby

   El Nobel de Literatura en Rinkeby Por Javier Claure C.     El día jueves 9 de diciembre del año en curso, se llevó a cabo la ceremonia Nobel, dedicada a Abdulrazak Gurnah, en la Biblioteca de Rinkeby.  El laureado con el Premio Nobel de Literatura no llegó a…

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Tiembla el alma. Por Amelia Chaves

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  Tiembla el alma.   Si. Tiembla el alma ante lo inesperado Y porque un puñal no hace sombra. Porque la inocencia es el proyecto más dulce de la Luz. Y porque el corazón, a veces, no distingue entre caricias o garras. Por eso la oscuridad del Mundo clavó en…

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Como el Tirso a la Hiedra. Usue Mendaza


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Como el Tirso a la Hiedra.

Un tirso era, en la antigüedad, un bastón de cañaheja que estaba todo él forrado de vid o de hiedra y a veces de lazos

 

Como el tirso a la hiedra y el nudo del mar al lazo,
y el patrón a su barca, y la patria a una cuna;
Así te siento yo, junto a la medialuna
como la madre al pecho, que cobija regazo.
Y te siento ausente, como un balcón sin tuna.
Y te siento hiedra, pegada muy en el fondo.
Y temo perderte, después de calarme hondo
pues arraigaste fuerte a la vid de mi fortuna.
¿Quién robó tu racimo, quién tu cante jondo?
Dime dónde suena aquel alegre canto
aquella quintaesencia al buscar en su trasfondo
la exigua virtud que yo misma no amamanto.
Mi patria fue tu pecho, tu palabra mi encanto.
Mis muros tu puerta y tus ojos mi esperanza.
Hazme presa y esclava de tu moranza
y harina de tu espiga y rehén de tus tules.
Persigo hacer camino, para que tú lo adules
en derroches de lluvia con gotas de alabanza.

 

Usue Mendaza