Pies dorados. Por Pilar Gorricho
Pies dorados Mis infantiles pies eran de oro, puros frutos del vientre fecundo de la savia en un sacro soliloquio con el ser. Prendidos en sus minúsculas venas, otros pasos esclavos redujeron la posibilidad del vuelo a los torpes desmanes de los justos. Ignorantes al camino seco, les pintaron dogmas…



