En el nombre del padre, de la hija y del espíritu… chino. Por Mar Solana.

No podía mirarlos, pese a estar enfundados en sendos y asépticos capullos blancos de más de un millón de vueltas de vendaje. Los picores, el ardor y la tumefacción se aliaban para propinarme un dolor insoportable que desaparecía cuando la enfermera de guardia me chutaba mi cóctel de analgésicos y…

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Los sábados, pobre. Por Rafael Borrás Aviñó

El centro comercial ocupaba tres manzanas en la isla de asfalto, luminosos y escaparates más concurrida de la ciudad. Una vez liquidada la competencia pudo monopolizar los sueños íntimos del cliente y gobernarlos a placer. De lunes a sábado una procesión interminable de hormigas compradoras, con cada yo individual disuelto…

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