El perro cortés. Por Dorotea Fulde Benke
Aquel día mi marido y mi hijo se fueron a la cárcel. No como presos, porque en ese supuesto yo hubiera organizado el día mejor, sino invitados por un alto funcionario. Cuando hablamos sobre dónde yo pensaba dejarlos, resultó que no querían presentarse en el trullo de pie como familiares…





