101-Recuerdo en celuloide. Por Apolonia Menéndez
Cuando la conocí, Cecilia era casi una niña, tenía dieciséis años repartidos en un cuerpo fuerte y masivo. Encarnaba la imagen de mujer generosa que me hacía falta.
Relatos a concurso
Cuando la conocí, Cecilia era casi una niña, tenía dieciséis años repartidos en un cuerpo fuerte y masivo. Encarnaba la imagen de mujer generosa que me hacía falta.
-Don Hernández, usted debió saber que vivir en la lejana soledad de ese astillero sólo le traería inconvenientes y desgracias…
Dicen que estoy loco, bien lo sabe vuestra merced que me ha metido en estos menesteres. Yo sé quién soy: soy Alonso Quijano, no Quijada o Quesada, que mi apellido tiene el renombre de la hidalguía que alcanzaron mis antepasados;
El joven dibujaba con su dedo sobre el vaho de la ventana del autobús mientras la lluvia caía de forma monótona al otro lado del vidrio, vehículo que le llevaría hasta casa después de un aburrido día de clases.
Las montañas dibujaban una silueta en la oscuridad. Era siete de diciembre de 1989 y el calor artificial de la calefacción del viejo coche mi padre me estaba helando los huesos.
Rodaba por la cama. Hacía un par de horas que no podía conciliar el sueño. El recuerdo de los últimos actos de la noche le bombardeaba.