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127- Solo en el frente. Por Maurice Kraft

La oscuridad era tal que empez√≥ a dudar si no se habr√≠a quedado ciego. Sus o√≠dos, sin embargo, se hallaban saturados de sonidos terribles que se solapaban en una sinfon√≠a estremecedora. Balas silbando por encima de su cabeza. Explosiones lejanas. Tableteo de ametralladoras. Gritos ahogados de dolor. Mir√≥ a su izquierda, luego a su derecha, pero sigui√≥ sin ver nada, hasta que s√ļbitamente una explosi√≥n de f√≥sforo convirti√≥ la noche en d√≠a y le permiti√≥ distinguir, brevemente, los rostros desencajados de sus compa√Īeros, aterrorizados como el suyo y blancos como la muerte. Fr√©d√©ric, Yves, Jacques. Al otro lado, Ren√© y, algo m√°s all√°, aplastado contra la tierra de la trinchera, Jean Paul. De repente, silencio. Se palp√≥ el rostro, empapado en sudor. Tard√≥ unos segundos en darse cuenta de que hab√≠a sido solo una pesadilla. La realidad era distinta, al menos en parte. No hab√≠a balas, no hab√≠a gritos, no hab√≠a bombas de f√≥sforo. Pero hab√≠a oscuridad, y estaba en una batalla. Y, desgraciadamente, no hab√≠a compa√Īeros. Estaba solo. Salvo, por supuesto, por el penetrante sonido que hab√≠a vuelto a interrumpir su sue√Īo.

Fran√ßois se maldijo en silencio. Hab√≠a innumerables casos en la Historia, lo sab√≠a, en los que una fuerza te√≥ricamente superior hab√≠a sido derrotada por haber menospreciado a su rival. Los persas en Marat√≥n, superados por un ej√©rcito de griegos tres veces inferior en n√ļmero. Los franceses en Cr√©cy, durante la Guerra de los Cien A√Īos, que se hab√≠an visto sorprendidos por la potencia de los arcos ingleses y hab√≠an sido humillados, a pesar de contar con ventaja num√©rica de tres a uno. Incluso su admirado Napole√≥n hab√≠a infravalorado al ej√©rcito espa√Īol en la Guerra de la Independencia, y √©ste se lo hab√≠a pagado haci√©ndole la vida imposible utilizando la socorrida t√°ctica de la guerra de guerrillas. Y se supon√≠a que la Historia se estudiaba para aprender de ella. Chasque√≥ la lengua inconscientemente, sacudiendo la cabeza en la oscuridad. La Historia se estudiaba para aprender de ella, s√≠. Y √©l no hab√≠a aprendido nada. Custer en Little Big Horn, que hab√≠a atacado sin esperar los refuerzos planeados, buscando ser protagonista √ļnico de una victoria legendaria. En lugar de eso, se hab√≠a encontrado con tres mil indios Sioux y Cheyenne que masacraron a sus apenas trescientos jinetes del insigne s√©ptimo de caballer√≠a. El √ļnico consuelo de Fran√ßois era que en su caso no hab√≠a sido la b√ļsqueda de gloria lo que le hab√≠a hecho cometer un error fatal, sino un ideal mucho m√°s noble: la defensa a toda costa de la vida. Pac√≠fico y pacifista por naturaleza, Fran√ßois edificaba el templo de sus principios sobre dos firmes pilares. El primero, la convicci√≥n de que un conflicto armado solo deb√≠a plantearse cuando la b√ļsqueda de una salida por la v√≠a pac√≠fica se hubiera agotado. El segundo, la certeza de que incluso en el inevitable caso de un conflicto, acabar con la vida de un rival no era √©ticamente aceptable porque siempre se pod√≠a negociar una rendici√≥n digna. Por eso Fran√ßois hab√≠a dejado escapar a su enemigo tres noches atr√°s, cuando estableci√≥ contacto visual con √©l por primera y √ļnica vez y hab√≠a tenido su vida en sus manos. Moralmente, por tanto, quiz√°s pod√≠a considerarse por encima del general Custer. Pero eso importaba poco, porque en la pr√°ctica su error tambi√©n estaba a punto de llevarle a la derrota. De repente el agudo sonido ces√≥ y la noche, arropada por el silencio absoluto, pareci√≥ m√°s oscura. Mir√≥ su reloj: las tres y diecis√©is. Se dijo a s√≠ mismo que ten√≠a que aprovechar esos instantes de tranquilidad para dormir. No fue necesario repet√≠rselo: despu√©s de tres noches de angustioso duermevela su cuerpo estaba tan cansado que aprovechaba la m√°s m√≠nima pausa para intentar recuperarse.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† De nuevo, el intenso sonido lo despert√≥ sobresaltado. Esta vez parec√≠a provenir del interior de su cabeza. Mir√≥ su reloj: las tres y veintid√≥s minutos. Maldito hijo de puta. Seis minutos. Los intervalos de sue√Īo cada vez eran m√°s cortos y m√°s espaciados. Fran√ßois record√≥ el comienzo de su calvario, tres noches atr√°s. La primera vez que el desagradable zumbido lo despert√≥ no pod√≠a imaginar lo que vendr√≠a despu√©s. Record√≥ con frustraci√≥n que aquel hab√≠a sido el momento en el que hab√≠a establecido contacto visual con su enemigo. Durante unos instantes estuvo a su merced y, sin embargo, lo hab√≠a dejado escapar con el absurdo convencimiento de que √©l sabr√≠a apreciar su gesto. Hab√≠an firmado un acuerdo t√°cito, pensaba Fran√ßois. Yo no te mato, t√ļ desapareces. Su rival, sin embargo, no parec√≠a haberlo entendido as√≠. Fran√ßois sonri√≥ en la oscuridad, indignado ante su propia inocencia. Ahora sab√≠a que en la guerra no hab√≠a sitio para acuerdos t√°citos. El penetrante sonido ces√≥ de repente y Fran√ßois consigui√≥ dormir otros cinco minutos. Luego, diez minutos de zumbido m√°s y cuatro de sue√Īo. Despu√©s, once y tres. A las cuatro y diez su rival le dio un respiro y le permiti√≥ dormir durante casi quince minutos seguidos, pero luego, para su desesperaci√≥n, el sonido se prolong√≥ durante m√°s de media hora. La primera noche aquello le hab√≠a parecido totalmente aleatorio y en ning√ļn modo intencionado. Ahora sab√≠a que, de nuevo, hab√≠a infravalorado a su rival, no lo hab√≠a considerado suficientemente inteligente como para orquestar una estrategia de lucha psicol√≥gica tan compleja. Pero ya no le cab√≠a la menor duda de que los intervalos estaban estudiados para infligirle el mayor da√Īo, permitiendo a su cuerpo relajarse unos instantes para devolverlo despu√©s a la cruda realidad de la vigilia. Privaci√≥n de sue√Īo, lo llamaban. Fran√ßois hab√≠a le√≠do algo sobre ello. Se consideraba un tipo de tortura y algunos ej√©rcitos lo utilizaban como t√©cnica para los interrogatorios. Record√≥ que cuando ley√≥ aquello hab√≠a sonre√≠do con escepticismo, porque no entend√≠a c√≥mo pod√≠an calificar de tortura algo tan simple. No dejar dormir a alguien no pod√≠a estar al mismo nivel que las quemaduras, las descargas el√©ctricas, las palizas o cualquiera de las barbaridades que se comet√≠an por ah√≠. Ahora, sin embargo, casi firmar√≠a que le quemaran la piel con un cigarrillo encendido si despu√©s le permit√≠an dormir una noche completa.

¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† A las cuatro y cuarenta y tres minutos, al l√≠mite de su aguante, empez√≥ a plantearse algo que el Fran√ßois de tres d√≠as atr√°s ni siquiera habr√≠a llegado a considerar remotamente: el uso de armamento qu√≠mico. Prueba de la debilidad de su cuerpo y, sobre todo, de su mente, sus reparos morales tan solo consiguieron oponer resistencia durante nueve minutos. A las cuatro y cincuenta y dos le hab√≠a dado la espalda a uno de sus m√°s arraigados principios y estaba preparado para utilizar el gas venenoso contra su enemigo. Tetrametrina, siniestro heredero del tristemente c√©lebre gas mostaza de la Gran Guerra. Mientras esperaba a que el martirizante sonido comenzara de nuevo para intentar acotar la posici√≥n de su adversario intent√≥ desterrar de su mente las im√°genes de los soldados en las trincheras de su amada Francia muriendo entre convulsiones, arrastr√°ndose por el barro mientras el veneno invad√≠a sus pulmones y quemaba su piel. Por fortuna, la espera dur√≥ poco. Al menos, no lo suficiente como para permitir germinar el sentimiento de culpabilidad que luchaba por brotar en los √ļltimos minutos. Como si estuviera desafi√°ndolo, el zumbido retorn√≥ con m√°s fuerza que nunca. Mejor as√≠, pens√≥ Fran√ßois, a la vez que operaba el mecanismo que liberaba el gas y mandaba una buena salva hacia el lugar de donde proced√≠a el penetrante sonido.

A las cinco y treinta y dos minutos ilumin√≥ el campo de batalla, como hab√≠a hecho tantas veces durante las √ļltimas tres noches. Se levant√≥ de su puesto y permaneci√≥ de pie en el centro geom√©trico, atento a cualquier movimiento. A las cinco y treinta y cinco estableci√≥ contacto visual por segunda vez con su enemigo. Desconcertado por la sorpresa, Fran√ßois permaneci√≥ quieto durante unos segundos, calibrando la situaci√≥n. A las cinco y treinta y seis tuvo la convicci√≥n de que la victoria era suya. Sin duda, el compuesto gaseoso (tetrametrina 0.23%, d-fenotrin 0.10%, disolventes y propelente c.s.p. 100%) hab√≠a cumplido su siniestra misi√≥n. Su adversario, todav√≠a vivo, parec√≠a demasiado confuso como para realizar cualquier movimiento de evasi√≥n, mucho menos de ataque. Repentinamente invadido por un sentimiento de benevolencia, reminiscencia del Fran√ßois de tres d√≠as atr√°s,¬† estuvo a punto de ceder a la tentaci√≥n de perdonarle de nuevo la vida. Pero no, no cometer√≠a el mismo error una segunda vez. Tres noches en vela le hab√≠an ense√Īado a no tener piedad. Se acerc√≥ despacio y, a las cinco y treinta y siete, por fin, aplast√≥ el mosquito, dejando una mancha roja de sangre ‚Äďsu propia sangre‚Äď en la pared del dormitorio.

41 Comentarios a “127- Solo en el frente. Por Maurice Kraft”

  1. isótopo dice:

    Enhorabuena, Maurice, por estar ahí donde te mereces, entre los finalistas. Este ágil relato de sorprendente final se merece lo mejor.
    Mucha suerte,

    Isótopo

  2. nuak dice:

    Enhorabuena, MK
    Muy bien construida la ambiguedad, excelente el giro final. La segunda lectura muestra que no hay fisuras mientras entono “?c√≥mo no sospech√© del ‘zumbido’?” Nada mejor que un final que no se ve venir.
    Bien por la frescura y la originalidad.

  3. Maurice Kraft dice:

    ¬°Much√≠simas gracias a todos! Esto ha sido de lo m√°s inesperado. Por falta de tiempo ten√≠a muy abandonado el foro, hac√≠a semanas que ni siquiera entraba, as√≠ que la sorpresa ha sido a√ļn mayor. Anoche cuando me enter√© fue una inyecci√≥n de moral, y adem√°s muy oportuna porque me acababan de meter 6-1 y 6-1 al p√°del. S√≠, lo s√©: ¬Ņqu√© tendr√° que ver la velocidad con el tocino? Pues eso digo yo, pero los que somos de autoestima fr√°gil somos as√≠‚Ķ

  4. Dies Irae dice:

    Vaya, vaya. Mi vulcan√≥logo favorito entre los quince finalistas, y yo, la misma “bocas” de siempre, dando consejitos.

    Maurice Kraft, celebro que tu excelente relato esté aquí, con su impecable factura, con el toque perfecto de humor, con la frescura y el descaro que ha enamorado al grupo de lectores. Una felicitación enorme, caballero. Espero vernos pronto en un relato de volcanes con sonrisas contagiosas. En papel, a ser posible.

    Enhorabuena y mucha suerte en la finalísima.

  5. Bons√°i dice:

    Mi querido Maurice Kraft:
    Ha sido para mí todo un placer encontrar tu relato entre los finalistas!!!!
    Es un gran cuento, con una redacción impecable y se merece todos los laureles.
    Te deseo lo mejor para llegar al triunfo final.
    Un fuerte abrazo y un beso.

  6. Hóskar-wild is back dice:

    Enhorabuena por haber logrado poner un relato de este estilo en la final. Es muy complicado hacerlo entre tanto escritor consagrado con vocación de crítico pero cuando algo es bueno, es bueno. No necesitas palmeros. Mucha suerte.

  7. Asesino de Morfeo dice:

    ¬°Enhorabuena! sab√≠a que estar√≠as en la final…p√°lpitos que tiene uno. Un abrazo

  8. Asesino de Morfeo dice:

    Te esperamos en la vieja bodega…¬°Fiesta!

  9. Hóskar-wild is back dice:

    Me he encontrado en muchas de esas batallas y he utilizado todo tipo de armamento, ligero y pesado, pero ese ejército tiene muchos efectivos y vuelven cuando menos lo esperas, atacando sin piedad. El armamento químico a veces no es sufiente. La zapatilla deja huella. La toalla ni te digo, arrastra el cuerpecín por varios centímetros en la pared. No estás solo. Unamos nuestras fuerzas. Mucha suerte.

  10. Sol dice:

    Mi voto y sus estrellitas son para ti.
    Un relato excelente.

  11. jazzmina dice:

    Hola Maurice
    A mí también me has desconcertado, no esperaba ni por asomo un final así. Parecía que después de meternos en el mundo bélico, con escenas donde vale todo con tal de acabar con el enemigo, el final tendría moraleja. Creo, además, que está bien escrito, ya digo que a mí me parecía que podía ser un relato antibelicista al uso. He pasado un rato aterrorizada para acabar con una risotada.
    Enhorabuena Maurice

  12. Bons√°i dice:

    Maurice Kraft:

    Ahí te dejo mi voto con diez estrellas.
    Es por tu forma de escribir impecable, por tu mensaje y por el buen humor que repartes.

    Un achuchón, un beso, un abrazo.

  13. Don Juan Tenorio dice:

    ¬°Ah, Maurice Kraft! ¬ŅQu√© lenguaje quer√©is que llene la boca de don Juan? Hasta que mi papel aqu√≠ concluya no podr√© servirme sino de lo que se me ense√Ī√≥… Mas no os sint√°is obligado a mi estilo respetar. Envenenado me tiene el muy cruel. Ha mucho que me hiri√≥ y es bebedor insaciable. Cuidaos, pues, de √©l. Mal siglo √©ste para usar palabra antigua.

  14. Maurice Kraft dice:

    Don Juan, Rulfo, Siempreviva, sacha: muchas gracias por leerme. He pasado una semana de locos y no me he podido conectar hasta ahora. Siempre es un placer encontrarse comentarios, y mucho más si son tan amables como los vuestros. En venganza, voy a por vosotros. A ver si me da tiempo a leeros antes de que saquen a los finalistas, que luego nos da el bajón (menos a los empollones que estén en la lista, claro).

    (Don Juan, ¬Ņhablas siempre as√≠? Te envidio, yo intent√© hacerlo un d√≠a con un amigo, despu√©s de ver ‚ÄėLa venganza de don Mendo‚Äô y todo lo que nos dijimos esa tarde fue ‚ÄėMe voy a comer una cu√Īa, porque me duele una u√Īa‚Äô).

  15. sacha dice:

    Me gustó mucho, y lo veo como la historia de una claudicación, al final sólo tenemos los ideales que nos podemos permitir. Y lo de menos es que se trate de un mosquito.
    La impostura recuerda a Mamet.
    Y algunas líneas a Conrad.
    Enhorabuena.

  16. Siempreviva dice:

    Me parece una gran narración con un final sorprendente.
    ¬°Suerte!

  17. Rulfo dice:

    La verdad, puede que sea muy sencillo y anecd√≥tico el final. Y quiz√° tenga raz√≥n quien lo dice. Pero es mortal. Sinceramente no me lo esperaba. Y despu√©s de pensar un rato, creo que el motivo de que una simple an√©cdota se convierta en un final explosivo, puede estar en la narraci√≥n. Yo estaba tan sumergido en las incidencias de esa guerra donde el protagonista, finalmente, abandona sus consideraciones morales para sobrevivir, que ¬°zas!, de pronto termina d√°ndole el pu√Īetazo al mosquito, y se acaba el cuento. Muy ingenioso Maurice.
    Mucha suerte en el certamen

  18. Don Juan Tenorio dice:

    Admirable relato el vuestro,¡voto a bríos!
    Estilo vigoroso,contundente. Me habéis metido en el fragor de vuestra batalla.(¡Tantas viví yo,tiempo ha..!)
    Buscar√©, si me permit√≠s, un epitafio para tal meritoria haza√Īa. Y suprimir√© a vuestro insidioso insecto,al que no doy tregua alguna. √Čl os mat√≥ un poco,mal que os pese.

    Mis mejores consuelos os dejo por si no gan√°is vuestra medalla:
    “Llamé al Cielo y no me oyó;
    y, pues sus puertas me cierra,
    de mis pasos en la tierra
    responda el Cielo, no yo‚ÄĚ

    Hay muchas puertas.
    Y algunos cielos.

  19. Maurice Kraft dice:

    Muchas gracias, Isótopo y Sol, por vuestra lectura y vuestros amables comentarios. Me enorgullece particularmente haber pasado por un gran conocedor de la historia, cuando no llego a aficionado. Los datos de los conflictos están sacados de la wikipedia, lo cual me hace valorar mucho más a los clásicos, que no tenían tan fácil como nosotros el acceso a toda la información que hay hoy. ¡Esos sí que eran cultos!

    Abrazos y mucha suerte con vuestros relatos.

    Mau

  20. Sol dice:

    Excelente… es poco.
    Bien narrado, con su gran conocimiento de la historia, usted me ha hecho viajar de batalla en batalla, avanzando de trinchera en trinchera, haciéndome preguntar si se trataba de un soldado raso o de un gran general con estrellas.
    Gas mostaza, bombas de f√≥sforo, proyectiles que vuelan para aplastar al enemigo. Y segu√≠a pregunt√°ndome primera guerra… no, no. ¬ŅSegunda quiz√°s? ¬ŅEs esto una instant√°nea de un combate olvidado? Y hace ese giro magistral.
    Bravo, Sr Kraft.

  21. Isótopo dice:

    Convencida pacifista, sólo la maestría de un gran escritor ha podido atraparme en este fuego cruzado de estrategias pensadas en trincheras. Y la misma pacifista se alegra y se ríe cuando llega el desenlace, alivio inesperado que no ha llegado a intuir entre los retazos de historia esparcidos a lo largo de las líneas.
    Muy bueno, s√≠ se√Īor. Felicidades,

    Isótopo

  22. Dies Irae dice:

    Mi estimado Sr. Kraft, parte de su ejemplo no es v√°lido: en la m√ļsica coral se utiliza un instrumento que todos usamos a diario, especialmente para contar historias. Y no sabes la de aspirantes a monserratcaball√©s que se presentan a los concursos: cienes y cienes. Eso s√≠, la mayor√≠a se han dignado pasar por pruebas, escuelas y conservatorios antes, cosa que agradecer√°n los jurados de tales eventos. Porque, al fin y al cabo, es m√°s f√°cil cerrar los ojos que los o√≠dos.

    Por lo demás, aunque estamos todos bastante de acuerdo, a mí me encantaría tener su saber estar y su exquisita diplomacia. La frasecica esa de la gaita me la voy a apuntar, con el permiso de Vulcano.

  23. Maurice Kraft dice:

    Muy bueno, el art√≠culo. Lo le√≠ anoche y al principio estaba totalmente de acuerdo. Esta ma√Īana, sin embargo, he estado reflexionando y creo que se puede matizar. La literatura es, por supuesto, una forma de arte, pero ofrece una peculiaridad que no tienen la pintura y la m√ļsica: mientras estas √ļltimas utilizan instrumentos que nos son ajenos en la vida cotidiana (pinceles, l√°pices y, valga la redundancia, instrumentos musicales), la literatura hace uso de algo tan familiar como las palabras. A nadie en su sano juicio se le ocurrir√≠a subirse a un escenario a dar un concierto sin saber m√ļsica ‚Äďal menos estando sobrio‚Äď, pero todo el mundo es capaz, en una medida u otra, de contar una historia, porque todo el mundo hace uso de las palabras en su d√≠a a d√≠a. Imagino que por eso hay doscientos cincuenta participantes en un certamen de relatos cortos, pero no habr√≠a ni una d√©cima parte en un concurso de m√ļsicos solistas. Dicho lo cual, coincido con el art√≠culo y (creo) contigo en que las cr√≠ticas muchas veces no son sinceras. Yo, sin embargo, tengo la conciencia tranquila en ese sentido. Por una parte, porque intento hacer notar lo que no me gusta, si bien convenientemente suavizado y altern√°ndolo con lo que s√≠, que siempre suele haber algo (reconozco, sin embargo, que si un relato me parece realmente desastroso directamente no lo comento, para no meterme en jardines). Por otra, porque creo que har√≠a lo mismo si me encontrara con un m√ļsico insufrible, aunque probablemente en lugar de decirle que su gaita ha perforado mi t√≠mpano le har√≠a notar que no entiendo de m√ļsica escocesa, pero que eso en Braveheart no sonaba as√≠.

    Un saludo

    Maurice

  24. Lovecraft dice:

    Me pareció muy pertinente este artículo y quise compartirlo con vosotros:
    http://rescepto.wordpress.com/2008/03/23/garabatos/

  25. Dies Irae dice:

    Oh, de nada. Pero conste que he dicho “si me lo regalase”, ¬Ņeh?

    Claro que, bien pensado, igual cabre√°bamos un poco m√°s a Gael…

    Cuando sea mayor, yo también quiero ir a los volcanes. Le pediré instrucciones, sr. Kraft.

  26. Lennon dice:

    Excelente relato Sr. Kraft y con una excelente redacción. De verdad lo felicito.

  27. Maurice Kraft dice:

    Ummmm… Muy interesante, lo de no nombrar al mosquito… No se me hab√≠a ocurrido… El problema que tiene uno cuando escribe algo as√≠ (seguro que te has visto antes en una de estas), es que no debe dar demasiadas pistas para no estropear la sorpresa, pero tampoco puede quedarse corto, para que se entienda. Una de las pocas cosas que ten√≠a claro cuando escrib√≠ esto es que ten√≠a que nombrar al culpable una sola vez, al final, para desvelarlo todo. Pero con tu sugerencia, ni siquiera eso ser√≠a necesario. Es la mar de elegante. Muchas gracias.

  28. Maurice Kraft dice:

    Muchas gracias, Yaguaret√©. Me sonabas a postre l√°cteo, y resulta que eres un felino, mira t√ļ qu√© cosas (¬Ņ…qu√© har√≠amos sin el Google?). Me alegro de que te haya gustado. Yo tengo el tuyo en mi lista, con unos cuantos que tambi√©n son muy apetecibles. S√≥lo me falta sacar un poco de tiempo para poder ponerme a leer tranquilo.
    Un saludo
    Maurice

  29. Maurice Kraft dice:

    Por supuesto, yo siempre lo he entendido as√≠. Y adem√°s me ha hecho mucha gracia el comentario. No s√© si ‘imb√©cil pseudointelectual’ ser√≠a el t√©rmino cl√≠nico m√°s correcto, pero est√° claro que a este hombre le pasa algo.

    Muy sagaz con lo del volc√°n. Han sido varios: Str√≥mboli, Etna, Vesubio, Teide, Isla Decepci√≥n… Son sitios que impresionan y que nos hacen darnos cuenta de lo peque√Īos que somos. Creo que no han sido inspiraci√≥n directa (al menos consciente) para este relato, aunque s√≠ para otros. Pero eso… es otra historia.

    Muchas gracias por los comentarios.

  30. El asesino de Morfeo dice:

    Espero que el desconcierto no se deba a que me he expresado mal y que lo de imbecil pseudointelectual se entienda que está aplicado al protagonista del cuento, ese que mira a los ojos del mosquito y le propone una rendición digna.
    Por si acaso, que quede claro.
    Reitero mi admiraci√≥n a Maurice Kraft y me gustar√≠a saber a que volc√°n se ha asomado, por si acaso encontr√≥ el talento all√≠ y puedo yo intentarlo…

  31. Dies Irae dice:

    Es usted un sinverg√ľenza y un descarado, Sr. Kraft. Ha conseguido enga√Īarme durante todo el relato, sufriendo por el pobre soldado. Escuchando el zumbido de las balas muy cerca de mi cabeza, sufriendo por mis compa√Īeros, muertos seguro… Con el alma perdida en oscuridad.

    Y, en fin, no sé si me he reído al final, pero, antibelicista por encima de todo, he sentido un tremendo alivio.

    Si me regalase el relato, s√≥lo cambiar√≠a una cosa (ah, s√≠, su frescura tiene el precio de un “pero”, qu√© menos): no nombrar√≠a al mosquito. Simplemente dir√≠a “Lo aplast√≥” y lo de su propia sangre en la pared, eso s√≠.

    Enhorabuena.

  32. Yaguareté dice:

    He le√≠do el cuento y los comentarios, y el de “El asesino de Morfeo”! me ha dejado tan desconcertado como el final del relato. Interesante lectura, muy bien escrito y con final sorpresivo. Y no te preocupes Lovecraft, que el tuyo tambien es muy bueno.

  33. El asesino de Morfeo dice:

    Solo un imbecil pseudointelectual puede montarse una paja mental como ésta ante un mosquito y solo un grandisimo escritor puede sacarle provecho a un gilipollas como el protagonista de Solo en el frente. Enhorabuena.

    PD: ¬ŅQue fu√© de Fr√©d√©ric, Yves, Jaques y Rene? supongo que ten√≠an la cara desencajada por el esfuerzo de aguantarle y por eso le dejaron solo…No se, me tienen preocupado.

  34. Maurice Kraft dice:

    No, hombre, c√≥mo vas a provocar malestares‚Ķ Si esto es lo bonito de la vida, que cada uno somos de nuestro padre y de nuestra madre y tenemos gustos distintos. De todas formas, yo buscaba un final sorprendente, pero no lo calificar√≠a de chiste. El relato es m√°s serio de lo que te ha parecido, porque dibuja a un personaje apasionado de la historia ‚Äďy, m√°s concretamente, de la historia de la guerra‚Äď, pero que lleva su afici√≥n a un punto que lo atormenta, seguramente a alg√ļn tipo de trastorno obsesivo-compulsivo (o algo as√≠, si alg√ļn psiquiatra pasa por aqu√≠ que me perdone). Probablemente sus disquisiciones mentales ser√≠an parecidas si se estuviera tomando un plato de sopa.

    En cualquier caso, muchas gracias por leerlo y opinar.

    Un abrazo

    Maurice

  35. Gael dice:

    Hola,Maurice Kraft. Te felicito por tu relato, muy bien escrito, correctamente documentado, el manejo de la tensi√≥n es otro logro, pero… Infortunadamente para m√≠, el final ech√≥ un poco al trasto lo que ven√≠a leyendo, el gusto que me provoc√≥. A algunos les parecer√°n maravillosos, simp√°ticos, curiosos esos giros inesperados; en m√≠ malogr√≥ la buena impresi√≥n. Al final lo convertiste en una simple an√©cdota, casi que un chiste, y espero no provocar malestares: “Se acerc√≥ despacio y, a las cinco y treinta y siete, por fin, aplast√≥ el mosquito, dejando una mancha roja de sangre ‚Äďsu propia sangre‚Äď en la pared del dormitorio”.Pero bueno, finalmente hay variedad de lectores, cada quien buscando “algo” en lo profundo de cada cuento que encontramos en el camino. √©xitos en el certamen, Maurice.

  36. Maurice Kraft dice:

    ¡Cielos! Entro en el foro para ver si ya han subido mi relato y me encuentro con todo esto… Muchísimas gracias a todos, vais a conseguir que me vaya a la cama sin apoyar un pie en el suelo. Aunque creo que os habéis pasado: leo lo de escritor consagrado y me da la risa floja. En cuanto a lo del seudónimo, Agatha, tiene su historia, pero ahora mismo no puedo contártela porque igual me salto alguna regla del certamen. En cuanto pueda, te lo explico.

    Muchas gracias de nuevo y mucha suerte en el concurso.

  37. Lovecraft dice:

    ¬°Pu√Īetero! Acabas de reventar todas mis posibilidades de conseguir alg√ļn √©xito en este cert√°men

  38. Bons√°i dice:

    Maurice Kraft:
    Veo que te gustan los seudónimos rimbombantes. Eso nada tiene que ver con el relato, pero quería decirlo.
    Qu√© he visto en este cuento: nos paseas por campos de batalla, nos haces sentir el fragor de la guerra, lo desesperado de los compa√Īeros‚Ķ Recorremos datos hist√≥ricos, vemos lo poco que aprende el hombre de sus errores, pues vuelve a caer en ellos. Luego das el alerta, es s√≥lo un sue√Īo. Ah√≠ comienza mi duda, qu√© estar√° sucediendo, qui√©n lo somete a semejante tipo de tortura horrenda si las hay.
    Un final estupendo y una redacción exquisita durante todo el relato que delata a un verdadero escritor. Mis felicitaciones.

  39. Lovecraft dice:

    Buen√≠simo. Si hubiese portado un sombrero en este momento, me habr√≠a descubierto en un sincero gesto de reconocimiento. Gustar√°n o no gustar√°n los temas b√©licos, habr√° a quien le parezca que este relato “no dice nada”, pero nos encontramos ante una obra maestra de la narrativa corta. No se si llegar√°s a la final, pero eso no importa ahora mismo. Ya has ganado. Y para los que se ofenden porque se le corrigen unas cuantas minucia ortogr√°ficas y gramaticales, aprended del maestro Maurice Kraft. As√≠ es como escribe un escritor consagrado.

    ¬ŅQu√© mas puedo decir?

  40. Agatha dice:

    Buen√≠simo!!! Desconcertantemente bueno, Maurice. ¬ŅMe permite que le llame Mau?
    Durante el principio del cuento el lector se acomoda y asciende al cielo para observar bien desde all√≠ la escena. Hacia el centro del relato, me preguntaba si ser√≠a posible que el cuento fuera tan negro que el enemigo pudiera haberse introducido en el interior de Francois, posey√©ndolo, y hacia el final, un poco antes, ya lo imaginaba con una mascara de gas…El final inadmisible. Digo inadmisiblemente bueno!!!
    Enhorabuena, Mau. Mucha suerte aunque creo que no la necesita.
    Un aplauso para el compa√Īero!!!

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