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165- Reciclaje. Por Ricardo Pons

‚Äď Lo siento, pero por lo que veo no vamos a poder ayudarle ‚Äď dijo con monoton√≠a la mujer desde el otro lado del mostrador.

‚Äď ¬ŅC√≥mo que no…? ‚Äď comenc√© a balbucear.

La ventanilla me quedaba un poco baja y me resultaba muy incómodo hacerme oír.

‚Äď Seg√ļn la ficha m√©dica, ‚Äďdijo sin apartar los ojos de la pantalla que ten√≠a delante ‚Äď al fallecido le han realizado dos implantes: uno en la rodilla y otro en el l√≥bulo parietal derecho.

‚Äď S√≠, eso creo, aunque no recuerdo lo de la rodilla pero supongo que los datos que tiene usted ah√≠ son correctos. Pero… ¬Ņqu√© tiene eso que ver?

‚Äď Seg√ļn la ley 10/06/24-1345 de Reciclaje de Implantes M√©dicos, antes de proceder a la incineraci√≥n deben extraerse todos los elementos no biodegradables del cuerpo.

‚Äď ¬ŅY no pueden ocuparse ustedes de eso?

‚Äď Podr√≠amos pero le supondr√≠a unos mil setecientos euros, que tendr√≠a que a√Īadir a los dos mil que le dije antes y que a usted ya la parecieron excesivos.

‚Äď No puedo pagar eso…, est√° fuera de mis posibilidades.

Me giré. Detrás de mí, el cuerpo seguía en el carrito sin moverse. Desde lejos alguien podía pensar que dormía pero desde donde yo estaba la rigidez en los labios y la palidez extrema de su piel no dejaban lugar a dudas.

‚Äď ¬ŅY qu√© quiere que haga con √©l? ¬ŅQue me lo lleve a casa?

‚Äď Quiz√°s encuentre un sitio donde le resulte m√°s econ√≥mico extraer los implantes…

‚Äď De acuerdo, buscar√© otro sitio. ¬ŅPuedo…, ‚Äďme volv√≠ de nuevo para se√Īalarlo‚Äď puedo dejarlo aqu√≠ mientras tanto?

‚Äď Son 60 Euros la hora.

‚Äď ¬°No puedo creerlo! ¬°Esto es incre√≠ble! ¬ŅPero qu√© quieren? ¬ŅQue lo abandone en cualquier esquina? Es mi padre. No puedo dejarlo por ah√≠. Est√° muerto. ¬ŅLo har√≠a usted? ¬ŅDejar√≠a a su padre para que lo devoraran las ratas? ¬°No tienen ustedes piedad! ¬°Tienen que sacar provecho hasta de la muerte!

Al otro lado la funcionaria me miraba en silencio con su cara de piedra. Seguramente no era la primera vez que o√≠a esas mismas quejas. No envidiaba su trabajo. ¬ŅPod√≠a alguien acostumbrarse a¬†algo as√≠? D√≠a a d√≠a, viendo la muerte pasar ante tus ojos.

‚Äď ¬ŅY si de todos modos lo dejo aqu√≠? ‚Äďdije a prop√≥sito para hacerla rabiar en vista de que no se inmutaba lo m√°s m√≠nimo.

Por m√°s que lo intent√© no distingu√≠ ni una peque√Īa se√Īal de humanidad en su rostro. Me volv√≠ decepcionado, no s√≥lo con ella.

‚Äď Int√©ntelo fuera, en las casetas ‚Äďdijo de repente, como avergonzada, cuando ya me hab√≠a dado por vencido y ¬†comenzaba a empujar el carrito para marcharme.

Un joven que esperaba en la cola se hab√≠a interpuesto entre nosotros impidi√©ndome ver los ojos de la funcionaria. ¬ŅSe habr√≠a conmovido? ¬°Qu√© m√°s da! ‚Äď me dije, mientras me alejaba del mostrador.

Antes de descender la rampa dejé paso a una anciana que subía con su propio carrito. El rostro del cadáver que empujaba, quizás su marido, tenía mejor aspecto que el suyo, al menos parecía en paz.

Hab√≠a visto las casetas con los extra√Īos r√≥tulos al llegar al tanatorio pero, en aquel momento, hab√≠a estado demasiado confundido para prestarles atenci√≥n. Se trataba de cabinas met√°licas f√°cilmente desmontables, demasiado grandes para tratarse de puestos de venta. Los¬†carteles para alguien que no supiera de qu√© iba la cosa pod√≠an parecer extra√Īos o confusos. 49 euros¬†la hora, todo incluido. Todas las medidas sanitarias. Mensajes que pod√≠an inducir a pensar lo que¬†no era. V√≠deo de instrucciones por s√≥lo 2 euros m√°s.

Arrastrando el carrito con el cuerpo de mi padre muerto fui de una caseta a otra sin decidirme. Era un día luminoso y cálido de comienzos de primavera, espléndido para pasear. El cielo debería de haber estado gris, sucio y lluvioso; aquel rincón de la ciudad debería estar siempre cubierto de nubes, oculto entre brumas, en una noche interminable. La luz intensa a veces me impedía leer con claridad los carteles. Los precios eran asequibles y no había demasiadas diferencias entre un sitio y otro, pero no era eso lo que me hacía dudar. Mareado, por un momento me sentí fuera de la realidad, inmerso en una horrible pesadilla. Lo que deseaba era volver a casa cuanto antes, olvidarme de todo y de todos.

No era el √ļnico que empujaba un cad√°ver. Cuando nos cruz√°bamos nos mir√°bamos en silencio, y me parec√≠a ver una se√Īal de alivio en su gesto, y tambi√©n de comprensi√≥n cuando sus ojos brillaban al encontrarse con los m√≠os, pero, sobre todo, percib√≠a verg√ľenza cuando de¬†inmediato apartaban el rostro, verg√ľenza por estar obligados a hacer lo que √≠bamos a hacer.

‚Äď Puedo asesorarle si lo desea ‚Äď me dijo un hombre sentado en una silla a la entrada de una de las cabinas.

Me acerqué a él. Era un hombre mayor, corpulento, inspiraba confianza.

‚Äď Siento lo de su… ‚Äď dijo se√Īalando al carrito.

‚Äď Mi padre.

Se había levantado, me sacaba por lo menos una cabeza.

‚Äď ¬ŅQu√© implantes tiene?

Se lo dije.

‚Äď No tendr√° problema con la rodilla. El de la cabeza es m√°s delicado.

Entramos en la cabina y puls√≥ el bot√≥n de la luz. La sala era m√°s grande de lo que parec√≠a desde afuera. En el centro de la estancia destacaba una larga mesa met√°lica, la luz que se reflejaba en su superficie pulida penetr√≥ directamente en mi cerebro. A un lado, una enorme y brillante pila de aluminio vac√≠a, al otro, completaba el mobiliario una mesita peque√Īa cubierta de una tela que alguna vez debi√≥ de ser blanca y que ahora estaba salpicada de m√ļltiples manchas oscuras por cuyo origen no indagu√©. Sobre la tela hab√≠a una bandeja con instrumental quir√ļrgico, con afilados punzones, tijeras de varios tama√Īos, pinzas enormes y bistur√≠es de todo tipo y calibre. Una enorme pantalla destacaba en una de las paredes desnudas.

El hombre se acercó a la mesita y apartó unos pocos instrumentos de la bandeja y los posó sobre la sucia tela. Me dio unas breves explicaciones y consejos para cortar el cráneo con la sierra, puso el vídeo y me dejó solo con mi padre en aquella fría habitación iluminada por una luz acerada que permanecerá para siempre en mi mente.

El cuerpo yac√≠a sobre la mesa. El hombre, a pesar de su edad, lo hab√≠a levantado sin apenas esfuerzo. En la pantalla alguien con una bata blanca explicaba c√≥mo se deb√≠an utilizar una serie de instrumentos quir√ļrgicos. Me puse la bata, igual de mugrienta que la tela de la mesita; nada m√°s sentir su contacto el coraz√≥n comenz√≥ a latirme con violencia. Tuve que apoyarme en la mesa para no caerme. Mientras intentaba recobrar las fuerzas, seguramente debido a la potente luz, los ojos de mi padre parecieron mirarme. Y en esos ojos, por un momento, me reconoc√≠ a m√≠ mismo.

El cuello estaba muy r√≠gido por lo que no era f√°cil moverle la cabeza. Pens√© en hacer rodar todo el cuerpo pero no tuve fuerzas. Para el hombre del v√≠deo todo resultaba tan sencillo… Cambi√© de opini√≥n y decid√≠ comenzar por lo m√°s f√°cil: la rodilla. Le quit√© el pijama que le hab√≠a regalado mi madre hac√≠a ya a√Īos, en unas navidades. Con la mano derecha tom√© uno de aquellos instrumentos de muerte y sin pens√°rmelo m√°s, sin poder contener las l√°grimas y los gemidos,¬†comenc√© a cortar la piel, a arrancar la carne y a desgarrar la poca dignidad que me quedaba.

26 Comentarios a “165- Reciclaje. Por Ricardo Pons”

  1. Tu relato es otro que yo estaba segura que estaría en la final. Me he equivocado en esto, pero no en su calidad. Con premio o sin él, es de los mejores.

  2. Dies Irae dice:

    No será por lo dicharachero, Ricardo Pons, ni por las buenas migas que hayamos hecho en el concurso. Y sin embargo, aquí confieso que, para mí, este relato era el ganador del certamen.

    Donde quiera que esté usted, si alguna vez lee esto, reciba mi felicitación. Y sepa que ya siento no poder seguir sus pasos literarios, que seguro que van dejando huella. Lástima de anonimato, cachis diez.

  3. Siempreviva dice:

    Me ha gustado mucho tu relato. Lo veo muy fluido y lleno de imaginación. Lo que cuentas es creible dentro de la narración y, tal como van las cosas, hasta podría ser creible fuera de la ficción. Merece las estrellas que le dejo.

  4. sacha dice:

    Muy bien escrito.
    Enhorabuena.

  5. leforeverdelamari dice:

    Dijo una vez un escritor que un libro, en este caso un relato, deber√≠a abrirse como una puerta para evadirnos de la vulgar y mon√≥tona cotidianeidad.Aqu√≠ he le√≠do relatos que me abrieron las puertas casi sin llamar y me hubiera quedado en ellos flotando eternamente entre sus protagonistas.Tambi√©n dice que la carrera natural del escritor comienza de forma fragmentaria hasta alcanzar arquitecturas m√°s complejas. Como en la m√ļsica hay que ir desde Rossini que es ligerito, hasta alcanzar al superpesopesado de Wagner, pero sin olvidar a Mozart que es la esencia de la m√ļsica.Un relato, una novela, una obra de teatro, as√≠ comenzaron muchos.Wei Hui dice que antes de todo eso hay que empezar escribiendo un poema.No s√© si usted ya lo tiene escrito, yo he pasado porque la puerta se abri√≥ y me invit√≥ a leer algo distinto.No me voy a quedar porque tengo que ir al Mercadona y porque, pa qu√© enga√Īarme a m√≠ y a usted,tengo los pelos y las extensiones tiesos del yuyu, antes de coger la puerta voy a sacarle brillo a mis estrellas para que brillen en su portal…

    Estupendo!!!

  6. ms rioja dice:

    Excelente. Extremecedor como un relato de Stephen King. Repito lo que ha dicho alguien ‘contendio de peso, pero de lectura ligera’. Un placer leerlo y te dejo mis estrellas.

  7. El asesino de Morfeo. dice:

    Te dejo mis estrellas y mi deseo de suerte. Eres grande

  8. Bons√°i dice:

    Hola:

    Ya te había dejado mi comentario y todos mis elogios para tu estupendo relato.
    Ahora paso por aquí para dejarte mi voto y diez estrellas.

    Un abrazo.

  9. Maurice Kraft dice:

    Muy bueno, s√≠ se√Īor. Enhorabuena y mucha suerte. Al hilo de lo que narras, ayer precisamente vi algo relacionado con los implantes, aunque mucho m√°s esperanzador. Con el permiso del moderador, mirad este v√≠deo:

    http://www.facebook.com/photo.php?v=395034977242475

    ¬ŅNo es emocionante?

  10. Bego√Īa dice:

    muy bueno, me ha dejado fría, sigue escribiendo el resto de la historia, será una buena novela,

  11. Avril dice:

    Es impresionante. Muy bueno, le felicito.

  12. camino a la cima dice:

    Desde luego es diferente e impactante y adem√°s, bien narrado.
    Con contenido de peso, pero de lectura ligera, buena combinación.
    Sigue escribiendo, quiero leer m√°s… Ricardo Pons.

  13. lleoun dice:

    Ya hace que lo he le√≠do y todav√≠a no puedo pesta√Īear. Seguro, Ricardo, que hasta puedes parecer un tipo normal .. pero no lo eres, no, despu√©s de leer esto no puedes serlo.
    Sigue escribiendo. ¬°Mucha suerte!

  14. Rulfo dice:

    Me has hecho recordar no se que parte de Asia, en una religi√≥n, creo que budista, donde se llevaban el cad√°ver a un monte y, despu√©s de velarlo durante varios d√≠as, recuerdo, lo descuartizaban a mazazos rompi√©ndole los huesos para facilitar el trabajo a las alima√Īas. En fin, quiz√° ahora nos parezca lejano, pero todo se andar√°. Y seguramente en un futuro no tan lejano. Ahora mismo, tampoco puedes hacer con un cad√°ver lo que quieras. Si tienes un pedazo de tierra tuyo, salvo que lo hagas a escondidas, no creo que lo puedas enterrar. Hay que pagar quieras o no.
    Me ha gustado tu prosa. Al final sobre todo, metidos en los cinco o seis √ļltimos p√°rrafos, se nota que la tensi√≥n va en aumento. Quiz√° sea el morbo de saber si se atrever√° a descuartizarlo o cortarlo con la sierra. Pero se lee con avidez un final as√≠, tan morboso.
    Suerte Ricardo Pons

  15. Merisi dice:

    Buen relato. Saludosy suerte

  16. Don Juan Tenorio dice:

    “¡Ah! No pudiendo creer
    lo que de ti me decían,
    confiando en que mentían,
    te vine esta noche a ver‚ÄĚ.
    (…)
    “Pavor jam√°s conocido
    el alma fiera me asalta,
    y aunque el valor no me falta,
    me va faltando el sentido”

    Relato de gran calidad que no debe quedarse en la sombra.
    Gracias por contribuir a la Literatura.

  17. Hóskar-Wild is back dice:

    No está tan lejano el día en el que funcionaremos así. Luego podrán contenedores de colorines (de pago, of course) para reciclar los diferentes tipos de prótesis. El funcionario de la historia ya lo tenemos en el presente. Esos no cambian. Suerte

  18. Pigmalión dice:

    Me he quedado sin habla. Gran relato. Enhorabuena y suerte.

  19. lennon dice:

    Querido Ricardo,

    Impecable y estremecedor, felicidades anticipadas!

  20. Aljibe dice:

    En dos palabras Es-peluznante. Y muy bien escrito.

    Suerte!

    P.D.- Por cierto, ¬Ņen qu√© ep√≠grafe del IAE hay que darse de alta para montar un negocio de esos? Pienso poner uno en Beverly Hills. Con la de pr√≥tesis que hay por esa zona, en un par de meses me forro.

  21. El asesino de Morfeo dice:

    ¡Digo! hasta los mismisimos hierofantes se han puesto a rezar a San Pacomio, no te digo más.Ya puedes rebuscar en tu Necronomicón, a ver como paramos a este tío..¡Es genial!

  22. Lovecraft dice:

    Odioso Ricardo Pons (no podría llamarte querido después de leer esto):

    Eres un maestro del espeluzno, el espasmo, la convulsión, el escalofrío, la palpitación, el estremecimiento y el espanto. Clive Barker redivivo. Los mismísimos zenobitas se horrorizarían ante tu habilidad para erizar el cabello de los desdichados que hemos caído por este rincón del certamen. Te lo dice alguien que está familiarizado con los horrores cósmicos, los conocimientos prohibidos y las culpas atávicas.

    H. P. Lovecraft

  23. Bons√°i dice:

    Ricardo Pons:
    Esto es escribir con impacto. Bien narrado y escalofriante. Lo peor de todo es que hasta es creíble. Es un verdadero cuento de horror y el reflejo de una sociedad cada vez más deshumanizada, más fría…
    Excelente.
    Un abrazo.

  24. El asesino de Morfeo dice:

    Esta ma√Īana te mand√© mi comentario y veo que no aparece. Una de dos: √≥ soy un manazas y no le he dada a enviar, o los moderadores son del Ministerio de Sanidad.
    No importa, te dec√≠a lo que me hab√≠a gustado tu relato y lo que me hab√≠a aterrorizado tambi√©n, que esperaba que no cayera en manos del gobierno de Rajoy -solo falta que le demos id√©as- y que contabas con mi admiraci√≥n. Si se√Īor, brillante.
    Espero, sobre todo, que no tengas premoniciones ni facultades paranormales.
    ¬°El Se√Īor nos coja confesados!

  25. Dies Irae dice:

    Querido Ricardo Pons, casi n√°.

    Con el coraz√≥n encogidito me he quedado. Por el futuro que me pinta (a ver, me quedan para jubilarme… no, no creo que mi ventanilla cambie tanto en este tiempo) y por c√≥mo me lo pinta. Es que es tan veros√≠mil que me ha dejado con la sensaci√≥n de que ma√Īana me levanto y… Uff. Deja, deja.

    Pues eso, que est√° estupendamente escrito, para colmo. Hala, otro que se va sin peros.

    Enhorabuena y suerte.

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