Add Me!Cerrar menu de navegación

Página destinada al 9 Certamen de Narrativa Breve 2012, relatos, ganadores, entrevistas, noticias, finalistas, crónicas, literatura,premios.

Add Me!Abrir menú de categorías

181- La suerte esta echada. Por Bachir Lehdad

Como cada fin de semana, iba a casa de mi amigo Juan. Solíamos charlar un rato en su cuarto y siempre hablo yo más que él. Luego salíamos a hacer la ruta de costumbre, la Vía Verde, de seis kilómetros.

Somos amigos desde el instituto. Luego cada uno se fue por un camino, en los estudios, pero nos veíamos todos los fines de semana y a veces a media semana. Lo importante es que aquel domingo era un día raro. Juan no estaba en su casa ni en la de su tío. Generalmente me avisaba cuando no iba a estar en casa

Mi amigo Juan, es una persona de mediana estatura, como su padre. Cuidaba con mucho celo su aspecto f√≠sico. Introvertido tirando a bipolar, casi nunca manten√≠a una conducta horizontal. Su abundante melena casta√Īa rizada, le daba un aire de persona interesante.

Fui al parque que estaba a dos manzanas del edificio donde resid√≠a la familia de Juan. Sol√≠a ir por all√≠, a contemplar como los equipos del barrio compet√≠an jugando a los bolos. En el parque tampoco estaba. ¬ŅD√≥nde¬† se hab√≠a metido?

De repente se me iluminó la mente. Hay un sitio donde sí puede que esté. Y sin pensarlo dos veces para allá me dirigí.

All√≠ estaba. De espaldas a m√≠. Sentado a orillas del arroyo que desemboca en el r√≠o, dibujando una peque√Īa pero refrescante cascada. Palo en mano, garabateando en el poco espacio de arena que dejaba, al descubierto, el agua y la hierba del prado.

Deb√≠a estar profundamente ensimismado en sus pensamientos; pues no advirti√≥ mi presencia, a√ļn cuando mi sombra se proyectaba sobre su natural e improvisada pizarra. Tal vez, pens√©, no quer√≠a dar cuenta de haberme advertido, esperando el acostumbrado saludo y santo y se√Īa: ‚Äúqu√© hay‚ÄĚ

Hacía días, no más de dos semanas,  que fallecieron sus padres en un trágico accidente de tráfico.

Era normal, pues, que se sintiera triste, a√ļn. Y era evidente. Pues tard√≥ en devolver el saludo al igual que no not√≥ mi presencia.

-¬°Hola!, dije de nuevo, no sin antes prepararme, mentalmente para un frio y seco‚ÄĚhola‚ÄĚ. Pues ya me conozco ese estado de √°nimo. No era la primera vez que le ve√≠a en ese estado de soledad y abandono. Meses atr√°s hab√≠a roto con su novia. Una relaci√≥n que destruy√≥ un rollo de una noche en lecho ajeno a la pareja. En aquella ocasi√≥n se hab√≠a hundido hasta el l√≠mite de dejar el trabajo, que¬† le pod√≠a proporcionar la estabilidad que no pudo encontrar en su casa ni en los estudios que abandon√≥, contra la voluntad de sus padres. De todas formas, por lo que pude adivinar, su relaci√≥n de pareja era muy vol√°til. Discut√≠an con frecuencia

-¡Hola, Jaime!, contestó con voz ronca y medio atragantado.

Sab√≠a que si no estaba en su casa, ni en el parque, ni en casa de su t√≠o, estar√≠a all√≠. Justo al lado de aquel frondoso √°rbol, donde sol√≠a merendar a su sombra, junto con su difunto padre, mientras pescaban truchas, que luego devolv√≠an al rio. Generalmente, pescaban poco. M√°s bien era su manera de escapar de la ciudad…y porque no decirlo, de la presi√≥n a la que le ten√≠a sometidos la madre. Una mujer de fuerte car√°cter y de un pronto poco usual en el¬† perfil.de una mujer curtida en la ciudad.

A pesar de su formación y nivel intelectual que destacaba mucho y siempre que tenía ocasión, hacia alarde de ello, no fue  capaz de ser lo sociable y familiar que debía ser una psicóloga como ella. Tampoco fue la madre ejemplar que su hijo había deseado.

El padre era otra cosa. El y Juan estaban muy unidos. Tenía poca personalidad en casa, toda la autoridad la ostentaba la madre. Nunca pudo evitar las palizas que daba su esposa a su hijo. Tampoco supo nunca enfrentarse a la mujer cuando como un dragón enfurecido, soltaba por su boca todo tipo de nocivas y humillantes insultos.

Bueno sí, tenía una práctica. Cogía la puerta y salía a caminar sin rumbo fijo.

Desde ni√Īo, Juan, soport√≥ las palizas, nunca merecidas, de manos de su madre. Le trataba como alguien diferente. En m√°s de una ocasi√≥n, me hab√≠a contado las noches que pasaba en vela, lament√°ndose, dolorido, por las palizas, y c√≥mo su padre no era capaz de poner fin a esa obsesi√≥n que ten√≠a su madre consigo. Y c√≥mo, cu√°ndo lograba dormir unas horas, so√Īaba con que su madre le abrazaba y lo apretaba contra sus pechos manteni√©ndole en su regazo. Esos sue√Īos, le produc√≠an una satisfacci√≥n tal que a la ma√Īana siguiente, despertaba con fuerza y √°nimos para afrontar el d√≠a. En sus sue√Īos, jugaba con su madre y se contaban cosas simp√°ticas y graciosas. Incluso re√≠an a carcajada. Pero solo eran escenarios con los que el subconsciente de Juan, le traicionaba, en aquella habitaci√≥n al final del largo y oscuro pasillo del quinto piso de nueve ¬†plantas, sito en la calle de la AMARGURA, del barrio de la ESPERANZA, en la gran ciudad DESHUMANIZADA.

Cuando despertaba de sus humanos sue√Īos, se sentaba en la cama y pensaba ¬ŅPor qu√© raz√≥n una madre √≥ un padre se creen con el derecho de poseer a los hijos por el simple hecho de haberlos engendrado?

– Oye, Juan. Creo que deber√≠as remontar. S√© que no es f√°cil para ti; pero lo que pas√≥ a tus padres, no fue culpa tuya. Es el destino…ya sabes. Eso que dicen en las pel√≠culas:”el momento equivocado y el lugar equivocado, etc”. Todas esas tonter√≠as humanas, de la que sol√≠amos hablar (si es que alguna vez pudimos concluir alguna conversaci√≥n), pens√©.

– ¬ŅQu√© sabe nadie de quien fue la culpa? El destino deber√≠a ser material, f√≠sico, algo o alguien que se pudiera tocar, con el que se pudiera hablar para decirle que se equivoc√≥…o mejor dicho que me equivoqu√©.

Y rompió a llorar.

– ¬ŅQuieres hablar de ello, desahogarte? Me gustar√≠a poder ayudarte. De hecho quiero hacerlo, solo h√°blame.

Como casi siempre, Juan estaba herm√©tico y solitario, una vez m√°s. No le conozco m√°s amistades que yo y su novia con la que hab√≠a roto hac√≠a unos meses despu√©s de una relaci√≥n de m√°s de un a√Īo, y tend√≠a a rehuir entablar relaciones a pesar de sus vanos esfuerzos en aparentar sociabilidad. Era como si viviese desesperado.

– No Jaime. Gracias de todos modos. Es una situaci√≥n que solo puedo resolver yo. Lo siento, amigo, esto es un “ALEA IACTA EST”.

De repente, se levantó y sin mediar más palabras, cogió su mochila y empezó a caminar en dirección contraria al arroyo y a mí.

No entendí lo que me decía. En realidad, él nunca sabía explicarse muy bien y cuando se cerraba en banda, no había manera de sacarle ni una palabra. Simplemente huía. Esa huida hacia ninguna parte, típica de quien no puede afrontar una situación dada.

Tenía una familia numerosa por parte de su madre, pero no tenía contacto con ninguno de sus miembros. Y es que la familia materna nunca bendijo el  matrimonio de su ésta con un obrero de  fábrica de vehículos.

Sin embargo ten√≠a buenas relaciones con su √ļnico t√≠o paterno y padrino, Juan. Un profesor de qu√≠mica en el instituto donde hab√≠amos estudiado.

Esas palabras inglesas ó árabes que me dijo, me dejaron atónito y con ganas de conocer su significado. Cuando llegue a casa me dije, preguntaré ó consultaré el diccionario,  y las repetí mentalmente para no olvidarlas ( ALEA IACTA EST)

De todas formas tuve remordimientos de conciencia. Pensé que si hubiese insistido, habría podido ayudarle. Me sentí perdedor de un combate, que con un poco de insistencia podía haber ganado. Mi conciencia me estaba golpeando y tuve ganas de volver junto a Juan y sacarle de ese caparazón en el que se ha metido desde que murieron sus padres. Opté por dejarle con sus irregulares ó desequilibrados pensamientos.

Y a paso ligero llegué a casa. Estaba la familia al completo. Corrí a donde estaba mi madre y después del beso de rigor, le pregunté si sabía el significado de las palabras ALLIA IATA EST.

РHijo, es una expresión latina que quiere decir: LA SUERTE ESTA ECHADA

¬†¬ŅPor qu√© te interesa saberlo?

РMi amigo Juan. Ese que sus padres fallecieron hace dos semanas. Estaba intentando consolarle y en un sobresalto me dijo eso. Y…bueno, no sabía lo que significa.

-. Bueno hijo. A algunas personas les gusta que sus vidas pasen desapercibidas. Y hay tramos de sus vidas que no estarían dispuestos a compartir con nadie, por muy amigo que sea uno.

Al d√≠a siguiente, mientras desayun√°bamos, mi hermana encendi√≥ el televisor y puso el noticiero. Pasados pocos minutos, la periodista hablaba de un accidente de circulaci√≥n que acab√≥ con la vida de un matrimonio y que la polic√≠a buscaba al hijo de √©stos desde hace dos d√≠as, como el presunto culpable de la manipulaci√≥n de los frenos del veh√≠culo seg√ļn los peritos que llevaban dos semanas analizando las causas del accidente.

Me llevé la sorpresa más amarga de mi aparente joven vida.

Resulta que aquel d√≠a, tercer domingo del mes de octubre, en su frio y silencioso cuarto de la quinta planta, Juan hab√≠a decidido que nunca m√°s, su madre tendr√≠a la posibilidad de ponerle la mano encima. All√≠, urdi√≥ el macabro plan de asesinar a su madre y que pareciera un accidente. Pero nunca sospechar√≠a que cometer√≠a un doble homicidio. En sus c√°lculos, su padre comer√≠a como cada d√≠a en su¬† trabajo. Mientras, supo, escuchando la conversaci√≥n de sus padres, que su madre saldr√≠a de picnic en su coche, a comer con unos amigos. Pero Juan no hab√≠a prestado atenci√≥n a todo lo que hablaron sus padres, ya que finalmente hab√≠an acordado que el padre, pedir√≠a dos horas a mitad de ma√Īana para acompa√Īar a su mujer a una cita al hospital.

6 Comentarios a “181- La suerte esta echada. Por Bachir Lehdad”

  1. Hóskar-wild is back dice:

    Ya pod√≠an ser fuertes las palizas para que el ni√Īo decidiera hacer lo que hizo. Lo he visto muchas veces en las pelis (lo de manipular frenos, digo) y debe de ser f√°cil. Se me est√° ocurriendo alguna idea … No, ser√° mejor dejarlo. Al final acaban pill√°ndote. Suerte.

  2. bachir dice:

    Gracias por tus constructivas correcciones. Me servir√°n para futuras ocasiones. Gracias

  3. Lovecraft dice:

    Hola Bachir:

    Creo que tu texto tiene buenas intenciones, pero necesita mucha revisión.

    Nada m√°s comenzar comentes un un error de concordancia verbal: “Sol√≠amos charlar un rato en su cuarto y siempre hablo yo m√°s que √©l”. Deber√≠a decirse “siempre hablaba”. El problema es que este defecto se repite muchas ocasiones a lo largo del texto.

    Luego no sigues un criterio homogéneo en el manejo de comas y puntos, que a menudo hace confusa la comprensión del texto.

    Otra frase que no me termin√≥ de gustar: “…a esa obsesi√≥n que ten√≠a su madre consigo”; si lo explicas as√≠, afirmas que es la madre la que estaba obsesionada consigo misma, no con √©l hijo.

    Por citar algunos errores.

    Suerte en el cruce de este Rubicón literario.

  4. bachir dice:

    Gracias, Peregrina.
    Estos tiempos que nos ha tocado vivir, agobian a cualquiera; pero el espiritu de superación lo puede todo.

  5. Peregrina dice:

    Perdona, …la frustraci√≥n “que” sienten…

    Un saludo

  6. Peregrina dice:

    Hola Bachir Lehdad, la personalidad de tu protagonista me ha emocionado. Transmite la angustia de una persona enferma, la turbaci√≥n del narrador al querer ayudar refleja la frustraci√≥n sienten los allegados. Seg√ļn avanza el relato y voy imaginando el final, experimento un poco de agobio.
    Sobre la forma no voy a opinar porque no tengo los conocimientos y la experiencia requeridos para ello.

    Mucha Suerte

orden

Categorías

©Joaquin Zamora. Fotógrafo oficial de Canal Literatura

Comentarios recientes

M√°s vistos

RSS Portal Canal Literatura

Leer bien las bases

9 Certamen de Narrativa Breve 2012

Escribir en el portal general.

Colabora

Datos para la Entrega de Premios.

Videos de interés

Buscando. Finalista P.Especial IBN ARAB√ć