29- Waterloo Punto 1815. Por Lovecraft
- 3 octubre, 2012 -
- Finalistas del público, Relatos -
- Tags : 9 Certamen de Narrativa Breve 2012, Napoleón, relatos, SocialNet
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En la suite 612 de La Belle Alliance, un dubitativo Napoleón Bonaparte tamborileaba con los dedos sobre el touchpad de su portátil de última generación. El parpadeo del cursor en el último campo del formulario ejercía sobre el general un efecto casi hipnótico:
«Introduce tu contraseña».
Aquella solicitud era una clara invitación a finalizar su registro. Tras unos minutos de indecisión, se le iluminó el semblante y tecleó nervioso la palabra de paso escogida. La elección se le antojó una ocurrencia muy atinada, dado el inminente acontecimiento histórico del que sería principal protagonista:
«Waterloo.1815».
El emperador francés pulsó sobre el botón «Regístrate» y omitió con prisas las primeras pantallas de opciones, que le parecieron superfluas, hasta llegar a la ventana inicial, donde recibió el saludo estándar para los nuevos usuarios:
«Bienvenido a SocialNet, Napo_Bonaparte. ¿Qué estás pensando?».
Para inaugurar la cuenta recién creada, eligió como primer estado una sentencia que llevaba tiempo madurando:
«Il y a des empires, des royaumes, le monde entier ou rien de rien entre un batalle gagnée et un bataille perdue».
El Mariscal Ney, al que gustaba alardear de sus conocimientos informáticos («nivel de usuario avanzado», informaba con petulancia a sus interlocutores), convenció al emperador de la utilidad estratégica de este tipo de herramientas. Siguiendo sus indicaciones, Bonaparte localizó la sección «Personas que quizá conozcas» y se aplicó a enviar solicitudes de amistad a todos los usuarios que figuraban en el interminable listado. Allí aparecían, junto a cientos de desconocidos, el propio Michel Ney y su conmilitón el mariscal Emmanuel de Grouchy, Antoine Drouot, el general Maurice Étienne, É. A. C. J. Mortier, Dominique Vandamme, el también general Georges Mounton (a la sazón conde de Lobau) y hasta el mismísimo Fabrizio del Dongo junto al miserable sargento Thenardier. Napoleón no hizo distinciones entre unos y otros, sino que se dedicó con frenesí a activar el enlace «Añadir a mis amigos» hasta que agotó una onomástica que parecía interminable.
Su actividad era tan absorbente que al principio no se percató del cambio, pero enseguida advirtió que, a la izquierda de la pantalla, bajo el epígrafe «Amigos», el número de estos iba aumentando de forma imparable. Media hora más tarde, no menos de 120.000 prosélitos habían aceptado su solicitud de amistad, entre generales, oficiales de diferente rango, cazadores, pontoneros, dragones, granaderos, húsares, artilleros, voltigeurs y miembros dela Vieja Guardia Imperial (muchos de ellos galardonados por él mismo, en anteriores campañas, con la Legión de Honor).
Napoleón decidió que ese era el momento de compartir el primer comentario en su muro. Una encendida arenga a todos sus seguidores sería el mejor acicate para enfrentarse con honor y fiera determinación a los ejércitos que la Séptima Coaliciónhabía reunido para rechazar a l’Armée du Nord:
«Napo_Bonaparte. Amados hijos de la Francia eterna: puede que los enemigos nos superen en número, pero os aseguro que aun así tenemos noventa probabilidades sobre cien a nuestro favor. Ese petimetre inglés ha jugado ya su suerte y el resultado está a nuestro favor. Él es un mal comandante, sus tropas son unas malas tropas y derrotarlas será tan fácil como degustar una ración de chocolate con churros madrileños».
El discurso consiguió enseguida su efecto alentador. La primera señal sólo fue un tímido «A Jean-Baptiste Drouet le gusta esto», pero dos minutos más tarde, tras actualizar la página, a éste se le habían unido el general conde Édouard J. B. Milhaud con el Cuarto Cuerpo de Caballería, Jerónimo Bonaparte comandando una división del Cuerpo de Reille, los veteranos de Quiot al completo y 85.000 personas más. Una adhesión tan cuantiosa levantó sobremanera el ánimo del emperador.
Hacía tiempo que El Comandante en Jefe de las Tropas Revolucionarias fingía padecer una úlcera gástrica que le obligaba a mantener su mano derecha oculta sobre el vientre, con el objeto de mitigar los supuestos dolores que aquella patología le provocaba. En realidad, esta falsa dolencia no era más que un subterfugio para disimular, escondido en el hueco del puño, un pendrive donde almacenaba numerosa información de interés táctico junto a bastante otra de carácter personal. Napoleón insertó el aparatito en el primer puerto USB libre y comenzó a subir fotos a un álbum recién creado, con intenciones claramente propagandísticas.
El primer upload fue una de sus imágenes predilectas, captada por el fotógrafo de cámara, Jacques-Louis David. Se trataba de un retrato ecuestre donde El Salvador de la República y de la Patria aparecía cruzando el paso alpino de Saint-Bernard (en su versión de Belvedere, que como todo entendido sabía era la única que nunca precisó de retoque digital alguno).
Siguieron a aquella varios cientos de «jotapegés» donde fue etiquetando con meticulosidad a todos sus adeptos. Pero no fue del todo sincero. Bajo la foto que Meissonier le tomara años atrás junto a su alto mando tras la derrota en la batalla de Laon, incluyó un comentario engañoso que rezaba: «De vuelta a París, victoriosos, después de darles lo suyo a esos “guiris” de patillas largas y piel encarnada». Y en otra de las muchas instantáneas en las que el afamado Appiani plasmó al otrora general de brigada, primer cónsul y rey de Italia, Napoléon manipuló el siguiente comentario: «Apoteosis de Bonaparte. Celebrando la aplastante victoria en Waterloo con una monumental “fiestuki”. ¡Vive l’Empereur!».
Lo siguiente fue convocar unos cuantos eventos falsos con los que pretendía dirigir los movimientos de sus tropas y confundir al mismo tiempo a los mandos enemigos:
«Napo_Bonaparte te invita a un “macrobotellón” en las aldeas de Quatre Bras y Ligny el próximo 16 de junio a eso de las 13:00 a.m. Habrá armagnac y Saint-Nectaire a tutti pleni (más de lo primero que de lo segundo)».
Ignorantes pero animados por las falsas expectativas, las alas derecha e izquierda del ejército francés avanzaron hacia los objetivos señalados, convencidos de que aquella marcha se convertiría en un paseo militar. El amanecer del día 17, sin embargo, sorprendió al estratega con un puñado de desalentadoras notificaciones:
«Ney_Miguelón. Mierda de party. Ni coñac ni la madre que lo parió. Un puñado de hooligans británicos ocupaban ya la arena de la “celebreision”. Nos aplicamos a conciencia para desalojar el escenario. Inteligencia asegura que trasladan su fiesta a otra explanada, entre el castillo de Hougoumont y los huertos dela Haye Sainte».
«Manu_Grouchy. Ligny es una madriguera de bárbaros del norte. ¡Qué fuerte me parece! Huyen como cobardes pero amenazan con volver más borrachos todavía».
Al emperador no le desalentó este momentáneo fracaso. Evaluó con rapidez la situación y convocó un nuevo evento que, a su juicio, habría de ser decisivo. Mientras el mariscal de Grouchy terminaba de despachar a los prusianos puestos en fuga, él concentraría al resto del ejército con todas sus reservas en la vertiente meridional del Mount Sant-Jean, donde esperaba aniquilar a los regimientos aliados:
«Napo_Bonaparte. Gran fiesta definitiva y fin de temporada en las verdes campiñas al sur de Waterloo. Se garantiza diversión sin límites (y copioso botín) hasta altas horas de la madrugada».
Aquella noche la pasó en vela, pendiente de la pantalla del ordenador. Intranquilo ante la ausencia de noticias, no fue hasta bien avanzado el mediodía del 18 de junio cuando sus peores sospechas empezaron a confirmarse. Un aluvión de comentarios le demostró que las cosas por fin no resultaron como había planeado:
«Conde_D_Erlon. Desastre total. Un gentlemen inglés galopando en uniforme de paisano nos ha corrido a gorrazos blandiendo un paraguas mugriento».
«Pierre Cambronne. ¡Merde!… La Garde meurt, elle ne se rend pas!».
«SocialNet. Lo sentimos. Todas la fotos de su álbum han sido denunciadas por Mariscal_de_Campo_von_Blücher y 117.000 prusianos más».
Napoleón comprobó horrorizado como su contador de amigos disminuía de forma vertiginosa. El primero en desertar fue el general de división Bourmont, lo que no le cogió de sorpresa, pero en poco menos de dos minutos el total de sus partidarios se había reducido a tan solo cuatro incondicionales.
Una burbuja amarilla de advertencia saltó en el área de notificación anunciando que acababa de recibir un nuevo correo electrónico:
«El departamento de soporte de SocialNet ha recopilado numerosas evidencias de que Ud. está vulnerando las normas de uso de este servicio.Por motivos de seguridad, su cuenta será auditada por nuestros técnicos.Si desea continuar utilizándola, por favor,póngase en contacto con el administrador».
Napoleón comenzó a mesarse la barba de cuatro días en un gesto de resignada desesperación, mientras valoraba la conveniencia de responder a este último mensaje. Las elucubraciones del que fuera Gran Tribuno del Poder Popular se vieron interrumpidas por otro bip del altavoz. Esta vez fueron dos los avisos recibidos al mismo tiempo:
«Tienes un mensaje privado».
«Has recibido una invitación a un evento».
El privado, cuyo autor se identificaba bajo un sospechoso seudónimo, resultaba bastante explícito:
«Joseph Bottle. Enterados de lo tuyo en esos infectos barrizales de la Bélgica valona. Julie y yo estamos pensando cambiar de aires durante una temporada. Saltaremos al otro lado del charco. Nos recomiendan una larga estancia en un precioso pueblo del condado de Laurens, allá en Carolina del Sur. Waterloo creo que se llama. ¿Quieres que te saquemos un pasaje, brother?».
La lectura del mensaje terminó por exasperarle. Nunca había confiado en las habilidades políticas de su hermano mayor, pero aquella decisión precipitada le pareció una traición en toda regla. La decepción le obligó a cambiar su estado en SocialNet por una frase lapidaria:
«El talento no es hereditario».
Al fondo, hacía rato que la radio de galena repetía machaconamente el estribillo de un popular tema musical con el que, varios años atrás, un desconocido conjunto musical sueco ganó un reputado festival de canción pop europea:
«Waterloo, I was defeated, you won the war…
Waterloo, finally facing my Waterloo».
El advenedizo de Ajaccio se precipitó sobre el portátil para consultar el contenido del segundo mensaje:
«Duke_Wellington te invita a un evento. Disfruta de unas vacaciones pagadas en Saint Helena Warrior’s Rest, un lujoso resort en una paradisíaca isla del Atlántico Sur. Loyal and Unshakeable!!! Participar. Tal vez asista. Rechazar».
Su mano, crispada sobre el ratón, inició un movimiento nervioso de vaivén entre las tres opciones disponibles. Una gota de sudor que resbaló desde su sien derecha hacia la barbilla terminó precipitándose sobre el dispositivo señalador. El estímulo activó algún tipo de resorte oculto y el corso derrotado hizo clic sobre la primera de las alternativas. Se retiró de un salto hacia el centro de la habitación, sujetó la cabeza entre sus manos y comenzó a girar como un perturbado, buscando algún objeto sobre el que descargar toda aquella ira acumulada. Todavía confuso, se acercó hacia la radio, que seguía emitiendo la misma melodía:
«My my
At Waterloo Napoleon did surrender
Oh yeah».
De un puntapié destrozó el aparato, cuyos restos quedaron esparcidos sobre la moqueta de la estancia. Enel escritorio le esperaba la factura de la hostería con el importe de los servicios recibidos. Bonaparte cogió su pluma y rubricó: «Francia, el ejército, Josefina». Después de soltar la estilográfica, se desplomó con violencia encima de la chaise longe. Su puño, oculto bajo la guerrera, apretaba con fuerza el pendrive que, ahora sí, le dolía cada vez con más insistencia.






Sr. Lovecraft:
Impresionante modo de escribir, con un estilo ligero y elegante, reconocible, propio. No se si estaría de acuerdo Mr. Bierce. ¿Que este sea el comentario 100, ya dice mucho? ¿Qué puedo añadir? Su trabajo, es original y gusta. A mi también, me impresiona la complejidad tan bien tratada que parece simple y ligera. Hecho en falta algo para que pasara de magistral a hito en la cumbre. He leído otros relatos de este certamen de mucho menor brillo, más torpes, mucho menos originales y completos, pero algunos dejan translucir lo mucho que el autor ha puesto en ellos de si mismo. Seguro que recuerda como Felix Rodriguez de la Fuente transmitía su propia pasión en cada palabra. Si consiguiera hacer eso, con su estilo y capacidad, sería inalcanzable, en mi opinión. Según la misma, ya lo es para la mayoria de participantes de este certamen. Aunque es posible que me equivoce totalmente y simplemente no sea ese su objetivo. Tal vez el valor de su trabajo esté en la elegante asepsia que separa autor y relato. En cualquier caso, me sumo a las felicitaciones por su obra y le ruego que siga haciendonos participes de ella.
Le deseo salud, suerte no necesita.
Anquises
¡Cachis, no me ha dado tiempo a echarte las flores a tu paso!…te debemos otra.
Gracias por el voto. Ya te contesté en tu relato, Hombre sin abrigo.
Asesino:
Antes de que solicitaras mi ayuda ya había contestado en tu relato a la Srta. Bennett intentando tranquilizarla y resolver sus dudas. Echa un vistazo en tu bodega.
Un abrazo
Señor profesor, que venimos buscando tu ayuda, la señorita Bennet y yo (Como siempre, desconcertado). Cuando puedas, haznos el favor de pasarte por la bodega, allí ta espera un buen vino y flores a tu paso. Un abrazo
Muchas gracias Pigmalión. Te contesté en tu relato.
Hice un salto para votar tu cuentico, apreciable Lovecraft. Un trabajo como éste, en mi opinión, tiene que ser votado cuanto antes. Saludos cordiales y mucha suerte.
Tienes mi voto.
Gracias mil, Bonsai. Ya te contesté bajo tu «Terapia musical»
Lovecraft:
Ahí te he dejado mi voto con diez estrellas.
No te mereces menos.
Historia, humor y redes sociales. Buena combinación.
Contaremos contigo en el club de letras, ¿no?
Un abrazo.
Gracias, Srta. Bennett. Ya te contesté en tu relato.
Un votito para tu relato, aunque me costó entenderlo al principio (por montarme mis paranoyas de foros de roll) le he cogido mucho el gustillo.
Un beso
pd/ (lo de un votito no significa que te haya dado sólo una estrella eh? yo lo aclaro por si acaso 😛 )
Me alegro que te haya divertido. Gracias por dedicarme estos minutos.
Las redes sociales son una batalla pendiente que tengo, pero temo que, como el mismísimo Napoleón, acabe aporreando el único ordenador que tengo… Después de leer tu relato creo que voy a dejar para más tarde esa batalla.
Divertidísima historia la tuya…
Mil jazz para vos!!
Razón tenéis, don Luis Lovecraft Mejía! (perdonadme esta licencia)Los comentarios son a veces más apasionantes que los relatos: espontáneos y, por ende, peligrosamente escritos… Veo que mi idea de reunirlos ha tenido un telepático eco en vos. Pero no seré yo vuestro rival. Sólo pretendo distraer.
Buena jornada. Ánimo, que hay mucha letra por leer y no toda sublime.
Muchas gracias por los elogios, Lotte Goodwin. Te deseo suerte en el certamen
Muy divertido, muy bien escrito y mejor documentado. Si se enseñara así la historia, todos aprobarían con buena nota.
Enhorabuena.
Gracias por molestarte, Greta M.
Suerte, de nuevo
Muy bueno, Lovecraft… creo que te han dejado un buen «rosario» de elogios, me uno a todos y de paso…
«Te deseo», suerte…
¡Válgame el Cielo, don Luis!
¿Llamáis a eso poesía?
Burla es, y muy infame.
¡No lo intentéis más, por Dios! Seguid con vuestra ingeniosa prosa, que está más viva que yo; mas os perdona el arrogante don Juan, pues bien le habéis hecho reir.
Buen viaje por tanta letra.Llenad bien vuestra maleta…y, luego, volvedme a ver
«que aquí está don Juan Tenorio
para quien quiera algo de él”
A la tercera va la vencida. Te nombraron Zaragoza, algo dijiste del Ebro y ahora ¿una coplica? Cuando acabe este concurso espero poder compartir unas cañas contigo por el Casco, Lovecraft.
Gracias por el aviso, Don Juan Tenorio. Espero leer todos los relatos, pero quiero respetar el estricto orden cronológico, así que tarde o temprano llegaré al 228. Prometo darte mi opinión al respecto. Me gustaría contestarte en verso, pero es que soy un negado para la poesía. Bueno, lo voy a intentar;
Pensando que me querías
En mi puerta plante un árbol
Ahora que ya no me quieres
¿Cómo coño saco el carro?
Saludos
Lovecraft (¿o acaso oculto don Luis Mejía?):
Para tu espada implacable
he encontrado buen relato.
No podrás ser muy amable,
pero pasarás quizá buen rato.
(nº 228)
«Yo a las cabañas bajé…»
Lo mismo te deseo, Henry Higgins. Perdón, quise decir Pigmalion.
Lovecraft:
Curioso e interesante relato.Enhorabuena y mucha suerte.
Don Juan Tenorio:
Que buen nombre para tan cabal comentarista. Me gustaría contestarte en el estilo que te mereces, pero esta noche me has pillado falto de inspiración. Quizás en otro momento. De todos modos, las gracias son igualmente sinceras.
«¡Ah! No pudiendo creer
lo que de ti me decían,
confiando en que mentían,
te vine esta noche a ver».
Hasta aquí he llegado, cumpliendo con mi misión
«yo a las cabañas bajé,
yo a los palacios subí…»
¡Buen palacete el tuyo, Lovecraft!
¡Vive Dios que hay buen nivel!
Ha resucitado difunta sonrisa en mi aciaga noche.
Merci mille fois!
Me alegro Aurelius. Suerte de nuevo.
Lovecraft, la verdad es que he pasado un buen rato leyendo tu relato; hasta el título tiene su gracia. Original, ameno y divertido; enhorabuena y suerte.
Hombre sin abrigo: estoy tan, tan, tan… agradecido que te ingresaré una sustanciosa cantidad en tu cuenta para que te compres un buen abrigo.
Gracias, Sol, por tu amabilidad. Prefiero no pasar a la Historia, que para eso normalmente hay que morirse primero.
Insisto: este relato me parece tan…, tan…, tan…, tan estupendo. De todo tiene: solvencia, humor, héroes y antihéroes, teconología de punta. Un excelente trabajo, Lovecraft. Saludos cordiales.
Sr Lovecraft
He de decirle, que su relato, debería de estar presente en los pacatos libros de texto utilizados en los institutos. Estoy segura que toda una generación de alumnos se lo agradecerían eternamente. De ser así, usted pasaría a la historia.
Agradezco su comentario en mi relato, le diré que soy más bien adicta a Patrick O`Brian.
Mis más sinceras felicitaciones!!!
Mención de Honor
Gracias Gael por tus buenos deseos. No puedo estar más de acuerdo contigo en tus apreciaciones sobre los «cerebritos».
Éxito también para tí.
Ingenioso. La historia viéndose las caras contra la modernidad. Particular manera de ver ese pasado y de que nuestro presente se involucre con aquél. Éxitos, Lovecraft.
Respecto al artículo, y me excuso por opinar tan tarde, gracias por tenerme en cuenta. Pero pienso que se recrea sobre reflexiones muchas veces dichas. Fíjate: ni el premio Nobel se ha salvado de decisiones polémicas. Respecto al sentido de las críticas, pienso que siempre deben existir; son, en cierto modo, necesarias, odiosas a veces, pero necesarias. En tal caso, es mejor decir las cosas tal cual nos parecen. Este espacio de Canal Literatura se presta para eso, si no, ¿qué otro sentido tiene abrir la oportunidad para que podamos comentar los trabajos enviados? ¿Para darnos apoyo mutuo? No, esto es un concurso. Soy un convencido de que una de las cosas más importantes a tener en cuenta a la hora de escribir, es la autocrítica. Si uno no aceptara las críticas de los demás (si son bien argumentadas o, por lo menos, respetuosas), mucho menos tendríamos el valor para autocriticarnos. Creer que ya dominamos el lenguaje es una trampa que uno cava para sí mismo. Ahora, pensemos en esto, Lovecraft: si alguien se queja de las críticas, de estas críticas, porque considera que son dichas por gentes que se creen doctos o cerebritos o qué sé yo, tengamos la certeza de que si otro lo alabara con argumentos juiciosos, no saldría a tildarlo sarcásticamente de “cerebrito”.
La Machacanta:
Tengo que darte la razón en una cosa: Waterloo… es un cuento bastante gamberro, irreverente y poco ortodoxo. En esas condiciones, era consciente cuando lo presenté que probablemente tendría pocas oportunidades de éxito en el certamen, y veo que tú también te has percatado de ese extremo. Me divertí mucho escribiéndolo y me alegro que alguien se haya divertido también leyéndolo. Gracias por tus buenos deseos
Imagino lo que te has debido divertir escribiendo este relato. Con eso ya te has llevado un premio. Es muy difícil escribir y mucho más hacer reír escribiendo, mi enhorabuena por eso. Considero este relato como escritura generosa, del que renuncia a la aspiración de llevarse un trofeo a cambio de un rato de diversión para el lector. Napo siempre odiará a Abba por escribir esa inoportuna canción.
Saludos y letras.
Yaguareté:
El pequeño arbolito te dice: no hay misterio. Pásate por mi casa, otra vez, y si lees los comentarios descubrirás de qué se trata.
Abrazo.
Estimada Señorita Bennet:
Acabo de leer tu respuesta en tu relato. Se está haciendo difícil seguir el hilo de esta conversación con lo dispersos que andan los comentarios. Aprovecho para pedir disculpas a cualquiera que se pueda sentir ignorado: os aseguro que no ha sido por falta de interés sino de agilidad.
Totalmente de acuerdo con lo que apuntas. Recuerdo que en los dos últimos certámenes participaron un par de comentaristas que se destacaron por ser especialmente crueles en sus apreciaciones. Lo más gracioso del asunto es que cuando tuvieron ocasión de justificarse alegaban que todo lo hacían por ayudar a los escritores que tan duramente habían maltratado. Mentira podrida. Como bien dices, ayuda el que proporciona opciones a los presuntos errores y el que lo hace con el ánimo sincero de mejorar. Todo lo demás son ganas de ridiculizar y mesnospreciar el trabajo de los demás. Una perversión como cualquier otra, Pepito.
Un saludo
Querido Lovecraft: (Yo, y mis cartas :P)
Te dejé una contestación al blog que recomendaste en mi historia, pero ahora veo que sólo te voy a aburrir… Todos mas o menos llegamos a las mismas conclusiones.
Sobre el tema de las críticas,(que no dije nada en el comentario que dejé) creo que hay formas y formas. Hay que tener cuidado con el tacto y saber argumentar. Si alguien viene a tu relato y dice «Tu forma de narrar es penosa» «Es tan malo que no pude terminar de leerlo» Creo que son comentarios hechos para desmotivar. Un comentario que ayuda es el que te da opciones «Elige un tipo de narrador, intercambias primera y tercera persona y queda muy burdo, decántate por uno de los dos» «Tu argumento es aburrido porque no da giros y la trama se mantiene lineal, intenta añadirle algún gesto sorprendente o de suspense al relato» «Tienes faltas, como por ejemplo, esta palabra que es con «b» y no con «v»
Todo lo que sean ataques, sobran, todo lo que ayude bienvenido sea. Además, los comentarios «regalados» a la larga sientan mal, el día que tu mismo veas tus fallos te sentirás engañado por todos aquellos que te dijeron que era perfecto.
Un saludo lovecraft, y gracias por dejarme el blog 🙂
Lovecraft:
Pasa por casa de Asesino que le respondí tratando de interpretar lo que deseabas transmitir y ahora al leer esto veo que estoy en lo cierto.
Es un placer participar en los certámenes sólo por el hecho de conocer los distintos puntos de vista.
Abrazo.
Pequeño arbolito, me dejas perplejo con eso de empalizarle algo a Lovecraft. Explíquemo, please.
empalizar.
(De en-, palo e -izar).
1. tr. Rodear de empalizadas.
Sacha:
Tienes toda la razón en que el autor ha contrapuesto, intencionadamente y de forma bastante maniquea, dos ejemplos extremos para dar mayor solidez a sus argumentos. Y es cierto también que simplifica en exceso el problema. Especular sobre el grado de “garabatismo” (acabo de acuñar un neologismo) de un escrito es algo tan subjetivo y tan dependiente de los gustos personales de cada lector que por mucho que discutamos nunca llegaríamos a un acuerdo sobre este tema. Lo que me interesaba del artículo (y es el motivo principal por el que lo compartí) es la alusión a la condescendencia con la que tratamos a conocidos y menos conocidos a la hora de transmitir nuestras críticas sobre un escrito. Ya se ha tratado este asunto alguna vez entre los comentaristas, pero no por poco novedoso deja de ser conveniente volver sobre él. Es muy cómodo para el que comenta regalar los oídos del autor, pero esta actitud también es poco sincera y poco honesta. Y flaco favor hacemos a nuestras amistades si no les ayudamos a reparar posibles errores por miedo a que el escritor se sienta ofendido por nuestros consejos.
Gracias por tu respuesta
Mr Lovecraft (¿O debería decir Mr Bierce?) entré en el enlace, leí el artículo y niego la mayor. El articulista al hablar de ejecución simplifica tanto el problema que lo desvirtúa. No se trata de eso, sino de creación, de creación artística, y el concepto es infinitamente más complejo. La ejecución se juzga siempre por su adecuación al modelo, a algo previamente establecido, canónico; pero la creación es única.
Es una falacia emplear para ilustrar el tema dos dibujos infantiles. Tú y yo y cualquiera podríamos contraponer innumerables ejemplos de pinturas y dibujos de gran valor artístico que para nuestro miope articulista no pasarían de ser… garabatos
¿Apoyo moral? Cuidado Maurice: hay quien piensa que es deshonesto recurrir a Google para documentar un relato, así que a lo mejor puede ser hasta inmoral como recurso para interpretarlo. Bromas aparte, sigo pensando que tu relato es una «joyica», con bastantes kilates por encima del mío. Pero gane quien gane, el mayor valor que podemos sacar de este certamen es la gente que conocemos y el grado de «enriquecimiento creativo» que se alcanza gracias a los comentarios de todos los lectores (sean positivos o negativos).
Fuerza y honor
Como dijo aquel:
‘¡Puñetero! Acabas de reventar todas mis posibilidades de conseguir algún éxito en este certamen’
Me parece genial. Divertido, original, bien escrito y muy, muy trabajado. De hecho, tendría que leérmelo unas cuantas veces más, con el apoyo moral de Google, para sacarle todo el jugo que se ve que tiene. ¡Enhorabuena!
Maurice
Invitación aceptada, siempre que no tenga que coger un avión o recorrer más de 100 km para disfrutar de esa cerveza (la crisis, ya sabes).
P.D.: miedo me da eso de empalizar. Suena fatal
Hola Lovecraft:
Te digo lo mismo que a Asesino, cuando desees que te empalice algo ya sabes… no tienes más que decirlo, jejejejeje.
Si quieres te pasas por casa, nos tomamos unas cañas, que guardo bien frías en el refrigerador, y conversamos.
Un abrazo.
Puse sí, Yaguareté, es difícil ser original a estas alturas de la historia. Espero equivocarme, pero a pesar de la calidad de muchos relatos presentados hasta ahora, no creo que de este certamen salga una obra que redefina el género de la narrativa corta. En cualquier caso, y si se me permite ser vanidoso, si algo de originalidad hay en mi relato no está en el abuso de los anacronismos sino en replantear un acontecimiento histórico como la batalla de Waterloo utilizando como único escenario y como único armamento el soporte virtual que proporcionan las redes sociales. ¡Toma pedantería!
Gracias mil por detenerte en el relato y por tu oportuno comentario
Buenos días Lovekraft, ¿lo he escrito bien?: Estás copando el universo de comentarios y no me extraña, tu relato atrae y está bien escrito, entretiene y divierte, ¿que más se puede pedir?, ¿originalidad? Ya está todo inventado, desde la máquina del tiempo a «Los Picapiedra», enlazar lo antiguo con conocimientos o artilugios modernos es un recurso que rinde buenos resultados. Felicidades y suerte.