1.
Cuando, por fin, pudimos entrar en el piso, encontramos a los dos acusados sentados en el sofá del salón, mirando cómo se desangraba la anciana. Se intentó la reanimación, pero ya estaba muerta. Ambos tenían manchas de sangre, de modo que los cacheamos y los detuvimos de inmediato. Óscar Girón, el que llevaba la navaja en el bolsillo, no abrió la boca en ningún momento, pero Carlos Seco, ante el desafortunado comentario de uno de los agentes, que dijo algo así como “Vaya par de imbéciles, matar a una vieja y quedarse a contemplar el espectáculo”, dijo esto: “Es que salió cara. Si hubiera salido cruz, nos habríamos ido”. (más…)