Categoría: Artículos
Natalia Marca, Heridas de sal: El rugir de las olas. Por Ángel Silvelo
El Concurso Literario Internacional Ángel Ganivet hace público su fallo.
Coincidiendo con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, multitudinaria ceremonia en la Representación Europea de Madrid para el veterano certamen. El pasado 14 de noviembre a las 19:30, en la Representación de la Comisión Europea en España ‒a quien agradecemos encarecidamente su cálida hospitalidad‒, coincidiendo con la…
Te amo. Por Carmen Posadas
Decir es también hacer. Por Santiago Tracón
Patricia Almarcegui, La memoria del cuerpo: El viaje del alma a TRAVÉS DE LOS GESTOS, LA MÚSICA Y EL CUERPO. Por Ángel Silvelo
Patricia Almarcegui, La memoria del cuerpo La concepción del viaje puede ser tan amplia como uno sea capaz de imaginar: infinita si queremos conquistar el horizonte, o ínfima si visitamos a cada momento nuestras entrañas. La vida es un viaje y sus diferentes etapas, algo que olvidamos en demasiadas…
Grandes hombres. Por Ana Mª Tomás
Grandes hombres En la ya pequeña habitación del hospital, dividida, además, por el leve muro de una escueta cortina blanca que la separa en dos mitades para repartirla entre dos enfermos, en una de sus partes un hombre agonizaba. Junto a él, apiñados, contraviniendo cualquier orden de lógica, higiene…
Imposición Lingüistica. Por Santiago Tracón
Imposición Lingüistica (Foto: A.T.Galisteo) Si hablo en español, y no en catalán, yo jamás digo ni escribo Generalitat, sino Generalidad, Gobierno catalán, nunca Govern català, Presidente y no President, Parlamento y no Parlament, Estatuto y no Estatut, Mozos de Escuadra y no Mossos d’Esquadra. Pero tampoco digo Lleida, sino Lérida,…
Agnés Desarthe, cómo aprendí a leer: Cuando leer y escribir no es una elección. Por Ángel Silvelo
La Sociedad del empobrecimiento. Por Usue Mendaza
La Sociedad del empobrecimiento La señorita Kilman haría cualquier cosa por los rusos, se mataría de hambre por los austriacos, pero en su vida privada torturaba sin piedad a las personas que tenía cerca, tal era su insensibilidad. LA SEÑORA DALLOWAY de Virginia Woolf. No hace falta ser ningún sabueso…





