Confesiones de una bruja. Por Mati Morata Sánchez
No me gusta el negro; definitivamente, me roba luz, energía y, sobre todo, perspectiva. Pero, de alguna manera, tenía que enfrentarme a la sangre, que contrastaba demasiado en el blanco. Mi sonrisa hacía pensar que mi resistencia era inagotable. Así que decidí disfrazarla: primero, sonriendo hacia adentro; con el tiempo,…



