Como el Tirso a la Hiedra. Usue Mendaza


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Como el Tirso a la Hiedra.

Un tirso era, en la antigüedad, un bastón de cañaheja que estaba todo él forrado de vid o de hiedra y a veces de lazos

 

Como el tirso a la hiedra y el nudo del mar al lazo,
y el patrón a su barca, y la patria a una cuna;
Así te siento yo, junto a la medialuna
como la madre al pecho, que cobija regazo.
Y te siento ausente, como un balcón sin tuna.
Y te siento hiedra, pegada muy en el fondo.
Y temo perderte, después de calarme hondo
pues arraigaste fuerte a la vid de mi fortuna.
¿Quién robó tu racimo, quién tu cante jondo?
Dime dónde suena aquel alegre canto
aquella quintaesencia al buscar en su trasfondo
la exigua virtud que yo misma no amamanto.
Mi patria fue tu pecho, tu palabra mi encanto.
Mis muros tu puerta y tus ojos mi esperanza.
Hazme presa y esclava de tu moranza
y harina de tu espiga y rehén de tus tules.
Persigo hacer camino, para que tú lo adules
en derroches de lluvia con gotas de alabanza.

 

Usue Mendaza

 

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