Acoso. Por Dorotea Fulde Benke
Se pasea impune entre el bullicio del mercado mirando con descaro escotes y entrepiernas. Sus manos están entrelazadas a la espalda, inmóviles a primera vista; sin embargo sus dedos se flexionan con mínimos movimientos que insinúan las fantasías de su mente. Pura teoría de cobarde sesentón hasta que me coloco…





