La playa duerme. Por Ana Muela Sopeña
La playa duerme en su mundo tejido por el tiempo más allá de la herida melancólica. Atraviesa el instinto de la sangre y seduce a la bruma con su quietud preñada de horizontes. Ana Muela Sopeña Blog de la autora
La playa duerme en su mundo tejido por el tiempo más allá de la herida melancólica. Atraviesa el instinto de la sangre y seduce a la bruma con su quietud preñada de horizontes. Ana Muela Sopeña Blog de la autora
La casa estaba abandonada. El césped crecido sin control, los cristales sucios y rotos, la puerta oxidada y la decena de gatos que se paseaban por sus dependencias así lo indicaban. Los niños tenían miedo de aquel lugar y contaban historias terribles sobre la familia que un día habitó la…
Cómo puedo decírtelo, si nombrarlo es romperlo, si no existe raíz para lo no sembrado todavía, si buscarle un lugar es destrozar su vocación de dios sobre los hombres. Yo sé que puedes verlo, que sonríes cuando escuchas callar lo que te cuenta, que pisas tú también cada una de…
La luz palidece ante la oscuridad suprema. La noche despierta y yo, entré la realidad y el sueño, sigo la flecha. La noche lanza sus primeros bostezos y yo sigo andando, entre nieblas espesas la noche calma su sed, yo enmudecido, bebo su miel. La noche sacia su provecho,…
“En esta comarca no existen reyes, aficionados o vasallos de las letras; sólo la magia de los artesanos de la palabra que intentan comunicar”. Hace unos treinta y nueve años aprendí a leer y a escribir. Creo que fue entonces cuando me encontré por primera vez, frente a frente, con…
Siento hoy la cuesta más pronunciada que nunca. Mis piernas están destrozadas por los últimos días tan duros de trabajo que me he pegado. La bicicleta parece no avanzar. Unas negras nubes ya comienzan a descargar sus primeras gotas de lluvia, mientras que un ensordecedor trueno se adelanta a un…
Amor en tiempos de sueros Mi padre, un venerable anciano de ochenta y seis años, entró apresuradamente en la habitación compartida del hospital. No pareció ver a nadie salvo a su mujer, al menos obvió todo saludo reglamentario hasta después de haber cubierto de besos la cara postrada de…
Encuentro un arco iris auto pintándose en medio de la lluvia, el paso ligero de una eléctrica sonrisa, los violines corriendo con sus melodías de levante; más cerca de ti, una perfecta sincronía de ilusiones. Encuentro que estás, que llueves tus sonrisas, y yo chapoteo con los ojos la humedad…
El zumbido del timbre le sonó como un escopetazo dentro de su cabeza, y por un momento se quedó quieto en la cama sin atreverse a realizar ningún movimiento. De pronto el pie de Rosa buscó el suyo y le dio una ligera patada. —Mariano cariño, mira a ver quién…
Tristemente… en un rincón De una habitación, sombría Se veía… un gran baúl… En aquella época…de gran valía. El tiempo… lo conservó… Su belleza… un poco…tardía… Pregunté…de quién será? Qué cosas… en él guardaría? Fue… el baúl…de mi abuela Sus recuerdos… allí, permanecían… Fotos… de sus afectos… Flores secas……