Cuando hablas con los pájaros. Por Salvador Pliego
Como si hubiese un pájaro en ti misma, midiendo el viento, mirando alzarse las mieles de tus ojos a tus flancos desbordados, a tu braceo de agua tibia, crisma de existencia: ¡te beso! Levantas el haz de los colines de garganta negra a tu cabello y cesan tus mejillas…






