Coso taurino. Por Isidro R. Ayestarán
Sangre sobre la lona blanca, sobre la arena del asfalto, banderilla de plástico para no caer en la tentación de la crueldad infinita, aquella que se manifiesta a golpe de capote, al trote de la agonía exhausta. Hay gente que se pinta la sangre en la carta geográfica de su…
Romance a la guitarra. Por Juan A Galisteo (Galeote)
Fundación Abbott convoca la primera edición de su Certamen de Relatos
< La Fundación Abbott convoca la primera edición del Certamen de Relatos Fundación Abbott sobre Enfermedad Crónica. El objetivo de esta iniciativa es concienciar a la sociedad de la repercusión que estas patologías causan, tanto a las personas que las padecen, como a su entorno social y familiar. Cualquier persona…
Quedate. Por Yolanda Sáenz de Tejada
Me gustaría que me pusieras una película (esta noche, después de cenar) en blanco y negro. Si es de miedo mejor, así puedo abrazarte más fuerte. Me gustaría que en mitad de la peli (cuando el negro sea muy oscuro) me hicieras salvajemente el amor. Luego, podemos volver a empezar…
Elegía desde Simancas. Encuentro de Poesía en el Archivo General de Simancas
El próximo 30 de julio a partir de las 21:30 horas e la noche, en el patio Archivo General de Simancas, tendrá lugar un encuentro de poesía bajo el título «Elegía desde Simancas».
La profesora de la Universidad de Valladolid y escritora, Belén…
Siempre hay milagros. Mercedes Martín Alfaya
Yo de mayor quiero ser pequeña. Por María Monjas
Yo de mayor quiero ser pequeña; jugar al escondite y que me encuentren risueña, saltar a la pata coja, hacer el pino con las orejas, poner cara de camello y subirme a las palmeras, pintarme de rojo la nariz y de verde las orejas, inventar canciones, ser una sinvergüenza, jugar…
Portland, 4 de julio. Por Juan Hoppichler
Tengo muy presente el libro de Luis Racionero Memorias de California, donde recuerda sus años de estudiante en la Costa Oeste. Hay un momento glorioso en el que cuenta que nota algo raro en sus relaciones con los estadounidenses. Es al subir al autobús, dice, al conversar en los bares…
El vigía de la torre. Por Dorotea Fulde Benke
Juro que la vigilé con todas mis fuerzas. Desde que el Rey me encargó el cuidado de su bella y única hija, sumida en el más profundo de los sueños salvo la muerte, mis días y mis noches tuvieron un solo objetivo: que nadie indigno rompiera el hechizo porque si…








