La roca pintada de no seguir tus pasos. Por Miguel_Giner
La bola roja camina por la fantasmal niebla de un bostezo. Su ira es bella cuando, a veces, la necesito. Pero el ojo pulposo, al modo de los viejos látigos, entra en mi desdén. Es un rayo de sangre que calcina los bosques frondosos de una voluntad enferma. Bola encendida…





