SOPLARÉ Y SOPLARÉ. Por Pandora/Esteruca
No debí dejarte entrar. Pero me confié. Llamaste a la puerta con toques cadenciosos, como cantos de sirena, y yo, tonta de mí, no supe reconocerte tras ellos. Ahora ya es tarde, porque al abrir la puerta me atacaste sin piedad. Te abalanzaste sobre mí, envolviéndome en tu negra red….







