24- La vieja bodega. Por El asesino de Morfeo
- 1 octubre, 2012 -
- Relatos -
- Tags : 9 Certamen de Narrativa Breve 2012, bodega, pan, relatos
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El día era luminoso, maldita sea; el sol había salido detrás del castillo, como siempre, la gente trajinaba camino a la plaza, como siempre, la carnicería de enfrente había abierto sus puertas y olía a primavera. Juan miraba a través de la ventana, tras los cristales sucios y no entendía por qué todo seguía como si nada hubiera ocurrido.
El hombre esbozó una media sonrisa mientras se calaba aún más el viejo gorro que tapaba un pelo rubio y reseco. Era alto y enjuto, levemente encorvado y, en otros tiempos, debía haber sido atractivo. Pero eso era algo que a Juan le importaba muy poco.
La luz de la ventana recortó su figura mientras él recorría la estancia con una mirada fría, gris, minuciosa: no convenía dejar ningún cabo suelto, ninguna pista que delatara a la enemiga lo que allí había pasado ni dónde podría encontrarle. Cerró las contraventanas, recorrió el resto de la vieja casona y bajó las escaleras que le llevaban al refugio que, durante mucho tiempo, había preparado.
La casa de Juan era grande, de piedra: como casi todas las casas antiguas de la zona escondía en sus entrañas una vieja bodega; en el piso superior estaba la vivienda familiar y, en la planta baja, la panadería que había permitido que su hermana y él fueran a estudiar a la universidad, lejos del pueblo. Ella había terminado la carrera, se casó y se quedó a vivir, con su marido y su trabajo de bibliotecaria, en el piso que sus padres le regalaron en Madrid. Era un buen piso y a sus padres les costó muchas barras de pan horneadas con sudor y cansancio. Años y años de olor a pan y a sudor costó el maravilloso piso.
Juan no terminó sus estudios. La cabeza le daba demasiadas vueltas buscando el sentido a la vida y respuestas a dilemas que nadie ha resuelto. Leyó a los grandes filósofos, buceó y buceó en libros que nada tenían que ver con las asignaturas que impartían en las aulas…. hasta que algo estalló en su cerebro. Entonces empezó la peregrinación de psicólogos a psiquiatras, de psiquiatras a psicólogos y su clara mirada se perdió detrás de las gafas oscuras que, desde entonces, ocultan sus ojos y un feroz escepticismo.
Juan abandonó su estéril búsqueda para encontrar el amparo de sus padres y de la panadería, allí todo era más fácil y sencillo: el pan no pretendía ser otra cosa que un buen pan con el que acompañar la comida de la gente cuando se sentaba a la mesa. Juan horneaba, se dejaba querer por sus padres y leía. Durante un tiempo la vida se apaciguó, pero pronto el mal de la enfermedad vino a instalarse en la vieja panadería, como un huésped hosco y desabrido, para alimentarse de los padres y engullir su vida.
Primero fue al padre; el maldito huésped lo debilitó hasta dejarle atado a una silla de ruedas y al dolor. Su mujer y Juan le cuidaban mientras esperaban que la hija viniera desde Madrid a acompañarles y a dar algo de cariño al pobre viejo que preguntaba por ella. A veces llegaba al pueblo con su novio (un cura renegado que jugaba a cineasta y a meterle mano a la chica del panadero) eran visitas breves y terminaban cuando conseguían que los padres les “prestaran” algo de dinero. Juan comenzó a odiarles.
Cuando por fin la muerte se llevó a su padre, la hermana reclamó la herencia nada más llegar del cementerio, quería financiar un corto que, el que era ya su marido, pensaba realizar. Su madre lloró y le dio el dinero que pedía. Por entonces la anciana dejó que la enfermedad empezara a comérsela.
Juan decidió que aquella mala mujer no era su hermana, solo le unía a ella unos cuantos genes no identificados; canalizó su energía en cuidar a su madre mientras alimentaba una inquina febril contra sus enemigos: la ingrata, como le gustaba llamarla y el pretencioso pedante de su marido.
Le costaba recordar cuándo había tenido algo de complicidad con su hermana, buscaba en su memoria y siempre aparecía como la niña malcriada y celosa que había amargado su infancia. Juan había crecido escuchando maravillas de ella mientras tenia que soportar sus pequeñas mezquindades y sus mentiras; más de una vez cargó con las culpas de lo que hacía doña perfecta sin que ella moviera un dedo por esclarecer su autoría. Soportando su cínica sonrisa, Juan se enfrentó por primera vez a las pequeñas injusticias que conforman nuestra infancia y, en ocasiones, nuestro carácter.
Es difícil asegurar nada, quizás fue por entonces cuando Juan decidió convertirse en un Quijote desfacedor de entuertos o quizás no, pero lo cierto es que, cuando lo conocí, su figura tiernamente estrafalaria y su búsqueda enajenada de justicia, me hizo pensar en el caballero megalómano y perdedor creado por Cervantes.
En los últimos tiempos, se había cansado de luchar contra los molinos de viento y había centrado sus esfuerzos en cuidar de su madre enferma y en despreciar a la miserable de su hermana. No podía perdonarle el desapego que mostraba hacia su madre, la indiferencia ante su dolor y la falta de interés ante todo lo que no fuera dinero. Día a día fue rumiando su venganza y, cuando vio que la anciana ya ni siquiera preguntaba por ella se preparo para humillar a la bibliotecaria.
Recordó la vieja bodega de su casa; la entrada había sido tapiada porqué a su hermana le daba miedo y convenció a sus padres con mimos y llantinas. Nadie había vuelto a hablar de ella en la familia una vez condenado su acceso. En secreto Juan volvió a abrirla, luchó contra las telas de araña y la suciedad que se había acumulado durante años, bajó todo lo necesario para subsistir: agua, víveres, libros, dos pequeños camastros, una mesa y un par de mantas para protegerse del frío y la humedad. Comprobó que la vieja instalación eléctrica aún funcionaba, instaló ruedas en una estantería para ocultar la entrada a su guarida y pacientemente esperó su momento.
El día era luminoso, maldita sea. Había dejado un lacónico mensaje, en el contestador telefónico de su hermana, comunicando que su madre había muerto. Con cuidado bajó en brazos a la difunta y la depositó en el camastro de la oscura bodega, se sentó cogiendo la mano yerta de la mujer y secó a manotazos las lágrimas que le caían por las mejillas y la barba sin afeitar…..afuera el día era luminoso.
Agarrado a la mano de su madre imaginó la llegada al pueblo de su hermana, el desconcierto del matrimonio al preguntar, de casa en casa, por el paradero de los ausentes. Habrían ido al tanatorio y al medico que expidió el certificado de defunción. Se imaginó a su hermana dando explicaciones que paliaran el escándalo que sacudiría el pueblo, la vergüenza de la ingrata ante las miradas de hipócrita conmiseración de los vecinos y paladeó el hecho de que cada uno de ellos conocía la verdadera historia del desamor de la mujer.
Tres días, tres, veló a su madre a solas. Le habló de su niñez, le dio las gracias por su amor, por las comidas que le preparaba con cariño, por su paciencia cuando se le nublaba la razón. Pasó el tiempo leyéndole libros que sabía que a su madre le gustaban y le explicó que la niña que había parido se había convertido en alguien que no se merecía despedirse de ella ni manchar con su presencia el último aire que la envolvía.
Tres días, tres, esperó a que su hermana se marchara. Pegado a la trasera de la estantería escuchó el ruido de la puerta al cerrarse con un portazo, luego el rugir de coche de la pareja arrancando y huyendo de una situación cada vez más esperpéntica. Juan esperó tres días, como los antiguos, a que el espíritu de la madre abandonara su cuerpo en la cripta del hogar que la había cobijado. Solo entonces se entregó a la burocracia que rodea a la muerte, serenamente y con una leve sonrisa en el alma.






http://www.culturaimpopular.com/2012/10/el-estilo-segun-vonnegut.html.
Si alguien quiere acceso rápido, puede entrar en los comentarios del Nº108. Dies Irae ha proporcionado el enlace.
Sospecho que, a más de uno le va a encantar. De hecho, yo subscribo una a una las palabras del gran Kurt.
De nuevo surge la discusión de las correcciones en algún comentario que me he topado. Ya dí mi opinión al respecto en más de una ocasión en la que exponía mi comprensión al «mosqueo del personal» criticado sin su permiso previo.
He cambiado de opinión, y lo digo sin vergüenza, reflexionando sobre las críticas que a mi se me habían hecho.
Por primera vez me he sentido escritor. Ya no se trataba de enseñar mi trabajo a amiguetes y a la familia para que me hincharan el ego. El certamen es casi como si tu trabajo fuera un libro expuesto en la papelería-librería de la calle mayor de tu pueblo o de tu ciudad. Miradlo, ahí está, calentito y recién sacado del horno. Pero ya no es tuyo.
Podemos llorar lo que queramos pero el niño ya no vendrá a cenar a casa, se ha independizado. Ahora es del lector; el puede hacer lo que quiera: puede adorar lo que le cuentas, reirse o llorar contigo,sumergirse en el mundo que has creado o limpiarse el culo con las páginas que con tanto amor escribiste. El es el dueño y señor de lo que ha pagado; aunque no sepa hacer la o con un canuto. Es lo que hay.
Agarraros los machos y a sufrir toca. Si aún queremos seguir escribiendo habrá que acostumbrarse a que tu alma está en venta con tu libro..¡Maldita sea!
Asesino:
Hoy voy a darte yo un aviso. En número 80 me ha gustado mucho. Creo que estará entre los finalistas.
Haberlas, haylas, Aurelius. Muchas gracias por pasarte por éste rincón, a pesar de las dificultades, y por tus amables palabras.
Suerte y nos vemos enredando por aquí. Un abrazo
Caray, asesino de Morfeo, me ha costado llegar al lugar donde dejar mi comentario, ¡qué barbaridad!
Me ha gustado la historia, bien hilada, con una trama que te va atrapando y con un correcto uso del lenguaje.
En tu relato, la hermana de Juan aparece como una persona totalmente interesada, sin afecto por los seres que la criaron y amaron; es una pena que esto no se quede un relato, alguna que otra persona así existe en la realidad. Suerte
Muchas gracias por tu amable comentario,(¡tengo una sonrisa más tonta por lo de pequeña obra maestra…!).Cuando quieras, pásate por este rincon, te encontrarás a gusto y como en casa; tengo las paredes llenas de Quijotes. Un abrazo
Este relato me encantó. Ahora que lo pienso, es sorprendente la calidad de los trabajos que se han presentado a este certamen. Jamás imaginé que hubiese tantos y tan buenos escritores. Saludos cordiales a todos y especialmente al autor de esta pequeña obra maestra.
Asesino:
Gracias por el chivatazo. Ya dejé mi comentario en Jazz. Podía escucharlo… y a través de letras. Esto merece un trago. Trae para aquí ese ron que nos ha ofrecido Sol. Venga una copa.
Sígueme avisando si haces otro hallazgo. Me he quedado con ganas de bailar, jejeje.
Un abrazo.
Pues muchas gracias Sr Asesino.
Le deseo buenos vientos y una mar tranquila.
Dejo un buen ron para amenizar la charla junto al fuego.
jajaja, gracias Irae
A barlovento, siempre a barlovento…
Con el entusiasmo por recibirte, se me ha olvidado agradecerte tu amable comentario sobre La vieja bodega…no sabes lo bién que me ha venido la palmadita en el hombro. Un abrazo y suerte.
¡Por el amor del cielo…vente con nosotros! en mi rincón anclado en una áspera tierra seca, será un placer escuchar tus historias de piratas, de mares bravíos y calentarnos con tus rayos, ahora que aquí comienzan las heladas.
Pide lo que quieras, poco a poco vamos teniendo de todo, cerveza, vinito, queso, longaniza…y un poquito de amistad. Bienvenida
Asesino:
Yo voy leyendo de aquí para allá sin ningún orden y no lo había encontrado. Gracias por avisarme del cuento: Reciclaje. Está tremendo. Lo peor es que hasta puede convertirse en una realidad!!! Ya le he dejado mi comentario. Eso es terror del de verdad.
En cuanto a lo de las redes sociales y demás… tú tranquilo. Primero hay que terminar el certamen. Por el momento no se puede dar ningún dato, una vez finalizado nos pasamos los correos electrónicos y nos desenmascaramos y arreglamos todo. Es más fácil de lo que crees, tranquilo.
Si encuentras otra joyita por ahí te ruego que me avises.
Un abrazo.
El Sr. Asesino ha salido y me ha dejado al cargo, así que aprovecho para preguntarle si, cuando toque en su casa, podría ser un viejo galeón de esos que tan bien describe. Le prometo no marearme si no lo pone a sotavento, sea lo que sea eso.
Que luego viene el amo y le agradece sus piropos, seguro.
Sr Asesino
Al descubrir tantos comentarios en su casa, me siento tentada a participar de tan gratas tertulias, siempre que usted lo permita, es que el buen ambiente que reina incita a ello.
Además he de decirle que su relato está buenísimo. Que buen hombre que es Juan, yo habría encerrado a la hermana y al marido en la bodega.
Sol
Es un placer tenerte con nosotros. Deja de leer en solitario y, cuando se forme ese grupo que estamos buscando, enséñanos lo que escribes…lo siento, acabo de ponerte tarea. Solo he escrito dos poemas en mi vida y necesito aprender. Un abrazo y muchas gracias por leer mi relato, ya sabes, cuando quieras una cervecita aquí te espero.
Ignia, me encanta que te guste La vieja taberna.
Gracias por invitarme a cotillear Asesino, todo un detalle por tu parte. Aunque no pensaba comentar, me he leído tu relato de nuevo y sigue gustandome mucho. En primer lugar porque cuentas una historia que tiene un fondo que casi cualquiera puede reconocer. «Pasa en las mejores familias» se dice. Las relaciones familiares generan muchos sentimientos de todo tipo, pero el que describes, es probablemente muy común y además lo explicas estupendamente mediante los personajes. Las correciones se las dejo a otros, yo sólo puedo decirte que si me preguntan por tu relato, no sólo recordaré el argumento, es probable que al contarlo, le añada algo de mi propia cosecha y eso ,sin duda, quiere decir que ha conectado conmigo en el algún aspecto importante.
Este rinconcito si que me ha parecido muy agradable para tomarme una copita de tinto a tu salud desde mi solitarias lecturas.
¡Maldita sea! 🙂
Suerte.
…La chapa, la pintura, la palanca de cambios y están pensando hasta cambiarme el acelerador…pero son buenos chicos y luego nos vamos de cañas. Cuando quieras te unes.
Muchas gracias por tu aprobación…La necesitaba.
Suerte también para ti
Entro a leer tu relato y me encuentro con !ochenta y pico comentarios! Así que me asalta la duda existencial de por dónde comenzar, si por la cabez o por los pies…
Finalmente he sido legal. ¡Relato leído! Aunque me eximo de cualquier indicación; supongo que mis predecesores ya te habrán dado sus consejos en cuestión de chapa y pintura.
Siplemente decir que sí, me ha gustado. Mucho. De los que más.
Suerte!
Creí que no había duda. ¡Pues claro que acepto, querida Bonsái, aunque tenga que apuntarme a clases de informática!
Pues ya hay dos opciones y dos interesadas más, estupendo y bienvenidas. Veremos cómo podemos ir planteándolo, y qué interés nos une (además de la longaniza), pero igual sería cuestión de tomarlo con un poco de calma y no utilizar los hilos de los relatos para esto. O esperar a que acabe el concurso, que ahora -yo, al menos- bastante tengo con comentar relatos y contestar al resto.
Y eso de la vejez va a ser bastante relativo, querido Asesino. A ver si unos cuantos ceros y unos se nos van a poner por delante a todo el abecedario, con lo unidas que estamos las letras.
Asesino:
Hay muchas formas, no tiene que ser por facebook o Canal Literatura, que no estaría mal. Pero no todos se sienten bien con ello. Ya te digo… hay cantidad de métodos. Tu amada Dies Irae, aceptó en mi casa a formar la peña y por lo que dice también Maurice, el apellido se me olvidó y Lovecraft. También estoy yo, pequeño arbolito, y voy a ver si encuentro a las señoras que se han acercado a tu casa y sus escritos. Hala hombre… di sí… no te hagas el remolón.
PD:Si consigo meterme en la tertulia, me encantaría conocer a una poetísa y también me gusta la idea del Canal Literatura que, al menos empiezo a manejar…ya sabeis que soy muy vago y con pocas neuronas. Bienvenida Ignea, seguro que caldeas el ambiente y permiso para cotillear. Un abrazo
¡Ya me gustaría participar…pero soy un desastre con eso del Facebook! En fin tendré que ponerme con ello porque no me gustaría perderme vuestras tertulias.Mierda de vejez.
Yo también me meto a cotillear Sta Bennet, leo el certamen y también el portal y el blog y me permito hacer una sugerencia con el permiso del personal. ¿Qué mejor lugar para mantenerse en contacto que Canal Literatura? Yo ya participé en certámenes anteriores y sigo a compañeros que o bien escriben con su seudónimo o bien con su nombre real en cualquier sección. En el blog por ejemplo, se puede añadir el blog propio y otros datos.
A mi es que FB no me gusta nada, lo siento.
En este certamen no participo, participé en el de poemas, y sólo lo hago como lectora. Estoy disfrutando y hasta me tomo una birra fresquita con vosotros a escondidas jeje :))
Hola, aquí me meto yo a cotillear… como nunca haría una buena señorita.
Una idea: una vez finalizado el certamen, si todos tenéis facebook, con crear un grupo sobre literatura y buscar a la gente por los nombres y agregarlos a dicho grupo, valdría. Entonces aquí sólo tendríais que dejar vuestros nombres para buscaros. Os lo recomiendo porque yo estoy en varios grupos, y son muy cómodos para hablar y debatir
Muchisimas gracias por su comentario: es un honor recibirle en mi morada. Le agradezco sus indicaciones, muy parecidas me las habían hecho ya otros compañeros; intentaré hacerlo mejor la próxima vez.
Mi intención no era crear un narrador omniescente, sino un amigo que cuenta la historia de alguien cercano, del que conoce muy bién sus sentimientos despues de largas noches de charla. Está claro que quizás debía haber profundizado un poco más. En cuanto a la venganza, le hizo a su hermana lo que a el le hubiera dolido más; así de simple.
Espero que nos veamos en próximos certámenes y le guste más lo que escriba en esa ocasión.
Mucha suerte y mi respeto, maestro.
Estimado colega: después de leer el comentario que ha dejado en mi relato, lo menos que podía hacer era corresponderle leyendo el suyo con atención. Le daré mi modesta y siempre subjetiva opinión.
La narración es buena, y con eso tiene lo más difícil ganado, saber escribir una historia, que no es poco. Con esa base le auguro un buen futuro, lleno de relatos que irán mejorando en fondo y forma, porque quien lo hace bien, siempre puede mejorar. A mi parecer, el hilo de la historia, con un loco por protagonista, conducía a un final más escandaloso, pues floja venganza se me antoja privar a la hermana de despedirse de su madre muerta cuando poco le importaba estando viva. Tenía que haberle dado donde más le dolía, un escritor como usted sabe hacer eso y cosas peores.
En su relato el narrador es a veces protagonista. Es el narrador que todo lo sabe y todo lo cuenta. A veces es preferible que sepa mucho y cuente menos, y que sea el lector el que aporte lo que falta, que no sólo lea, sino que piense y deduzca. Pruebe a que la historia se cuente sola, relate acontecimientos y situaciones que conduzcan a que el lector deduzca que Juan odia a su hermana porque es un ser miserable, sin que el narrador tenga que decirlo porque el lector ya se habrá metido en la piel y el alma de Juan.
Espero haberle aportado alguna idea para futuros relatos que sin duda escribirá. Le animo a que lo haga con atrevimiento.
Saludos y letras.
Lovecraft :
Veremos cómo nos organizamos una vez finalizado el certamen para intercambiar los datos verdaderos e integrar la peña de literatura.
Humano o no humano, no importa, aquí lo que cuenta son las letras y el buen rollo. Y tú qué, Asesino, ¿te unes también?
¿Humano? Tampoco es necesario exagerar, Asesino.
¿Lo veis? un poquito de vino en la vieja tasca y Lovecraft empieza a parecer humano.
Kerida Vomsay (llo tanvien puedo quometer faltaz hortografikas, faltarya mhas!):
Has dicho una cosa muy atinada con la que no puedo estar más de acuerdo: «Lo que está impreso solemos tomarlo como bueno». Es sorprendente como mucha gente que para empezar da poquísima importancia a la lectura, cuando se encuentra ante un texto impreso en papel le otorgan carta de naturaleza sin parar a plantearse la veracidad de lo que se imprime en esos escritos. Pasa lo mismo que con cualquier asunto que se publicite por la tele: todo lo que aparece en TV y todo lo que está impreso, para muchas personas, va a misa. Más juicio crítico es lo que hace falta en este país (o en este planeta).
Cuenta conmigo para esa peña, como socio fundador.
Saludos para todos
Ves, aquí una carita con el ojico guiñado, qué bien iría…
¡Anda, vuelve a leer que esta vez no he sido yo el que lo ha escrito mal!. Te quiero demasiado, Dies Irae, para casarme contigo, yo, a mis amigos no les hago putadas.
Vamos a meterle mano a esas longanizas, que esas si que pintan bién.
¡Aaanda, vuelve a leer que esta vez no he sido yo el que lo he escrito mal! Te quiero demasiado, Dies Irae, para casarme contigo, yo, a mis amigos-as, no les hago esa putada.
Vamos a meterle mano a esas longanizas, que prometen.
En cuanto me reponga del soponcio que me ha dado al leer «¡Pues que vamos a hacer, querida, casarnos en la Iglesia»…
… voy p’allá con unas longanizas, que en mi pueblo la hacen mejor que el chorizo. Y las pancartas, ya las guardo para la próxima mani.
Bueno… bueno… Creo haber leído ya todo lo que ha salido de nosotros a partir de una página de Internet.
Veo que estamos en esto varios. No sólo Asesino, Lovecraft, Dies Irae, y yo(Bonsái), disculpar, tengo que agrandar mi ego, por eso debo nombrarme, también apareció Maurice, que parece que lo veo mimando las letras y cuidando con recelo cada una de sus palabras. Pues sí, la creatividad no debe faltar nunca, sin ella… ya sabéis… A esto hay que añadirle un vocabulario amplio, el cuidado de la ortografía, las oraciones bien construidas… Después de que consideramos que el texto está bien, jejjejeje, ahí viene lo peor… Sí, la revisión. ¡Ay! Eso sí que se puede denominar como “El cuento de nunca acabar”… Doy gracias a mis amigos de letras por ayudarme con las correcciones, por hacerme ver lo cursi o fuera de tono, por darme con un garrote si es necesario… por eso y por mucho más… esto último es la letra de una canción, ¿no?
Además de lo aportado por cada uno de nosotros (aclaro que coincido con vuestras manifestaciones), no debemos olvidar que también cumplimos, de manera indirecta, una tarea de educación. Si alguno de nosotros ya ha publicado algo o si tienes muchas publicaciones o sí cabe la posibilidad de que publique algún día… se supone que irá a parar a manos de personas, de lectores potenciales… Lo que está impreso solemos tomarlo como bueno, por ello, debe estar bien narrado, con un vocabulario amplio y sin caer, como bien ha dicho Ira, en una recolección de rebuscadas palabras. Pueden sonar muy bonitas, pero tal vez tejan una tundra indescifrable o carezcan de sentido o estén mal empleadas o colocadas en momentos inoportunos. En conclusión: hay que trabajar mucho, pero mucho.
Ahora pasar por casa que os espera un buen vino, cerveza y un lugar de remanso… ¿Se está formado una peña? ¿Os gustaría seguir una vez finalizado el certamen? Las posibilidades que nos brindan las redes son amplias, si se saben utilizar. Hablo por experiencia.
Me olvidaba… Ms Rioja, que ha confesado ser mujer, también ha dejado un mensaje en casa de Sacha donde dice coincidir con tu página Lovecraft.
Asesino creo que tu pregunta va hacia por qué ponen caritas felices… no lo sé, será como todo… sobre gustos…
Abrazos.
PD: por supuesto que estás invitada al atracón de jamón, vino, queso y pan de hogaza que nos estamos dando. Trae un poquito de chorizo también, que de eso en España andamos «sobraos».
¡Pues que vamos a hacer,querida, cagarnos en la Iglesia, en los estamentos del Patrimonio Nacional…y en las clases de manualidades de las amas de casa de todos nuestros pueblos!Todos son más culpables que la compungida ancianita que nos enterneció el corazón en la sacrosanta tele.
Yo no lo tocaba, entre otras cosas porque seguro que los repintes los ha hecho con óleo y eso no hay, hoy por hoy, Dios que lo quite. Mientras no se pueda solucionar, yo lo elevaba a Monumento Nacional a la incultura y al reino de la chapuza. Le haría un altarcito con flores de plástico con un letrero que dijera que si no sabes..»pa que te metes»,es más, gestionaría rapidamente un museo de atrocidades a las indefensas obras de arte- artesanía, que visto el exito de visitas y de la peregrinación que han montado los medios de comunicación, lo mismo ayudaba con esto de la crisis.
Por lo poco que he podido ver, el cuadro en cuestión parecía de buena factura…pero es una de las copias de los cien mil Ecce Homo que pululan por las iglesia y sacristías de nuestro País, lo que convierte éste caso en un ataque menor (¡he visto cada cosa…!); así que, como ahora no ejerzo, me puedo relajar y decirte que me parece hasta cachondo como lo ha dejado nuestra inefable viejecita.
Ha sido un lapsus…¡Me cago en todo lo cagable, y al cura, castigado a dar clases de manualidades por cabrón!
Ups. Por alusiones, que seguro que alguno he puesto.
Te quedó una bodega de lo más acogedora, ya ves, para juntarnos todos los verborrágicos de la rodeada. Así que deberías agradecer que, aún con lo que nos gusta largar, expresemos nuestra alegría, complicidad, sorpresa o enfado con un simple emoticón en lugar de meter otro insufrible párrafo. Pero nada, imagínate que son unas olivicas que traigo para el vermú dominical.
Asesino:
Lo de “chulada” déjalo a un lado. Tal vez no supe expresarme con corrección. Por supuesto que tienes que emplear una técnica y ceñirte al original, de cualquier forma trabajar en obras de arte a mí me parece algo exquisito. Claro, una cosa debe ser verlo desde fuera y otra estar en ello todo el día.
Lo que me parece excelente es que te hayas dedicado a escribir, tienes talento. No sé quién ganará el certamen, pero no es tan importante. Hay muchos concursos y perder es lo más normal del mundo. Jamás, y lee bien lo que te digo, jamás debes bajar los brazos si eso te ocurre. Por el contrario tomar aire fresco y seguir adelante. Ya llegará tu momento, bueno tal vez ya haya llegado, y ganarás en uno o muchos concursos. Lo fundamental es que estás creando. Tú eres el que moldea, plasma, pinta los personajes y las historias.
Ahora intentaré introducirme en los planteos que ha realizado, en tu casa, la señora Ira. Muy buena escritora, por cierto.
le estoy cogiendo el gustillo a esto de hablar con vosotros en este rincon, fumando y bebiendo sin que nadie se me queje. He visto, con sorpresa, que estoy de los primeros en visitas y, antes de que os canseis me gustaría que alguien me contestara.
¿Por qué se utiliza, entre nosotros, un circulito con una cara en su interior, para substituir parte del comentario? Puede que yo esté en la prehistoria de las redes sociales, pero se me hace raro que, gente que pretende escribir, sea tan cicatera con las palabras.
Ya se que es una tontería, pero estoy que vivo sin vivir en mi. Por favor…que alguien me diga algo para que lo entienda.
Te confesaré en la intimidad que la pedantería de nombrar a Rothko fue para ver si me invitabais a la fiesta de Bonsái, los dioses me libren de opinar sobre expresionismos varios, no llega a tanto mi atrevimiento. Con Rothko y con Cy Twombly (o como se diga), que conocí a la vez en una expo mil años ha, sentí lo mismo que cuando salió la música House. Ahí se acabó mi mente abierta a todo y, con ella, mi juventud.
Y, venga, seguro que desde que has dicho tu profesión, todos tenemos ganas de preguntarte lo mismo: ¿qué hacemos con el Ecce Homo de Borja, maestro? ¿Corregimos, o no corregimos?
Añado, visto los derroteros que ha tomado el debate, que yo también estoy de acuerdo en que se puede emocionar saltándose las reglas básicas. Peeero… solo hasta cierto punto, opino. Una frase mal construida o una falta de ortografía pueden haberse colado, pero un texto plagado de ellas me predispone a dejar de leer, aunque el mensaje sea profundo cual océano insondable. Entre otras cosas, un texto así me parece, Benedettis aparte, el fruto de pocas o malas revisiones, lo cual viene a ser lo mismo que una falta de respeto hacia el lector. Creo que un buen texto debe ser bueno como un todo, y el aspecto formal no es, ni mucho menos, el menos importante. Un ejemplo: acabo de poner dos veces seguidas la palabra ‘menos’ y llevo diez minutos pensando cómo quitar una de ellas. Me ha venido muy bien dejarlo como ejemplo, porque tengo sueño.
Buenas noches.
(Hablo, por supuesto, en términos generales. Si un indio yanomami me presenta un texto escrito con un trozo de carbón vegetal sobre una corteza de árbol del caucho, plagado de faltas pero que rezuma sensibilidad, no sólo no dejo de leer, sino que le busco editor. Pero antes de publicarlo, yo mismo le corrijo las faltas).
Yo había comentado el artículo en la página de ‘Solo en el frente’, que es donde encontré el enlace (por cierto, muchas gracias, Lovecraft). Como veo que el debate se ha entablado aquí, lo traslado:
Muy bueno, el artículo. Lo leí anoche y al principio estaba totalmente de acuerdo. Esta mañana, sin embargo, he estado reflexionando y creo que se puede matizar. La literatura es, por supuesto, una forma de arte, pero ofrece una peculiaridad que no tienen la pintura y la música: mientras estas últimas utilizan instrumentos que nos son ajenos en la vida cotidiana (pinceles, lápices y, valga la redundancia, instrumentos musicales), la literatura hace uso de algo tan familiar como las palabras. A nadie en su sano juicio se le ocurriría subirse a un escenario a dar un concierto sin saber música –al menos estando sobrio–, pero todo el mundo es capaz, en una medida u otra, de contar una historia, porque todo el mundo hace uso de las palabras en su día a día. Imagino que por eso hay doscientos cincuenta participantes en un certamen de relatos cortos, pero no habría ni una décima parte en un concurso de músicos solistas. Dicho lo cual, coincido con el artículo y (creo) contigo en que las críticas muchas veces no son sinceras. Yo, sin embargo, tengo la conciencia tranquila en ese sentido. Por una parte, porque intento hacer notar lo que no me gusta, si bien convenientemente suavizado y alternándolo con lo que sí, que siempre suele haber algo (reconozco, sin embargo, que si un relato me parece realmente desastroso directamente no lo comento, para no meterme en jardines). Por otra, porque creo que haría lo mismo si me encontrara con un músico insufrible, aunque probablemente en lugar de decirle que su gaita ha perforado mi tímpano le haría notar que no entiendo de música escocesa, pero que eso en Braveheart no sonaba así.
Un saludo
Maurice
Querido maestro. Me estais agotando…yo solo quería tomarme un vinito y aquí me teneis, estrujándome la mollera para contestaros como mereceis.
Te he explicado muchas veces que admiro y comparto, en parte, tu postura y la entiendo…¡Tendrías que verme cuando algún alumno se saltaba los pasos establecidos para salvarguardar la integridad de una pintura puesta en sus manos! pero es que un restaurador no es, como piensas, un artista, sino, salvando las distancias, algo así como un médico que tiene que salvar un cuadro de la destrucción y del olvido.
Es, desde el placer que me proporciona la creatividad, por lo que protestaba del contenido de ese artículo y de la manipulación que hacía con un fondo maniquéo. Tienes razón, he sido un tramposo pero la guerra con el autor lo requería.
Bueno, hemos pasado un buen rato y espero seguir disfrutando de algun relato más y que a ti no te los amarguen las comas.
Vamonos de okupas a casa de Bonsái, a jalarnos su jamón.
Dies Irae, sabes que te quiero y además no voy a contradecir tus argumentos que son en parte los míos…¡Dios, con lo vago que soy!
Todo tiene su justa medida y podemos discutir si nos gusta más el expresionismo puro o el expresionismo abstracto que trabajó Mark Rothko, pero el personal nos va a decir de todo menos bonitos.
Me gusta como escribes, me emocionó algunos pasajes de tu relato y eso es todo lo que necesito saber cuando leo. No pretendo pontificar ni poseer la verdad y, quizás porque no pretendo vivir de esto, me alegro de haberme presentado al concurso aunque solo sea para conocer a gente como vosotros.
Ni siquiera pienso como tu admirado Rothko que sea mi tarea la de que «..la gente vea el mundo tal como lo vemos nosotros». Era un cachondo, eso lo escribió en el manifiesto de Los Diez, que ya sabes que lo componían nueve pintores.
Por supuesto, el vocabulario. La ayuda inestimable para, además de extraer toda la belleza del idioma, evitar las odiadas repeticiones: el diccionario de sinónimos. Aunque tiene también su peligro, he encontrado textos por ahí ilegibles de puro buscar la palabra más extravagante para expresar algo.
Nada de «una bestia». Has creado un hermoso laberinto de ideas.
¿Lo ves? los pelos como escarpias. Es un dios y uno no sabe como se atreve a escribir despues de leer algo así. Vamos a echar otro trago de vino en su honor. Lo de los cinco nombres parece que se debe a su ascendencia italiana, pero yo con oir Benedetti ya tengo suficiente para que se me nuble la vista.
En cuanto a lo de ser una chulada el ser restaurador ( a mi me gusta más denominarme como conservador desde que los cocineros se adueñaron del término) te diré que es un trabajo que tiene mucho más de técnico que de creativo, de hecho pertenezco a la vieja escuela, esa que se atenía a respetar el original y a no meter sus zarpas en la obra del verdadero artista o pintor. Romántico que es uno.
Lo cierto es que, despues de mucho tiempo de supeditar mi personalidad a otros y con muchas dioptrías de más, ha llegado el momento de hacer lo que me de la gana, de escribir lo que quiera y de presentarme a cualquier concurso. Ahora, tonterías las justas: no tengo ninguna pretensión de ganar.
Bueno…¿Donde está esa cervecita? Un abrazo
Dice la RAE (la gran Bestia Negra) que «réplicar» es «instar o argüir contra la respuesta o argumento» o «responder oponiéndose a lo que se dice o manda». Siendo académico, no podré por tanto replicarte porque estoy totalmente de acuerdo con lo que planteas, Dies Irae. No sé donde leí, años ha, que poseer un rico vocabulario era fundamental para expresar (más bien para exteriorizar) todas las ideas que nos van pululando por el cerebro, de lo que se colige que faltos del necesario vocabulario difícilmente podemos transmitir a nuestros semejantes todo lo que se nos pasa por la cabeza. El vocabulario, como la ortografía o la gramática, son algunas de las técnicas que necesitamos dominar para que las historias que nos dicta nuestra imaginación se materialicen de una forma que pueda comunicar inequívocamente (e incluso emocionar) a nuestros potenciales lectores todo aquello que surge de nuestra imaginación. Que guste o no guste, que llegue o no llegue, que «diga algo» o no diga nada, eso nada tiene que ver con la sintaxis, la semántica, la gramática y demás herramientas lingüisticas.
P.D.: creo que sin pretenderlo he creado una bestia a la que ya no puedo controlar. Ahora ya no sé dónde contestar la multitud de comentarios que han surgido a raíz del artículo que sugerí. Perdonadme si se me escapa alguna respuesta.
Saludos. Me vengo aquí a agradecer el artículo de Lovecraft, ya que la respuesta del Asesino de Morfeo también merece consideración, y es buena para continuar un debate productivo (pregunto: ¿de eso se trataba, no?).
Estoy de acuerdo con el artículo, en general. Con respecto a la música, creo que se ciñe a la interpretación y no a la creación, lo que la difereciaría de los otros ejemplos, pero es igual.
En mi opinión, la razonada respuesta de Asesino falla por un pequeño detalle: Perfecto que algo rudimentario, mal hecho y peor trabajado pueda transmitir emoción y, ciñéndonos a la narrativa, a mí me la puede transmitir una narración oral que viene de una persona iletrada, un niño, un anciano, por lo que narra, y porque veo en él esa emoción. Pero… negro sobre blanco, difiero.
No es lo mismo tener imaginación para crear una buena historia que aspirar a escribir (y menos a ganar un concurso) algo «literario». No es lo mismo esbozar un paisaje o un personaje a bolígrafo, que la pretensión de exponer óleos en una galería. No es lo mismo acompañar con palmas a un cantante que componer una sinfonía. Aunque, a veces, hay excepciones geniales que confirman la regla.
Pero detrás de las inverosímiles manchas de Rothko hay años de estudios sobre cromatismo y técnica pictórica, como detrás de la falta de puntuación de algún Bennedetti (por cierto, el Te quiero que se ha nombrado por ahí sin nombrar a su autor, es suyo, aunque la gran Nacha lo interpretase de miedo) hay un dominio de la técnica y la práctica de la escritura impresionantes. Y eso cuenta.
Por eso yo también soy crítica, siempre con la pretensión de animar y convencer, como conmigo misma hicieron, al incipiente juntaletras, de que la gramática y la ortografía son la base. De que la técnica narrativa se debe estudiar, practicar, ensayar, corregir y trabajar muchísimo antes de dejarse convencer por el propio ego, mamá o tu más querido amigo de que tu cuento o tus versos son excepcionales. Y leer, leer y leer, incluso aunque ciertas obras nos parezcan un peñazo, a todos los grandes. Leer no sólo en busca de una bonita historia, sino fijándose y aprendiendo técnicas, recursos, estructuras, posibilidades.
Y, quizá algún día, aprender a romper con todo y encontrar tu propia voz. En ese camino estamos, creo.
Se esperan réplicas.
Besicos.